HELVETIA 32-23 ADEMAR LEÓN

Que no pare la fiesta

ASOBAL| EL HELVETIA ANAITASUNA ABUSA DEL ADEMAR DE LEÓN Y SE ASIENTA EN EL COLIDERATO

Iñaki Porto - Domingo, 22 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Ugarte se lanza para anotar uno de sus goles en la victoria del Helvetia Anaitasuna sobre el Ademar de León.

Ugarte se lanza para anotar uno de sus goles en la victoria del Helvetia Anaitasuna sobre el Ademar de León. (IÑAKI PORTO)

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Ugarte se lanza para anotar uno de sus goles en la victoria del Helvetia Anaitasuna sobre el Ademar de León.

Helvetia Anaitasuna 32

Ademar de León 23

HELVETIA ANAITASUNA (15+17): Sergei;Gastón (1), Bazán (2), Cristian, Chocarro (6), Oswaldo Guimaraes (6), Nantes (2) -siete inicial-, Nordlander (ps), Mota (6, 3p), Ugarte (4), Ceretta, Aguirrezabalaga (4), Goñi, Balenciaga y Etxeberria (1).

ADEMAR DE LEÓN (7+16): Biosca;Mario López (1), Simonet (3), Juanín (2), Vieyra (1), Pesic (1), Costoya (4) -siete inicial- Cupara (ps), Carou, Juanjo (3), Acacio, Rodrigo, Piñeiro (1), Gonzalo (1), David Fernández (4) y Jaime Fernández (2).

Marcador cada cinco minutos 3-1, 8-3, 8-4, 11-5, 12-6, 15-7 (descanso). 18-10, 21-12, 23-16, 25-19, 29-21, 32-23 (final).

Árbitros Merino y Moyano. Excluyeron dos minutos a Bazán, Oswaldo, Mota y Ceretta, del Anaitasuna, y a Costoya, Carou y Gonzalo, del Ademar León.

Estadio Pabellón Anaitasuna ante unos 1.700 espectadores. Los jugadores de ambos equipos posaron antes del encuentro con una pancarta de apoyo a Saray, Asociación Navarra de Cáncer de Mama.Iñaki Sevillano

pamplona- La imbatibilidad del Helvetia Anaitasuna ya no es casual. Ayer apabulló sin complejos y con otra extraordinaria exhibición al Ademar de León, quien presume de ser uno de los gallitos de la Liga, y sumó su séptima victoria en siete partidos, instalándose definitivamente en el coliderato y soplándole en la nuca al todopoderoso Barcelona Lassa.

Con el paso de los partidos, el presagio que Juanto Apezetxea hizo en pretemporada cada vez toma más fuerza: “La Liga Asobal, a excepción del Barcelona, está muy igualada”. Pese a que jugar en La Catedral casi siempre supone un benévolo presagio para el Helvetia, recibir a un equipo de Liga de Campeones no solía ser terreno propicio para el triunfo. Dicha advertencia fue disipada ayer desde el minuto 1 por el Helvetia. Con un juego agresivo y de total entrega en defensa, atormentó cada ataque posicional del Ademar arruinando las opciones de sus mejores hombres a base de robos, que con el dogma inalterable de las transiciones rápidas y finalizaciones certeras, abrieron brecha en el marcador.

La defensa fue el trampolín del éxito. Las ventajas de 4 o 5 goles fueron en progresivo aumento (con parciales de hasta 5-1) instigadas por la seguridad que aportaba la inagotable inspiración de Sergei, que firmó una de las mejores actuaciones que se le recuerdan.

El inicio de la segunda parte prometía el delirio. Rozando el minuto 38, el marcador alcanzó diferencias de hasta 10 goles, debacle que trató de doblegar Rafa Guijosa cambiando el sistema defensivo: anuló al central del Helvetia Anaitasuna con un marcaje individual. Asumió así la perdida de uno de sus hombres, pero alcanzaba la meta de atar en corto a Mota, uno de los mejores hasta el momento.

El sistema funcionó. Ayudado incondicionalmente por una serie de exclusiones en la defensa del equipo navarro, el Ademar recordó su propio potencial y comenzó a tantear la opción de volver a meterse en el partido. Tanto que en 10 minutos recortaron la diferencia hasta los 5 goles.

Y cuando el nerviosismo empezaba a ser más que una incomodez fugaz, los excluidos volvieron de la sombra del banquillo para igualar, por fin, las fuerzas.

Volvió a fundamentar el Helvetia su juego en la seguridad defensiva para desatar su inspiración ofensiva con un Mota liberado del sistema opresivo que se le había impuesto. El Ademar, por su parte, con cada gol encajado fue renunciando a aquella remontada que ahora tan solo residía en el recuerdo de lo que pudo ser. Fue aceptando así, la superioridad de un Helvetia que puso bien a las claras que los antiguos favoritismos ya no valen.