Música

Un aperitivo

Por Teobaldos - Martes, 24 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

oteizakPerformance sobre la ópera Oteizak de José Luis Eslava. Lugar: Museo Oteiza. Fecha: 22 de octubre de 2017. Público: lleno es espacio habilitado, entrada gratuita.

sin duda el compositor José Luis Eslava ha corrido un cierto riesgo al comprometerse, públicamente, a componer una ópera sobre Oteiza con fecha fija de estreno entre 2018 y 2019. Nos ha ofrecido apenas cinco minutos de lo que será una obra que titula Oteizak, en plural, incidiendo en las diversas personalidades del polifacético creador de Orio. La expectación está servida, porque plasmar en música el universo oteizano es un reto formidable, y, también atractivo. Y lo hace con una ópera -el arte total- que, según el libretista, resaltará, sobre todo, tres facetas de Oteiza: la del artista vanguardista, la del pensador y filósofo del arte, y la de amante;ésta última, contradiciendo, en parte, su fama de hombre gruñón y adusto. La mayor ventaja la tendrá el escenógrafo, que cuenta con la incomparable visión de su museo, con la abundante obra, inspiradora de abstracciones e imágenes, que van desde, digamos, lo más tonal a lo más abstracto.

En una mañana entreverada de nubes y claros, el museo Oteiza se ve muy concurrido. En la nave central, con el apostolado de Aranzazu añadiendo personajes al aforo lleno de público, un grupo de cámara con acordeón, cuerda, percusión y electrónica, nos ofrece el aperitivo de la obra. Es una partitura que investiga nuevas sonoridades a partir del micrófono de contacto que se adhiere a los instrumentos convencionales, y que permite escuchar sonidos que están al borde del silencio, producidos por el leve frotamiento de la cuerda, el mínimo tacto del pandero, o el aire emitido por el acordeón -en este caso un acordeón mesotónico, manipulado en su lengüetería-. Lo cierto es que los sonidos resultantes son nuevos, inquietantes, interesantes;un poco oxidados, y que remiten a atmósferas amplias y arenosas;concretamente, en esta escena del acto primero que hoy se nos muestra, la sensación que el personaje tiene en los hoyos que cava en la arena para protegerse del mar y del abrumador cielo. Sobre esa planicie sonora que, en cierto modo, también representa cierto vacío, se escuchan punzantes sonidos agudos;son los objetos que surgen de ese vacío, gracias al cual los vemos. Todo esto es el arranque, según el compositor, el germen fundacional de la obra: un relato que no será cronológico ni lineal, sino más complejo.

En las partituras, poco convencionales, se leen indicaciones de “arco paralelo”, sonido indeterminado, incluso alusiones al gesto del intérprete. Ciertamente ha sido una experiencia muy interesante, el asistir al comienzo de este proceso creativo. Como a la puesta de la primera piedra de ese edificio sonoro que será la ópera, y que implicará a diversas entidades culturales de la ciudad, comenzado por la Fundación Oteiza, cuya representante y sobrina del compositor se mostró entusiasmada con el proyecto. Como todos. Ansiosos del estreno. Como siempre, los intérpretes -acordeón, violín, viola, contrabajo, percusión y electrónica-, implicados en el festival After Cage, estupendos y muy implicados.