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juan carlos delgado probador de coches Delgado compartió ayer su historia y sus reflexiones con el alumnado. La principal, que peleen por sus metas

“Yo di un giro, y a los jóvenes les digo que si se quiere, se puede”

Martes, 24 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

pamplona- Juan Carlos Delgado se convirtió de pequeño en El Peratras robarle un abrigo a “un niño pijo”. Cuando apareció con esa prenda en su barrio, le empezaron a decir qué bien te queda, “niño Pera”, y así surgió el apodo entre sus amigos. Un mote que la Policía también utilizaba para hablar de un chico, según reconoce él ahora, al que se daba por un caso “perdido”.

¿Por qué se animó a acudir a esta charla en el IES Huarte?

-Me gustó que fuera una iniciativa de los chavales, y el profesorado me insistió, pero me convenció rápidamente. Lo único que hubo que cuadrar fueron las agendas. Lo había hecho antes en otros centros de España, sobre todo en la ciudad de Madrid, en centros de menores. Quiero aportar así mi granito de arena a la sociedad, la que tanto me ha dado a mí. Creo que se lo tengo que devolver.

¿Qué mensaje quiere lanzar al alumnado?

-A veces los chavales me ponen como un ejemplo, pero yo creo que soy un ciudadano de a pie. Soy uno más, con algunas virtudes, y una de ellas fue saber darle un giro a mi vida e ir de la parte negativa a la positiva. Y lo más importante es decirle a los chavales que si se quiere, se puede. Una chica me contaba hace poco que quería ser cocinera en el futuro, y yo le he dicho que lo tiene al alcance, porque está en una escuela donde puede aprenderlo. Se trata de ilusionarles, de animarles, porque a mí nadie me ha regalado nada. Cuando era un niño delincuente, lo único que estaba consiguiendo es hacerme daño a mí mismo, a mi familia y a la sociedad.

¿Cree que, cuando usted tenía su edad, habría hecho caso de esos consejos de una persona adulta?

-Entonces no ibas a un centro como este, sino a un correccional. La distancia entre los educadores y los menores era grande, y ahora el acercamiento es total. Antes eras un número, pero la vida ha cambiado. Cuando un joven se equivoca, puede resultar difícil llevarlo por el buen camino, pero tiene posibilidades de salir, todos se merecen esa oportunidad, y si no ponen de su parte se requiere más trabajo. - G.M.