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Dos miembros de la ejecutiva de UPN han tenido responsabilidad directa en la gestión de la Junta de Bardenas

El expresidente de Bardenas, Julián Isla, se incorporó al equipo de Esparza en abril - Ha sido miembro de su permanente durante 17 años y desde 2013 lideró la entidad
La secretaria general, Yolanda Ibáñez, formó parte de la Junta como alcaldesa de Milagro, y fue una de las dos elegidas para el viaje a Costa Rica

Ibai Fernandez - Miércoles, 25 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:08h

JUlián Isla, presidente de Bardenas, con José Antonio Gayarre, expresidente.

Julián Isla, presidente de Bardenas, con José Antonio Gayarre, expresidente. (Fermín Pérez Nievas)

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JUlián Isla, presidente de Bardenas, con José Antonio Gayarre, expresidente.

Pamplona- Dos miembros de la ejecutiva de UPN, Julián Isla y Yolanda Ibáñez, tuvieron responsabilidad directa en la gestión de la Junta de Bardenas. El primero es el expresidente de la entidad, de cuya comisión permanente viene formando parte desde 1999. La secretaria general del partido fue también miembro de la Junta General que ha venido aprobando las principales decisiones. Ibáñez fue además una de las dos alcaldesas elegidas para el viaje de una semana a Costa Rica en 2012 con gastos pagados a cargo de la entidad.

La Comunidad de Bardenas siempre ha sido un ente muy vinculado a UPN. La nutrida presencia institucional de la formación regionalista en los ayuntamientos de la zona le ha garantizado tradicionalmente la mayoría de la Junta, lo que le ha permitido controlar su principal órgano de decisión durante prácticamente tres décadas. Al principio con alguna tensión con los municipios gobernados por el PSN, pero los últimos años, tras la integración de estos en su comisión permanente, en un ambiente de unidad.

No obstante, la presidencia, y por tanto el poder real de la institución, ha estado siempre en manos de UPN. Se trata de un cargo sin excesiva relevancia pública, pero que es muy importante en la Ribera. Su posición al frente de un órgano que reúne a los alcaldes de las principales localidades del sur de Navarra y su facultad para repartir entre los congozantes sin supervisión alguna un presupuesto de más de 10 millones sin gastos orgánicos (Bardenas apenas cuenta con trabajadores) lo convierten en un puesto políticamente estratégico financiado a costa del polígono de tiro.

Durante casi tres décadas lo fue de la mano de la polémica figura de José Antonio Gayarre. El exalcalde de Fustiñana lideró la Junta de Bardenas entre 1985 y 2013, cargo que compatibilizó con dos legislaturas en el Congreso de los Diputados como representante de UPN y otra como parlamentario foral. Fue bajo su mandato cuando se diseñó la estructura presupuestaria, el sistema de cobros y las polémicas prebendas como las cestas de Navidad o los viajes a distintas partes del mundo.

Gayarre dejó su cargo en 2013 y cedió el testigo al que hasta entonces había sido su mano derecha, Julián Isla. Concejal de Corella en dos legislaturas y presidente del comité regionalista de la localidad, Isla es miembro de la comisión permanente desde 1999, tiempo en el que se ha hecho una gestión de fondos poco transparente, con hasta 200.000 euros de gasto en un año en dietas, asistencia a charlas y protocolo. Las actuaciones sin embargo siempre se respaldaban por unanimidad dentro de la permanente.

Isla forma parte de la ejecutiva de Javier Esparza desde abril de 2016. Lo mismo que Yolanda Ibáñez, secretaria general y, por lo tanto, número dos de la formación regionalista. La alcaldesa de Milagro ha sido también miembro de la Junta de Bardenas, y en 2007 fue una de las dos personas designadas por Gayarre para el viaje a Costa Rica. La otra fue la regidora de Peralta, la también regionalista María José Vidorreta. Ambas acababan de acceder al cargo. “Tienen que ir conociendo cómo funciona la comunidad”, justificó entonces el propio Gayarre.

El viaje, de un coste aproximado de 1.600 euros por persona, tenía por objetivo cerrar dos convenios con otros dos parques naturales del país centroamericano, de cuatro y cinco folios respectivamente, y con un texto genérico en el que se apuesta por una “colaboración” sin fecha de ejecución. Ninguno de los dos lleva sin embargo la firma de la hoy dirigente regionalista. Según el entonces presidente de Bardenas, su presencia en Costa Rica estaba justificada por que iban a participar “en unas jornadas” sobre reservas de la biosfera.