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Audiencia Provincial de Navarra, sección 1

Condenada una mujer en Pamplona por rodear el cuello de su hijo con un cable y tirarlo al suelo

Se le impone la pena mínima de trabajos comunitarios y 6 meses de alejamiento

Enrique Conde - Viernes, 20 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Imagen de un cable telefónico.

Imagen de un cable telefónico. (Archivo)

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pamplona - La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha confirmado una sentencia condenatoria por un delito de lesiones del Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona contra una madre de origen norteafricano a la que se le ha impuesto una pena de 31 días de trabajos en beneficio de la comunidad y una orden de alejamiento de 200 metros durante un periodo de 6 meses respecto a su hijo, al que agredió rodeándole el cuello con un cable y propinándole golpes junto a su portal en Pamplona en mayo de 2015. En la causa también estaba acusado el padre, que resulta absuelto aunque la sentencia resalta que le había propinado un cachete a su hijo, que tenía 12 años por entonces. Después de ese rifirrafe inicial con el padre, el chico salió huyendo del piso y fue retenido en el rellano de la escalera por la madre, quien según la sentencia le rodeó el cuello con un cable y “tiró de él, lo que provocó que el niño cayera al suelo, donde fue golpeado en dos ocasiones por la acusada”. Como consecuencia de ello, el chico sufrió distintas lesiones y hematomas en la zona del cuello, muslo, glúteos y brazos, de los que tardó seis días en curar tras una única asistencia facultativa. La sentencia también resalta que el niño es “complicado y rebelde, con dificultades de aprendizaje y tendencia a la agresividad”. Los procesados no quisieron dar explicación en el juicio sobre aquellos hechos.

el padre, absuelto de UN cachete El juez de lo Penal consideró que el cachete del padre al hijo no merecía sanción penal, ya que según un testigo no se trataba de un “fuerte bofetón en la cara” como indicaba la acusación del Ministerio Público, sino que el testigo lo calificó como cachete, que, añade el magistrado, “no es lo mismo. “Al no especificarse la fuerza o intensidad con la que dio ese cachete, de forma que queda abierta la posibilidad de que fuera un simple toque con la palma de la mano a modo de admonición por un comportamiento incorrecto, sin la gravedad necesaria para merecer un reproche penal”, dice el juez.

Para condenar a la madre, el juez estimó que los hechos que protagonizó “exceden tan notoriamente del derecho de corrección de su hijo que asiste a la madre que ni el más exquisito de los comportamientos en su relación general” podría excluir tal actuación de la vía penal. “Rodear el cuello de un niño de 12 años y tirar con tanta fuerza como para hacer caer y hacerle marcas en todo el perímetro, para luego golpearlo cuando yacía indefenso en el suelo, es un comportamiento que excede de cualquier parámetro de razonabilidad y que supuso un riesgo grave para la integridad del menor”. A la hora de imponer la pena, el juez le condena a la pena mínima porque “valora el comportamiento general de la acusada con el resto de sus hijos que es favorable, que las pautas educativas en su país de origen son muy estrictas, con tolerancia social hacia el castigo físico de los educandos y que el menor lesionado es rebelde y de trato difícil”.

La Audiencia desestimó el recurso presentado por la madre y ratificó la condena, aunque aplica la atenuante de dilaciones indebidas por la tardanza entre la recepción de la causa y su enjuiciamiento. Sin embargo, dicha atenuante no rebaja la condena a la madre puesto que ya se le impuso la pena mínima que contempla el delito de lesiones y no se puede rebajar más la condena.

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