Lorenart Desde Oteiza hasta Sorolla

La galería madrileña celebra sus 25 años dedicados por y para el arte con una exposición que recala en el Hotel Tres Reyes de Pamplona el próximo miércoles y presenta cerca de 200 obras.

Un reportaje de Amaia Rodríguez Oroz - Lunes, 23 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

‘Dibujo’, de Jorge Oteiza.

‘Dibujo’, de Jorge Oteiza.

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‘Dibujo’, de Jorge Oteiza.‘El circo’, de José Vela Zanetti.‘Romería en mi aldea. Garay’, de Ramón de Zubiarte.‘Puerto’, de Menchu Gal.‘Retrato de mujer. Julia’, de Ramón Casas.
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No han sido años sencillos. Menos para el arte. Aún así, la galería madrileña Lorenart ha logrado mantenerse y celebra este 2017 su vigésimo quinto aniversario. Han sido, hasta la fecha, veinticinco años dedicados íntegramente al arte. Por su galería han pasado centenares de obras de muy diversos artistas, pero si hay algo que caracteriza a esta galería es su fijación con los autores de primer nivel del norte y de la escuela de Madrid. Para festejar el cuarto de siglo cumplido, la galería está realizando una exposición itinerante por diversas ciudades del Estado y que recala este próximo miércoles, día 25, en Pamplona, donde permanecerá hasta el día 29. Concretamente, será el Hotel Tres Reyes el encargado de acoger las cerca de 200 obras que Lorenart trae a la capital navarra, un proyecto organizado por Rocío Parrondo, directora de la galería, y Ernesto Gutiérrez, el alma máter. “Esta es una de las exposiciones más importantes que hayamos podido hacer en todos estos años”, subraya Parrondo.

Un amplio abanico de autores que va desde Jorge Oteiza hasta Sorolla, pasando por Darío de Regoyos, Aurelio Arteta, Chillida o Zuloaga se instalarán en el hotel pamplonés el miércoles con el objetivo de “agradar a los clientes habituales de la galería y los amantes del arte”, así como de “crear un nuevo público que se sienta interesado por entrar en este mundo tan apasionante que es el arte”, destaca Parrondo, quien añade que los precios de las obras son de lo más variado, “desde los 1.000 euros de algún grabado hasta piezas que superan el millón de euros, como un Millares”. Se trata, en definitiva, de una exposición muy ecléctica, llena de variedad. “La propia naturaleza de la galería, que se abastece de obras en el mercado secundario y fundamentalmente en familias, hace que la variedad sea muy grande”, sostiene Parrondo, y apunta que hacía unos años que la galería no contaba con obras de Sorolla y ahora han tenido la suerte de “haber adquirido algunas y haber recibido otras mediante” sus clientes. Parrondo destaca otras obras que se mostrarán en la exposición, como una creación de Zurbarán de última época “pero maravillosa”, un Zuloaga que se considera “una de sus obras más importantes” u otras como las de Menchu Gal, una pintora que, en palabras de Parrondo, “en los últimos años ha podido hasta subir los precios de sus obras, ya que es, junto con Jaume Plensa, la pintora más buscada de todas”.

Novedades

Piezas impactantes, la mayoría adquiridas durante este último año

El 90% de las obras son novedades del último año. En Pamplona -donde “hay una clientela bastante fiel y amante del arte y del coleccionismo”- se hizo una exposición hace ahora cinco años en el Baluarte, por lo que los visitantes podrán disfrutar de obras recién adquiridas por la galería, de las cuales un muy alto porcentaje pertenecen a una muestra de un coleccionista vasco. Entre todas las piezas que componen la exposición, Parrondo destaca como una de sus “obras maestras” una pintura de Sorolla que “se aleja de las marinas y los pescadores y resulta impactante por su tamaño, donde dibuja a una niña con un perro”. “Se sale de la norma”, añade. También menciona España conquistadora, de Jorge Oteiza, “una pieza única de su etapa figurativa”. Además, comenta que es muy “impactante” el Retrato de mujer. Julia, original de Ramón Casas que alcanza los 500.000 euros. Se trata de un óleo sobre lienzo que se erige como “uno de los cuadros más importantes de la exposición”.

Según afirma la directora de la galería, la exposición “tuvo un éxito de público tremendo en Madrid, donde se acercaron a ver esta muestra unas 5.000 personas en los nueve días que duró”, por lo que espera que en Pamplona, aunque están menos días -cinco-, tenga un éxito similar. “Hay cosas espectaculares y a nivel privado es muy difícil montar toda una exposición de este calibre”, indica, para añadir que “hay mucha obra que no pertenece a la galería, sino que está prestada por coleccionistas o clientes para su venta”. Precisamente respecto a los precios, Parrondo apunta que oscilan entre los poco más de mil euros de un dibujo de Benjamín Palencia hasta el 1,2 millones de euros que vale un Manolo Millares. “Hay mucha variedad”, señala, y puntualiza que no hay un hilo conductor de la exposición, “ni en cuanto a artistas, ni en cuanto a temática”, ya que al tratarse de una muestra tan ecléctica “es muy complicado buscar un nexo en común”.

Situación del mercado

Nueva generación y nuevas formas de coleccionismo

En cuanto a la situación del mercado del arte, la galerista sostiene que “se está recuperando del duro golpe que sufrió durante la crisis”, aunque todavía está malherido. “Se puede decir que en el mercado nacional el público es capaz de adquirir una pieza entre los 10.000 y los 40.000 euros, pero no más”, afirma, para recalcar que donde sí se mueve más es a nivel internacional. “En el mercado extranjero se puede vender obra de primer nivel a un buen precio”, apunta.

Pero, aunque lamenta que la crisis “sí haya afectado”, se alegra de poder decir que “está surgiendo una nueva generación de gente joven, de unos 40 años, que parece interesarse por el arte”. “Lo que ocurre es que tienen otra concepción;no adquieren obras de arte como inversión, sino que lo hacen como satisfacción -opina-. Se compran su piso, su tele, y también quieren tener en su casa obras de arte que les emocionen”. No obstante, “su capacidad adquisitiva no supera los 20.000 euros en la mayoría de casos”, dice. Por eso, considera necesario, para la galería y para los vendedores en general, generar una “curiosidad por el arte y el coleccionismo” entre un público nuevo que “es capaz de comprar al menos obras más asequibles”.