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El Govern sopesa convocar elecciones para evitar el 155 pero Rajoy ya no lo ve suficiente

Puigdemont medita una DUI y urnas o solo urnas mientras el Gobierno lanza una ofensiva para exigir la “rectificación” absoluta

Miércoles, 25 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El presidente del Govern, Carles Puigdemont, se dirige a su despacho.

El presidente del Govern, Carles Puigdemont, se dirige a su despacho. (EFE)

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“Con elecciones ya no se arreglan las cosas. Que cumpla las leyes y respete las sentencias” “Debería haber un pacto de Estado para seducir a la mayoría y solucionar el problema de fondo” “Volver a la democracia y elecciones libres, seguras y neutrales sería la única forma de no aplicarlo”

pamplona- Ya no basta con que Carles Puigdemont convoque elecciones, algo que sopesa, para que Mariano Rajoy retire la aplicación del artículo 155 de la Constitución;ahora el president tendría que hacer una rectificación plena y desandar el camino del procés hasta la casilla de salida. El precepto está en marcha tras arrancar la comisión mixta de estudio en el Senado y en el pleno del viernes se aprobarán, con toda probabilidad, las medidas que adoptó el gabinete popular con el visto bueno del PSOE y Ciudadanos. Por el camino el president tiene la ocasión de explicarse en la Cámara alta pero no se lo ponen fácil.

Antes de la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros del pasado sábado, el unionismo reclamaba la convocatoria de comicios autonómicos, que no constituyentes, para detener darle al play al citado artículo;la otra vía consistía en negar de forma explícita que se hubiera declarado la secesión unilateral en el discurso del Jefe del Govern del 10 de octubre. Sin embargo, con el botón pulsado, unas elecciones en el horizonte ya no son suficientes para restar de contenido a las medidas del Gobierno, cuya intención es hacerse con el control de la Generalitat, incluido el derecho a veto sobre el Parlament.

Rajoy ha ordenado a sus ministros trasladar un mensaje unitario y férreo, sin posibilidad a interpretaciones, y así se fueron pronunciando en las últimas horas el titular de Justicia, Rafael Catalá;la responsable de Sanidad, Dolors Montserrat;el de Fomento, Íñigo de la Serna;y el de Interior, Juan Ignacio Zoido;además de Pablo Casado, Javier Maroto y otros dirigentes. Frenar el 155 pasa por elecciones y que haya lo que sustantivan como “rectificación”. “Con una convocatoria de elecciones no se arreglan las cosas. El president de la Generalitat debe aclarar si ha declarado o no la independencia, cumplir las leyes y respetar las sentencias de los tribunales”, se explayó Catalá en Las mañanas de RNE. En paralelo, en Los desayunos de TVE, De la Serna matizó que “aunque sería un paso importante, no implica que el origen del 155 se vaya a restaurar. Eso el Senado lo tiene que considerar”. Maroto añadió que Puigdemont “tendría que darle la vuelta a la tortilla a todo lo que ha dicho y hecho los últimos meses”. Y finalmente Casado remató ante los medios: “Unas elecciones anticipadas no paralizan el 155. Puigdemont ya ha tenido suficientes oportunidades para renunciar a la declaración de independencia y volver a la legalidad”. Catalá, Maroto y Montserrat coincidieron en afear al president las peticiones de diálogo tras no haber participado este año en la conferencia de presidentes o que no acudiera a la reunión financiera. “Que abandone el idioma de los jeroglíficos”, le exigía Maroto. “Que deje de retorcer las instituciones” y el “juego de trileros”, añadía el portavoz de los populares. Como si ya fuera demasiado tarde. “Ha tenido oportunidades para volver a la legalidad y ya las ha desaprovechado y despreciado todas”, consideró Zoido. Y, para colmo, el siempre polémico Rafael Hernando iba más allá exigiendo al president que “pida perdón” a todos los españoles. Tintes de discurso bélico reconocible. “Los que se han mantenido al margen de la ley tienen que pedir perdón al pueblo catalán y al resto del pueblo español por el daño hecho”, requería, aventurando que “llegarán las responsabilidades civiles y penales”.

Las fuerzas independentistas están manteniendo en las últimas horas un intenso debate interno sobre la declaración formal de independencia que sugirió votar el presidente catalán, Carles Puigdemont, en su última carta a Mariano Rajoy, ante la presión de algunos sectores para convocar ya elecciones.

Sectores de peso dentro del PDeCAT, incluido el expresidente catalán Artur Mas sugieren una convocatoria electoral que evite la intervención de la autonomía, opción bien vista por algún conseller demócrata, como Santi Vila. También algunas voces de ERC, como Meritxell Serret, tienen dudas sobre la eficacia de una declaración unilateral de independencia.

Otras voces del PDeCAT, en cambio, se muestran explícitamente partidarias de levantar la suspensión de la independencia, como el alcalde de Premià de Mar (Barcelona) y presidente de la Asociación Catalana de Municipios, Miquel Buch, que ha afirmado: “No tengo ninguna duda sobre el compromiso de los diputados de proclamar la independencia esta semana”. En la misma línea se sitúan pesos pesados del Govern como el conseller de Presidencia, Jordi Turull, y el de Interior, Joaquim Forn, y según fuentes soberanistas también Puigdemont es partidario de una declaración de independencia, si bien está calibrando los efectos que tendría.

El independentismo estima, según Turull, que se persigue su rendición. Para Rajoy queda atrás la opción de “adaptar” las medidas” como dijo inicialmente la vicepresidenta. Solo queda que obliguen al independentismo a despojarse de sus ideales. O ilegalizar sus programas electorales.- D.N.

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