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Vivir a un paso de la N-135

Los vecinos de Erro, Aurizberri y Auritz, los más afectados porel exceso de velocidad en la vía urbana y por la sobrecarga deciclistas y motoristas en la carretera, apelan al Gobierno abuscar una solución

Un reportaje de Patricia Carballo - Lunes, 23 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 09:02h

El concejo de Aurizberri exige instalar pasos de cebra elevados por el casco urbano, un proyecto rechazado por Desarrollo Económico.

El concejo de Aurizberri exige instalar pasos de cebra elevados por el casco urbano, un proyecto rechazado por Desarrollo Económico.

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  • El concejo de Aurizberri exige instalar pasos de cebra elevados por el casco urbano, un proyecto rechazado por Desarrollo Económico.

Cruzar la carretera N-135 que une Pamplona con Luzaide es una odisea para aquellos que se tienen que desplazar cada día por ella. Aunque no es una de las vías con mayor siniestralidad, en los últimos 17 años, según datos de la DGT, se han producido un total de 581 accidentes (2,8 al mes). Entre ellos, 77 han sido con víctimas, de los cuales 51 accidentes fueron con heridos leves, 20 con heridos graves y 6 con víctimas mortales. Son cifras que reflejan la peligrosidad de esta vía que, por su angostura y cantidad de curvas, atrae a multitud de bicis y motos, lo que está generando una sobrecarga de tráfico imposible de asumir. El desconocimiento de las normas de seguridad vial, las nuevas medidas de señalización que priorizan a los ciclistas o el aumento de accidentes en verano causados por la velocidad de los motoristas, están provocando altos niveles de crispación entre los vecinos que lo sufren cada día desde la puerta de su casa.

Una controversia patente que afecta sobre todo a los habitantes que viven entre el puerto de Erro y Valcarlos, pero que no genera ningún interés en la agenda política. Soluciones como desviar a los ciclistas a otras rutas, colocar pasos de cebra sobreelevados, crear una mesa de trabajo que aborde esta problemática o construir los túneles de Erro y Mezkiritz son barajadas por sus vecinos como las únicas alternativas para lograr una convivencia óptima.

VECINOS ALARMADOS

Anabel Elizondo vive a una zancada de la carretera en Auritz-Burguete, con Imanol Dufur y sus hijas Iosune y Naia, de 6 y 8 años. La puerta de casa siempre está cerrada con llave, para evitar que sus hijas y sobrinos se expongan al peligro del tráfico. "Hay que tener cuidado con los críos, pero al final a todo te haces y conforme crecen, van aprendiendo", destaca. Aunque ya no circulan tantos camiones, confiesa que sigue habiendo tráfico. "Hay de todo, hay quien va más despacio o más rápido, pero por muy despacio que venga un camión, si se cruza un niño, va debajo", apostilla.

Desde Erro, Juanjo Oroz también alerta de la inseguridad de la carretera, más ahora que hay muchos niños viviendo en el pueblo. "Hay motos y coches que cruzan a 100 km/h por el pueblo. No ha pasado nada hasta que pase, pero he visto cómo muchas veces se suben a la acera", señala desde la casa de sus padres, situada en plena curva a un paso de la vía. No sabe cuál es la solución, pero sí que es el momento de quejarse y actuar. "Quizás habría que poner un semáforo como en Zubiri o unos pasos de cebra elevados", añade. Igual de alarmadas están las primas Eva Urrutia e Itziar Cerdán. "No respetan los pasos de cebra, se los saltan tanto los de aquí como los de fuera y lo peor es la velocidad a la que pasan. Con los pasos elevados no ocurriría", lamentan estas errotarras. Asimismo, llaman a la concienciación antes de que algún día ocurra alguna desgracia "Este verano ha habido muchos accidentes por el puerto. Es una carretera muy jugosa para ciclistas y para nosotros es muy incómodo porque no van de uno en uno, van juntos hablando. Hay gente que lo tolera mejor, pero es el sentimiento general", manifiestan.

