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Juez de línea

Félix Monreal

Por Félix Monreal - Sábado, 21 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Diego Martínez pide un poco de serenidad a sus jugadores.

Diego Martínez pide un poco de serenidad a sus jugadores. (Foto: Javier Bergasa/Mikel Saiz)

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Diego Martínez pide un poco de serenidad a sus jugadores.

En este contexto en el que los precandidatos a la presidencia de Osasuna exponen sus proyectos electorales (llama la atención la baja actividad pública de Luis Sabalza, seguidor de la doctrina de Rajoy de mejor permanecer callado y esperar el beneficio de las equivocaciones de los adversarios...);en esta fase electoral, decía, hay un primer punto de consenso: la figura del entrenador. En los organigramas de Lafón y Álvarez la secuencia de la primera línea del cuadro técnico es calcada a la que maneja Sabalza: Diego Martínez-Braulio Vázquez-José Antonio Prieto Cata. Y coloco en primer lugar al responsable de la plantilla porque el óptimo resultado de su trabajo redunda en la credibilidad y estabilidad de los otros dos. Hablamos de un entrenador que ha conducido a Osasuna al liderato en el primer momento clave de este ejercicio, poniendo en el escaparate a los futbolistas que la dirección deportiva ha fichado. La decisión de los precandidatos es congruente incluso para quienes no compartimos que la cantera haya quedado arrinconada. Supongo que tanto Lafón como Álvarez confían en que Diego Martínez sepa también conducir una versión de Osasuna un poco más reconocible, un poco más navarrizado, con visión a largo plazo. Imagino que satisfecho por esa unanimidad, el técnico sigue fiel al mandato de la directiva saliente: hemos gastado dinero para ascender y tenemos que ascender. No hoy, hay tiempo hasta la jornada 42. O en el partido 46. Y Diego Martínez juega sus bazas pensando en las siguientes manos;ayer optó por poner en escena por primera vez a toda su artillería para aporrear la portería de un Barça B tan débil en defensa como creativo y descarado en los últimos metros. Y cuando estaba cerca de la remontada, la expulsión de Fran Mérida le aconsejó ser prudente y asegurar el empate. Pero incluso en esos momentos de proteger al equipo y al resultado, tres dentelladas pudieron dar la victoria a Osasuna. Los azulgrana no hicieron más para reclamar los tres puntos.

Un paso adelante.-Analizado el empate desde la óptica de un aspirante aventajado al ascenso, siempre aparece la tentación de interpretar el resultado como un paso atrás. Pero en una categoría abierta a toda suerte de sorpresas, este empate con el Barça B hay que recibirlo como otro paso adelante. Porque todo se puso en contra, con un 0-2 a la media hora de partido, obligados los rojillos a jugar en campo de un rival que agradece los espacios abiertos. En ese escenario, Osasuna no perdió el temple, siguió agitando el partido con un ritmo alto, buscando las bandas, no perdiendo la vitalidad ni en el cuarto de hora de descanso y empatando al minuto de la vuelta. Eso habla muy bien del equipo.

Hipermotivación.- Otro asunto es que ese afán por remontar acelerara el pulso de algunos jugadores. El árbitro tampoco ayudó con sus decisiones. Ni Fran Mérida con esa torpe falta que da pie a la segunda amarilla. La sobreexcitación también animó a Diego Martínez a evitar mayores problemas con el colegiado a Roberto Torres y Xisco. Hay que buscar el equilibrio entre la taquicardia pasiva y el reposo activo. Ese punto de encuentro que satisface a todos;como el trabajo de Diego Martínez;como el punto de ayer.