la carta del día

28.526 razones para parar

Por Milagros San Miguel Iragui - Martes, 24 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Vivo y trabajo en Pío XII, por lo que conozco el proyecto de reordenación de la avenida y creo merece la pena llamar la atención sobre un aspecto, que hasta la fecha no ha sido tenido en cuenta, y cuyo interés trasciende no ya solo al barrio, sino a los pamploneses en general. La mal llamada reordenación en Pío XII supone pasar de seis carriles a tres, ya que aunque se diga que son cuatro, dos en cada sentido, uno de ellos es para el bus y está supeditado a éste.

En el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de la Comarca de Pamplona, en el Resumen Ejecutivo Diagnóstico de Movilidad, se dice textualmente: “Las principales retenciones de tráfico se producen durante la hora punta de la mañana en los accesos a Pamplona. Los accesos en los que se producen los principales problemas son los siguientes:

• Avenida Aróstegui: tráfico procedente de Estella-Zizur. El tráfico hasta el centro de la ciudad es muy lento…”.

El Plan Municipal de Pamplona, en su Anexo V, Sistema de Comunicaciones, a propósito de la densidad del tráfico en Pamplona, dice textualmente “…y la avenida de Pío XII, continuación de la anterior (avenida Aróstegui), que canaliza del orden de los 28.526 vehículos diarios en las proximidades del parque Yamaguchi. En todos estos ejes los problemas principales de saturación se producen en sus intersecciones principales (glorieta partida de Pío XII sobre la avenida de Navarra, Pío XII con la calle Rioja, Aróstegui con Irunlarrea, etcétera)”.

Ambos documentos reflejan la realidad de Pío XII: es un eje radial de acceso a Pamplona que canaliza cerca de 29.000 vehículos diarios. Y ahí, para ganar en movilidad, reducimos de 6 a 3 los carriles. ¿Y las ambulancias? Es obvio que se verán obligadas a desviar su trayecto hacia hospitales siguiendo otras rutas. Esas rutas, en la mayoría de los casos van a suponer un mayor tiempo de traslado, y esto hay patologías que no lo admiten. En efecto, en un ictus o un infarto, 3 ó 4 minutos más de tardanza en llegar a un hospital son vitales. Hasta el miércoles 18 de octubre me consta que no se había hablado con el colectivo de ambulancias. No sé si lo han hecho después, pero leo en prensa que la reunión informativadestinada a los colectivos no se ha celebrado. Y es por ello por lo que llamo la atención sobre el particular.

Creo que hay 28.526 razones para que paren la redacción del proyecto, para que abran un proceso participativo de verdad, para que propongamos alternativas, que las hay, y, sobre todo, para que se eviten males mayores. Por mi parte, si no se llegara a tiempo en un traslado en ambulancia y la consecuencia fuera irreversible, yo, personalmente, no me lo tomaría con deportividad.