En Aurizberri-Espinal llevan tiempo intentando colocar pasos de cebra elevados en la carretera que cruza el pueblo. Desde el año 2000 se han contabilizado 22 accidentes en el pueblo, según la DGT, con 2 heridos graves y 3 heridos leves implicados. Además, entre los años 80 y 90, dos niñas de 4 y 6 años y una mujer de 80 años fueron atropelladas mortalmente en pleno casco urbano. Ante esta situación, el concejo de Aurizberri/Espinal ha solicitado al Gobierno de Navarra la colocación de dos nuevos pasos de cebra sobreelevados junto a la plaza y junto a la ikastola (actualmente hay dos a la entrada y salida del pueblo). "Es la mejor solución para paliar en lo posible el peligro que ocasiona el incumplimiento de la señalización colocada, pero el Gobierno nos ha negado dos veces alegando que es un perjuicio para los quitanieves, cuando en los otros dos pasos no lo es, que el problema es de la gente que no respeta las señales y que, en los últimos años, no ha habido atropellos mortales. Parece que están esperando a que ocurra algo grave para actuar", se lamentan.

De la misma manera, en Luzaide/Valcarlos existe un proyecto en el que se contempla la instalación de dos pasos de cebra elevados, pero por el momento, no se ha podido llevar a cabo. "Es una cuestión de equilibrio y respeto de las señalizaciones. Nos encanta la N-135 porque genera vida y tránsito, pero hay un exceso de confianza y velocidad", indica el alcalde Fernando Alzón, admitiendo que por Luzaide no es tan peligroso como por Espinal y Burguete. En efecto, el vecino César Etxeberria, que regenta el restaurante Azkena situado en una curva contigua a la vía, no ve tanto el problema de la velocidad en el pueblo, sino a nivel integral. "Estamos muy perjudicados por los puertos y somos el último eslabón. Con unas mejoras en la carretera como el tema de los túneles de Erro y Mezkiritz que se barajó en su día, acortaríamos la distancia y habría más gente viviendo aquí", asegura.

TRABAJAR EN LA VÍA

Proyecto de túneles

Debate candente

Más allá del casco urbano, el denso tráfico también se convierte en un obstáculo para aquellos vecinos obligados a recorrerla para hacer su trabajo. La panadera Ana Mari Erburu reparte el pan desde Aurizberri a todos los pueblos del valle de Erro y admite que entre semana el flujo de tráfico está más sosegado. "El problema es el fin de semana que se llena de motos y bicis y tenemos que ir con los cinco sentidos. Por ejemplo las motos hacen adelantamientos muy peligrosos en lugares con poca visibilidad. Creo que hay que ir con más tranquilidad, la carretera es de todos", alega.

El vecino de Lintzoain Patxi Igoa usa cada día la N-135 para trasladar a escolares y peregrinos en su taxi. "La carretera se desborda, hay motos y bicis que se piensan que están en un circuito", confiesa. Como muchos otros vecinos, no olvida la promesa de construir unos túneles en Erro y Mezkiritz, un proyecto contemplado en el Plan Navarra 2012 como actuación prioritaria que pretendía evitar el paso por ambos puertos y que finalmente quedó en el aire tras los recortes del gobierno de UPN sin que, de momento, parece que vaya a retomarse. "No sé si algún día lo veremos, pero hay que pensar en los que vivimos día a día aquí y sufrimos esta problemática", lamenta.

Quien también tiene que lidiar cada día es Juana Celay, médico en el consultorio de Erro. "Lo que nos incomoda es no poder llegar a tiempo en una urgencia. La estrechez de la carretera y las curvas hace que no sea fácil adelantar a bicis y a caravanas acatando la ley y cuando lo hacemos, nos exponemos al peligro que conlleva", apostilla, lamentando no poder instalar en su coche una sirena con sonido al no ser oficial. "Hay que darle una salida. Igual tendríamos que crear una mesa de trabajo donde todos opinemos para llegar a un acuerdo. Pero, sin duda, lo ideal es hacer los dichosos túneles del puerto", subraya. Con ello, dice, se conseguiría que los ciclistas o motoristas siguieran utilizando la carretera actual sin entorpecer el tránsito de vehículos.

Sea cual sea la solución, la circulación por la carretera N-135 está aumentando considerablemente y está generando un debate candente entre los vecinos del Pirineo. Un debate que merece ser escuchado, al menos, por las instituciones públicas.


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