Paralizado el desahucio del arzobispado a una octogenaria en Lizoain

El cerrajero que envió la Iglesia para cambiar la cerradura renunció ante la movilización vecinal
Más de un centenar de personas respaldaron a Feli Itoiz

Ana Ibarra | Javier Bergasa - Martes, 24 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La Plataforma por la Defensa del Patrimonio quiso rendir homenaje a Feli y denunciar un desahucio “injusto” por parte del Arzobispado.

La Plataforma por la Defensa del Patrimonio quiso rendir homenaje a Feli y denunciar un desahucio “injusto” por parte del Arzobispado.

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La Plataforma por la Defensa del Patrimonio quiso rendir homenaje a Feli y denunciar un desahucio “injusto” por parte del Arzobispado.La Policía Foral estuvo presente durante el lanzamiento suspendido.Felicia recibe el respaldo vecinal.

lizoain- “Es una primera victoria”, admitía una de las más de un centenar de personas que acudieron ayer a Lizoain a respaldar a Felicia Itoiz Zabalza en el día y la hora en el que estaba previsto que fuera desalojada de la vivienda donde ha vivido durante 36 años. Desahucio que quedó paralizado después de que el cerrajero enviado por el Arzobispado para cambiar la cerradura renunciara a llevar a cabo una misión que,in situsupo, implicaba dejar sin la que ha sido su única vivienda a una mujer casi nonagenaria. Seguramente este técnico no esperaba encontrarse con una pancarta detrás de la cual vecindario, simpatizantes y miembros de la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro denunciaban la posición de fuerza del Arzobispado y coreaban eslóganes contra el arzobispo Francisco Pérez. La suerte se quiso aliar así con esta mujer que ha luchado con uñas y dientes durante años por mantener su casa. Una mujer que ha criado a sus seis hijos, ha cuidado de su padre y de su marido, y que mantuvo ayer la misma dignidad de quien se ha enfrentado personalmente al arzobispo como máximo responsable de esta situación. Según explicó su abogada Clara García, la jueza de Aoiz que dictó la sentencia acordó ayer tras la consulta formulada por la secretaria judicial de Zubiri suspender el procedimiento de desahucio y señalar una nueva fecha lo que podría ocurrir en un plazo de “quince días o de tres meses”. “Cabía la posibilidad de que el Arzobispado tomara posesión de la vivienda sin entrar pero la jueza ha decidido paralizarlo”, abundó.

Lo de ayer fue un respiro aunque Feli ya había sacado todos sus enseres de la casa. “Se que las vecinas me van a recibir pero no es lo mismo, me siento muy mal”, admitió. Su hijo Javier, que vivía de manera continua en la casa, “se ha tenido que ir a un piso compartido”. “Yo me quedaré con otro hijo en Mendillorri donde ya pasaba temporadas. Me voy de la que pensaba que era mi casa, junto al cementerio donde tengo a mis seres queridos, donde me gustaba venir... Yo me pensaba morir en esta casa. Yo he hablado claramente con el Arzobispado y le he dicho: por favor Don Francisco, que casi tengo 90 años, déjennos usted mientras viva, que además estoy con otro hijo que está en paro. Al menos mientras yo viva, que no puedo vivir mucho, déjennos vivir aquí... Me respondió que no renovaban el contrato, que no y que no, y por favor no aparezca aquí más”, relató. “En su día no quisieron vendernos la casa y nosotros teníamos que vivir aquí porque mi marido era cartero y le obligaban a estar aquí. Arreglamos esta casa. Y después de 36 años pagando la renta mes a mes nos dicen que no nos renuevan el contrato, sin una explicación, nos echan a la calle y ya está...”, reprueba.

Antes del vencimiento del contrato (2015) el Arzobispado les comunicó que el alquiler no iba a continuar e interpuso la demanda para que abandonaran la vivienda. Una sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Aoiz admitió la demanda.

coraje“El señor Francisco Pérez no ha tenido coraje de venir a despedir la casa que hoy se queda vacía”: Desde la Plataforma por la Defensa del Patrimonio, Carlos Armendáriz recordó que no es el único desahucio ya que el arzobispo también “expulsó de otras dos casas parroquiales a Carmen Castañeda de Muguiro y a María Luisa Etxebertz, en Arraitz”, tras otras dos sentencias “injustas”, “dos casos paralelos con juicios tramposos”. “Tres desahucios sin almas, tres insultos desde corazones corruptos que anidan en las oficinas del rico pero hediondo Palacio del Señor Pérez. Y me pregunto: ¿para qué quiere los más de mil pisos, muchos vacíos, y las decenas de casas parroquiales que tiene y que se le van a caer?”, refrendó. De Feli destacó su “grandeza, entereza y gallardía para encarar a quienes le han robado el derecho a la muy humilde casita de su pueblo, una pobre casa”. Felicia por su parte se sintió agradecida y orgullosa: “Muchísimas gracias a todos. Que a mis 89 años que voy a cumplir, si Dios quiere, en diciembre estéis tanta gente ayudando, de corazón...”.

Por su parte, la alcaldesa de Lizoain, Amaia Ekisoain, destacó que tanto los vecinos como el Ayuntamiento están apoyando a esta familia ante una decisión “injusta e inmoral”. “Nos hubiera gustado que desde el Arzobispado nos hubieran informado del porqué de esta circunstancia”, subrayó. “Es una vergüenza”, reconocía otro vecino, para quien Feli es una persona “muy querida” que llevaba “toda la vida vinculada al pueblo”, y viviendo en una casa con “goteras y humedades”. Nació en Mendinueta pero desde los 6 años vivió en Lizoain. Acudieron, entre otros, los alcaldes de Huarte, Aoiz y Gallipienzo.