El Burladés ahonda la mala racha del Idoya

dificultades el equipo local acumula ya cinco derrotas consecutivas tras caer en iturtxipia

Lunes, 23 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Alberto Marchal.

Alberto Marchal. (Foto: Unai Beroiz)

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Alberto Marchal.

Idoya 1

Burladés 3

IDOYA Olloqui, Julen (Iosu Vidaurre, m. 83), Amezcua, Zudaire, Borja, Babil, Iván Garayo (Iosu Ruiz de Larrinaga, m. 74), Miguel Zúñiga, Joseba Fernández, Jhon Eric (Portillo, m. 63) y Eneko.

BURLADÉS Beorlegui, Xabier, Daniel, Aitor, Iván, Rípodas (Arcaya, m. 65), Mahugo, Marco, Peio, Alberto Marchal (Sánchez, m. 83) e Bronte (Brayan, m. 73).

Goles 0-1, m. 12: Alberto Marchal. 1-1, m. 53: Jhon Eric. 1-2, m. 56: Alberto Marchal, de penalti. 1-3, m. 88: Peio.

Árbitro Roberto Flores. Amonestó a Jhon Erick, Amezcua, Olloqui, Vidaurre, Borja, y en dos ocasiones al entrenador, José Javier Suescun, por lo que fue expulsado. Por el Burladés, amarilla a Aitor Sánchez, Rubio, Íñigo Bronte, Sola y Marchal.

Estadio Iturtxipia. 290 espectadores.

oteiza- Disputado partido en el que el equipo visitante sorprendió a los locales con una intensa salida al campo fruto de la cual dominó en los primeros instantes . Cuando parecía que se igualaba el choque y el equipo local comenzaba a carburar, llegó el primer gol visitante en su primera aproximación con peligro .

Era el minuto 12 y los de Oteiza ya estaban por detrás y eso pesó mucho para la maltrecha moral de los jugadores rojillos, que lo intentaban con más corazón que cabeza. Por su parte, el Burladés controlaba con solvencia las acometidas rojillas aunque tampoco volvieron a crear peligro.

La segunda parte comenzó con un Idoya mucho más incisivo y con más carácter lo que le llevó a empatar al transformar una falta lateral. Poco duraría la alegría, cuando el colegiado (muy anticasero) decretaba penalti en una discutida jugada. La pena máxima fue transformada por Marchal.

El Idoya sacó el orgullo y continuó peleando, intentando acercarse a la portería de Beorlegui, pero el equipo visitante dormía el partido con constantes faltas con el beneplácito del colegiado. Pudo igualar el equipo local si el trencilla hubiera decretado el clarísimo penalti cometido por Rubio que cortó con la mano un disparo de Koki. Cuando el choque agonizaba con los locales volcados, Peio sentenció. - Salva Viana