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Cultura contra el cáncer

La asociación Rosa de Bulgaria recauda fondos par el tratamiento de Bojidar Krustev, de 7 años

80 mujeres búlgaras forman parte del colectivo para acercar sus tradiciones y aprender de las navarras

Laura Garde | Patxi Cascante - Lunes, 23 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Algunos de los protagonistas, vestidos con trajes regionales búlgaros, del evento organizado el sábado en el Teatro de Ansoáin por la asociación Rosa de Bulgaria.

Algunos de los protagonistas, vestidos con trajes regionales búlgaros, del evento organizado el sábado en el Teatro de Ansoáin por la asociación Rosa de Bulgaria. (PATXI CASCANTE)

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  • Algunos de los protagonistas, vestidos con trajes regionales búlgaros, del evento organizado el sábado en el Teatro de Ansoáin por la asociación Rosa de Bulgaria.

ansoáin- El Teatro de Ansoáin completó su aforo el sábado por la tarde por una buena causa: ayudar a financiar el tratamiento contra el cáncer de Bojidar Krustev, un niño búlgaro de tan solo 7 años. La asociación de mujeres Rosa de Bulgaria fue la responsable de que esto ocurriese. “Conocimos la historia de Bojidar y no dudamos en ayudar a su familia”, aseguró Kalina Sotirova, secretaria del colectivo. A Bojidar le detectaron un tumor en la columna en Bulgaria y tras una operación en su país natal y varias revisiones en Turquía le aconsejaron venir a Pamplona para recibir el tratamiento.

“En agosto nos pusimos manos a la obra. Preparamos dos documentales, una presentando Bulgaria y otra, nuestra asociación;además, como actuación principal, cantamos y bailamos repertorio popular de nuestro país;los más pequeños que se subieron al escenario, de 2 años y medio y de 6, leyeron poesía;y unos músicos búlgaros, profesores aquí en escuelas de música, interpretaron obras clásicas”, explicó Tanya Naydenova, presidenta de Rosa de Bulgaria. Así, con un coste de entrada de cinco euros, el colectivo llamó la atención de 294 personas: “No esperábamos una respuesta tan positiva”, sentenció emocionada Kalima Sotirova, secretaria de la asociación.

Tanya, Kalima y Nina llegaron a Ansoáin hace diecisiete -las dos primeras- y catorce años, y en 2014 decidieron poner en marcha la asociación Rosa de Bulgaria. “Tania es la culpable de todo lo que estamos consiguiendo. La idea fue suya”, declararon entre risas Kalima y Nina. El objetivo del colectivo, formado solo por mujeres búlgaras, es dar a conocer sus costumbres y tradiciones y, a su vez, aprender “lo más típico de aquí”: “Queremos enseñar quiénes somos, pero también empaparnos de la cultura navarra”, aclaró la presidenta.

Asimismo, expresó la necesidad que sentían como mujeres de demostrar cuánto valían: “En Bulgaria, como en otros muchos lugares, la mujer dedica gran parte de su tiempo a su familia. Por eso buscábamos hacer ver la gran cantidad de cosas de las que somos capaces. Y lo hemos demostrado”, expresó orgullosa Tanya.

Rosa de Bulgaria está formada por alrededor de ochenta mujeres. Los domingos por la tarde se reúnen en los espacios que el Ayuntamiento de Ansoáin les ha cedido en el centro cívico. Allá, por grupos, preparan sus actividades: “Tenemos talleres de manualidades, de cocina o de danzas, por ejemplo. Cada una aportamos lo que sabemos y lo que podemos”, desarrollaron las tres. El grupo ha montado también su propia biblioteca con libros en búlgaro, en castellano e incluso en euskera: “La que quiera puede ir, coger un libro, leerlo y devolverlo”, esclarecieron. Por si las actividades en el municipio fueran pocas, este año organizaron un viaje a Bulgaria: “Teníamos ganas de hacerlo. Nosotras tenemos amigas de aquí a las que queríamos enseñarles como es nuestra tierra, nosotras también hemos conocido Navarra. Pudimos contar con treinta y cuatro mujeres ajenas a la asociación”, afirmó Kalima.

objetivo futuroSu actividad no se centra solo en Ansoáin. Unas 1.000 personas se acercaron el 9 de julio a Antoniuti para bailar y cantar con ellas: “El Ayuntamiento de Pamplona nos invitó a un evento en el que varios países presentamos nuestra cultura. El grupo de baile es uno de los más fuertes del colectivo. Nos sorprendimos al ver la afluencia de público y cómo se animaron a interpretar también nuestras danzas”, subrayaron.

Para Rosa de Bulgaria, que no recibe financiación de otras entidades y organismos, su mayor logro ha sido formar parte de la agenda cultural de Ansoáin. Por ello, agradecen lo que son ahora al Ayuntamiento de la localidad: “Debemos estar muy agradecidas al Ayuntamiento. Ellos nos ceden los espacios sin los cuales no podríamos desarrollar nuestras actividades. Darnos a conocer era un reto al principio”, recordó Tanya.

El colectivo pone el punto de mira ahora en hermanar un municipio navarro con otro búlgaro: “Tenemos muchas más cosas en común de las que parece”, concluyeron.

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