Casco rojo

Carrera

Por Sergio Garbisu - Lunes, 23 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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Así, con C mayúscula, pero bien grande. Y sé que somos un poco pesados con lo de la carrera del siglo o la mejor carrera de la temporadapero es que lo de ayer fue sobresaliente. No hubo una sola vuelta en la que no hubiera adelantamientos para las tres primeras posiciones. Ni una. Y en el parque cerrado tras la carrera, los tres primeros reían y se felicitaban después de semejantes duelos. El casi campeón Márquez con el colín roto tras un toque del barriobajero Zarco. La leyenda Rossi con el neumático de Marc grabado en todo el lateral de su mono. El duro Maverick con el guardabarros delantero astillado... Y nadie se quejaba. Todos se felicitaban después de la pelea. Por que sí. Porque las carreras de motos han sido, son y serán un deporte de contacto, pese a quien pese. De codos fuera, de cerradas de trayectoria, de roces, de miradas desafiantes. A veces parecía que con toda la electrónica y los avances técnicos se había perdido un poco ese espíritu humano innato de la pelea cuerpo a cuerpo, del pique, de la rabia caníbal que tienen los grandes pilotos. Por eso disfrutamos tanto ayer. Nosotros desde el sofá y ellos, según declaraban todos, retorciendo el puño. Pero el más feliz, sin duda Marc, que tendrá en Malasia su primera bola de partido. Porque se sabía que Phillip Island, con sus curvas rápidas y poca recta, no era territorio Ducati, y así ha sido. Pero Sepang es otra cosa y ahí Andrea, con terreno a su favor, deberá quemar sus naves, si quiere llegar a Valencia con alguna posibilidad. Y más vale que Márquez aproveche su oportunidad porque no es nada aconsejable esperar al último día en un circuito donde se han perdido unos cuantos mundiales. Que le pregunte a Valentino.

Quien no tiene que esperar ya nada es Joan Mir, flamante campeón de Moto3 a falta de dos carreras. Nada particular si no fuera porque este chaval, ha sido líder por primera vez en la historia de la categoría, desde la primera a la última carrera de la temporada. Ni Márquez lo había logrado. Lo tiene todo para ser la próxima estrella del motociclismo: rápido, adaptable, peleón, valiente y sobretodo mucha, pero mucha cabeza. No le pierdan de vista.