Estado de Derecho

Juan M. Echaide Izquierdo. Licenciado en Derecho y Graduado Social - Miércoles, 25 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La decisión tomada en Consejo de Ministros del 21/10/2017 es una resolución injusta. De forma patente, notoria e incuestionable se viola nuestro ordenamiento jurídico. El art. 155.1 de la Constitución dice que el Gobierno de España, tras unos requisitos, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla (CCAA) al cumplimiento forzoso. El Gobierno de España no puede suplantar a las instituciones de una comunidad autónoma, sino obligarles a cumplir con la Constitución u otras leyes de obligado cumplimiento. No se puede interpretar de otra manera, ya que el art. 155.2 establece que para la ejecución de las medidas del apartado anterior, el Gobierno de España podrá dar instrucciones. Dar instrucciones no es suplantar, por cese de un gobierno autónomo y por restricción de un parlamento autónomo. La resolución del Consejo de Ministros se dictó sabiendo y conociendo el carácter injusto de la misma, ya que el art. 155 dice lo que dice no lo que quieren que diga. Un gobierno aplica la Ley, no la interpreta. Es una resolución dictada por una autoridad, es contraria a Derecho, ocasiona un resultado injusto y se dicta a sabiendas que se actúa contra lo establecido en el art. 155 de la Constitución española.

Una resolución injusta no se convierte en justa por la mayoría absoluta del Senado. Lo justo y lo injusto no es cuestión de mayorías. Una dictadura es lo que es aunque se vote, incluso con mayoría. El artículo 155 de la Constitución no se estableció para suplantar la voluntad popular expresada en unas elecciones autonómicas, cesando a un gobierno y limitando su parlamento. No es que se quiten competencias, sino que pasan a ser gestionadas por un gobierno que no ha sido elegido en esa comunidad autónoma. Cuando no nos guste el resultado de unas elecciones autonómicas no pasa nada, se aplica torticeramente el artículo 155 y se soluciona. Decir de qué presumís demócratas y defensores del Estado de Derecho y os diré de que carecéis.