Manterola Personal y explícito

Condestable acoge una retrospectiva del creador pamplonés que, bajo el nombre ‘Pintura’ y comisariada por Pedro Salaberri, se podrá visitar hasta el próximo 9 de diciembre.

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz Fotografía Iban Aguinaga - Jueves, 19 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un visitante observa algunas de las obras de Pedro Manterola, expuestas hasta el 9 de diciembre en Condestable.

Un visitante observa algunas de las obras de Pedro Manterola, expuestas hasta el 9 de diciembre en Condestable.

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Un visitante observa algunas de las obras de Pedro Manterola, expuestas hasta el 9 de diciembre en Condestable.La concejala de Cultura, Maider Beloki, con Pedro Salaberri.

“Pedro Manterola era un gran comunicador y sabía llegar a los demás. Pero sabía también que para profundizar, para encontrar una verdad que te apacigüe, el camino a recorrer es estrictamente personal. Lo que tengas que decir, exigiéndote al máximo, no puede diluirse en muchos frentes. Una persona como él, poco benévola consigo mismo, eligió pintar como la forma más honesta de comunicarse con nosotros”. Son las palabras que escoge el artista Pedro Salaberri para describir la pintura de su compañero y amigo Pedro Manterola, fallecido hace poco más de un año, y de quien ahora se expone una retrospectiva en el Palacio del Condestable hasta el 9 de diciembre. Una exposición que refleja bien los dos parámetros fijos que mantuvo el artista durante su extensa vida y que se trasladan a sus obras: la reflexión sobre la pintura como modo simbólico y directo de expresión y la rebeldía, siempre personal y explícita.

Pintura es el nombre que el comisario Pedro Salaberri ha escogido para esta retrospectiva, puesto que “pese a que Manterola fue muchísimas cosas”, considera que “su lado artístico es el menos conocido y el que más puede profundizar en quién fue este gran pintor”. En este sentido, Salaberri explica la evolución artística del pintor, que comenzó sus primeros años con una pintura que remite a un mundo propio en el que retrataba a personas cercanas y queridas o recreaba lugares que preservasen su intimidad. Tanto es así que algunos de sus cuadros, como Mi jardín de las delicias o Mi isla, hablan de que utilizaba la pintura principalmente en su propio beneficio, “sin dejar que entrase en el combate de ideas que toda vanguardia requiere”.

En la época de transición política y social del país, la pintura de Manterola se volvió más cerebral y las ideas sobre arte y política intervinieron para establecer un discurso que pasa de lo individual a lo colectivo. “La escritura, algo natural de él, toma carta de naturaleza como un hecho físico que le permite ampliar las intenciones ocultas en sus cuadros”, apunta Salaberri, quien añade que el artista comienza en estos años a pintar escribiendo con pincel y color, “encima de un escrito vuelve a escribir lo mismo y lo hace de nuevo hasta que de tanto yuxtaponer las frases una y otra vez el mensaje queda ilegible”.

Más adelante, Manterola pasa a una etapa más personal y sus cuadros “son narrativos y simbólicos, describiendo impulsos, deseos y reflexiones valiéndose de mitos bíblicos y clásicos”. “Habla de una religión represora que se empeña en guiar nuestras conductas y para la que el cuerpo es el enemigo a batir”, dice el comisario, que considera que de esto surgen “imágenes bellísimas a la par que turbadoras”. Algunos de estos cuadros, que se exponen en Condestable, son Los ángeles que mueren levitan, Tríptico de los ángeles custodios o Viejo torero herido de muerte. El sexo también aparece en su obra como fuerza central, donde las mujeres se muestran hermosas e indiferentes y levitan mientras algunos hombres deambulan en el líquido amniótico del deseo, observa Salaberri.

Manterola fue mucho más que pintor. Historiador de arte y profesor, dirigió la Fundación Museo Jorge Oteiza de Alzuza y fue decano de la Facultad de Bellas Artes de la UPV. “Era requerido para redactar textos para otros artistas y esperado en multitud de actos institucionales relacionados con sus cargos y su prestigio”, puntualiza Salaberri, quien destaca que en sus últimas obras se muestran “sus preocupaciones y temores expresados de forma lúcida y descarnada;ya no se oculta ni se esconde”. Por esto, quizás, Salaberri opina que “esta era una exposición más que necesaria para saber de un pintor al que no habíamos tenido antes la oportunidad de conocer de manera tan profunda y ordenada como hasta ahora”.

en corto

La exposición. Pintura, de Pedro Manterola, es una exposición retrospectiva con la que el Ayuntamiento de Pamplona homanajea al creador pamplonés referente del arte contemporáneo. Tres obras han sido cedidas por el Museo de Navarra y una pertenece a la colección del Consistorio.