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la carta del día

Si esto no es desamparo, ¿entonces qué lo es?

Por Olga Olloqui Larumbe - Miércoles, 25 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

hace 6 años que mi marido y yo decidimos llevar a nuestro hijo mayor al CP Azpilagaña, centro público de modelo G con programa British. Tres años después, y ya perteneciendo yo a la junta de la Apyma, decidimos llevar también a nuestra hija pequeña, viendo los excelentes avances del mayor en un programa que nos está dando tantas alegrías educativas a los padres. El colegio es estupendo, el profesorado magnífico, la multiculturalidad está presente en todos los rincones, y la convivencia entre las 33 nacionalidades presentes en el centro es una magnífica riqueza para nuestros hijos, que tienen amigos con raíces culturales de muchos puntos distintos del planeta.

Sin embargo, hace ya tres años que las familias llevamos observando con preocupación la evolución del comportamiento de dos hermanos que llegaron al colegio al cumplir el mayor de los dos los 6 años (escolarización obligatoria): dos niños gitanos rumanos de algún asentamiento chabolista, sin saber siquiera castellano, que jamás en su vida se habían sentado en un pupitre… Dos niños en lo que cualquiera llamaría una situación desesperada. Hemos de decir con orgullo que el colegio echó el resto y está afrontando el reto de un modo que no nos queda otra que levantarnos el sombrero por ellos, por nuestros profes y educadores, que desde el primer día trabajan duro por estos chicos.

Pero aún y todo esto es a todas luces insuficiente, puesto que los niños no están las 24 horas del día en el colegio;estos niños viven en una situación de desamparo tal, que por muchos medios que desde el centro educativo se destinen a intentar darles un futuro, si detrás su familia no vela por ellos y no les proporciona la protección necesaria que toda familia debe prestar a un hijo, no hacemos nada. La Apyma, los padres del resto de alumnos, llevamos ya tres años viendo cómo las denuncias en la Policía Municipal por no recoger nadie a los menores se han ido sucediendo una tras otra;alucinando al ver cómo se les ha denunciado también a la Policía Foral por agresiones a niños por el barrio, con amigos y/o parientes más mayores de estos niños que les enseñaban cómo y dónde pegar para hacer el mayor daño posible a unos críos de 11 años. Atónitos, este mes de julio pudimos ver en un reportaje de televisión del canal La Sexta sobre la noche en San Fermín cómo la Policía Municipal se llevaba al mayor de estos menores (¡¡9 años!!!) porque estaba pidiendo con un tambor a las cuatro de la mañana en mitad de la calle Estafeta. Si esto no es desamparo, yo no sé qué lo es…

Y las familias nos preguntamos: si la familia de estos niños no cuenta con las herramientas y habilidades parentales necesarias, ¿no es el Gobierno de Navarra quien debe velar y asegurar que los niños reciban la protección necesaria? Entendemos que es el Gobierno de Navarra quien tiene la obligación de velar para que estos niños reciban el cuidado y la protección necesarias para reconducir su comportamiento en sociedad y reinsertarles en los espacios de convivencia que les corresponden acorde a su edad. Pero cada día que pasa padres, profesores y hasta algunos de los alumnos nos seguimos preguntando: ¿Pero qué es lo que está haciendo el Gobierno de Navarra? ¿Qué está haciendo la Subdirección de Familia y Menores? ¿Es que a la Sección de Valoración de las Situaciones de Desprotección no le llegan las denuncias? Porque haberlas haylas, y no pocas. Entonces, ¿quién puede comprender que estos menores sigan en manos de su familia, que día tras día los somete a semejante situación de desamparo? ¿Qué oscuros intereses hay para que estos niños sigan en esta situación?

Viendo las noticias publicadas estos días sobre cómo hay familias del asentamiento del Club de Tenis que venden a sus hijos como si fueran cualquier cosa, nos tememos que cualquier día de estos son uno de ellos los vendidos. O su hermanita de 3 años, que ha entrado este año a 1º de infantil. Me niego a creer que esta avanzada sociedad navarra en la que vivimos, donde niños que se está demostrando que con atención y medios son todavía recuperables, las administraciones que nos gobiernan y gestionan nuestros dineros se desentiendan de tres críos de 3, 8 y 9 años y los mantengan en una situación de desamparo total y absoluto, en lugar de intervenir y sacarlos del ambiente en el que están viviendo para intentar encauzar su vida y darles una oportunidad de futuro.

Si esto no es desamparo, yo ya no sé qué lo es.

La autora es miembro de la junta de la Apyma Azpilagaña

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