Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

“Historias de pastorcillos”

El director navarro regaló un emotivo y agradecido discurso en el que reflexionó sobre su manera de hacer cine

Miércoles, 25 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Efusivo saludo entre Montxo Armendáriz y Uxue Barkos ayer en el Palacio del Condestable.

Efusivo saludo entre Montxo Armendáriz y Uxue Barkos ayer en el Palacio del Condestable. (Foto: J. Bergasa)

Galería Noticia

  • Efusivo saludo entre Montxo Armendáriz y Uxue Barkos ayer en el Palacio del Condestable.

pamplona- “Decía Fernando Fernán Gómez con su inconfundible voz que el cine es una profesión muy extraña. Cuando trabajas de actor, te pagan por esperar durante horas, y cuando eres director te pagan por decir a los demás lo que deben hacer. Pero lo más extraño es que, encima, te dan premios por hacerlo”. Con estas palabras comenzó Montxo Armendáriz su discurso de agradecimiento ante el galardón otorgado por Eusko Ikaskuntza. “Más allá del reconocimiento que pueda suponer a mi labor personal, entiendo que con este galardón se reconoce la importancia del medio cinematográfico como vehículo de comunicación y expresión humano”.

Acto seguido, Armendáriz recordó sus primeros acercamientos al cine, cuando era niño. “Con apenas 10 años, esperaba con ansiedad que llegara el domingo para que mi madre me diera la paga, y con ella, corría a encerrarme en las sesiones continuas con programa doble que proyectaba en el cine Txantrea, el barrio en el que vivía con mis padres. En cuanto apagaban las luces, desconectaba del mundo real y me sumergía en el que mostraba la pantalla, para mí tan real como el anterior, pero mucho más sugerente, misterioso y desconocido. Experiencias inolvidables que forman parte de la educación sentimental y personal de quienes encontrábamos en el cine un sustituto de lo que no podía darnos la España real de aquellos tiempos”.

de la electrónica al cine Con 14 años, Armendáriz, planteó a su familia, obrera y de pocos recursos, que quería estudiar cine, ante lo que su madre le insinuó que igual le tenían que trasladar a la casa del tejado colorao;es decir, el psiquiátrico de Pamplona. “Para mí el cine ya era una pasión”, pero la realidad se impuso y Montxo Armendáriz acabó estudiando y trabajando en el mundo de la electrónica.

Pero llegó el día en el que el ahora director navarro leyó a Machado, aquello de “sueños tenemos todos, los que nos diferencia es la voluntad por conseguirlos”. Así que ni corto ni perezoso, se compró una cámara súper 8 con la que “salí a la calle, rodando todo lo que veía. Quería captar la realidad y, como decía Rosellini, organizarla de nuevo para mostrar su sentido más profundo”.

El siguiente paso fue su primer corto profesional, “a través de una cooperativa con amigos y familiares del barrio, en el año 1979. Como no sabíamos mucho de cine recurrí a los dos únicos profesionales que conocía: Javier Aguirresarobe y Fernando Larruquert. No puede tener mejores maestros”. Con aquel corto, Barregarriaren dantza, Armendáriz recibió varios premios que le impulsaron a rodar tres cortos más. “En el último de ellos conocí a Anastasio Otxoa, al que todos llamaban Tasio. Mi encuentro con él cambio el rumbo de mi vida. La suya quedó ficcionada en el primer largo que dirigí, con producción de Elías Querejeta, otra persona que ha marcado mi vida”. A partir de ese filme, Montxo Armendáriz no volvió a la electrónica porque “mi sueño se hizo realidad y mi vida quedó unida definitivamente al cine”.

El sentido de hacer cineTras recordar, entre otros, a Andrés Santana, productor de Secretos del corazón,Armendáriz afirmó que “gracias a muchas personas estoy hoy aquí, y parte de este galardón es suyo, sobre todo de quienes me han apoyado en momentos no favorables”. El director navarro no quiso hablar más de sus películas, “considero que es el público, los críticos e historiadores los que tienen que valorarlas”, y se centró en reflexionar sobre el sentido de hacer cine, “para lo que no encuentro mejores palabras, en tiempos convulsos como estos, que las que Robert Flaherty dijo en 1937: ‘Hoy más que nunca el mundo tiene necesidad promover la comprensión mutua de los pueblos y el cine debe ayudar a esta comprensión. Y la vía más rápida es ofrecer al hombre de la calle la ocasión de tomar conciencia de los problemas que acucian a sus semejantes;una vez que los conozca empezará a darse cuenta tanto de la unidad como de la multiplicidad humana y comprenderá que el extranjero es un individuo que tiene sus exigencias y deseos, digno de simpatía y consideración’. Fin de la cita. Este es el cine que me apasiona y a través del que he intentado compartir con los espectadores una mirada cómplice y solidaria hacia personas y hechos de nuestro entorno social;historias extraídas de la vida real que nos sirvan para mejorar nuestras relaciones”.

Armendáriz también reflexionó sobre el momento que vive el cine actual, afirmando que “tal y como lo conocemos va camino de su desaparición” y abogando por abrirnos a la era digital, “creando nuevos sistemas para rentabilizar su potencial económico, impulsando las nuevas plataformas y legislando sobre ellas”.

“Historias de pastorcillos”Juan Benet definió Tasio,según contó Armendáriz, con un sencillo pero profundo “son historias de pastorcillos. Posteriormente, con su sarcasmo, calificó igualmente mis siguientes filmes: 27 horas,‘esta va de pastorcillos drogotas’;Las cartas de Alou, ‘fácil, pastorcillos africanos. Desgraciadamente la vida se lo llevó pero y no pudo ver mis siguientes películas. Pero seguro que estaba de acuerdo con la afirmación que otro buen amigo, Javier Eder, escribió en un periódico local (DIARIO DE NOTICIAS) tras el estreno de Secretos del corazón: ‘Describe a los pastores de tu aldea y habrás descrito el mundo”. - F.F.G.

Herramientas de Contenido

Más sobre Cultura

ir a Cultura »