Amaya Arboniés Cabodevilla concursante de ‘la voz’

“En ‘La Voz’ tienes que tener mucha confianza en ti misma”

La pamplonesa Amaya Arboniés, alumna de 5º curso de Violín y estudiante de Enfermería, participa mañana en las batallas de ‘La Voz’ en el equipo de Malú

Clara Ayabar Rivas Patxi Cascante - Jueves, 26 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Amaya Arboniés, concursante de 'La Voz'.

Amaya Arboniés, concursante de 'La Voz'. (PATXI CASCANTE)

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Amaya Arboniés, concursante de 'La Voz'.

pamplona- Una sorpresa preparada entre la producción del programa La Voz y la complicidad de su padre llevaron a la navarra Amaya Arboniés a las audiciones a ciegas del programa de Telecinco. Allí, conquistó a Malú, que apostó por su voz en el último segundo. Mañana, la alumna de 5º año de Violín en el Conservatorio y estudiante de Enfermería se enfrenta a una de sus compañeras en las batallas del concurso.

Tu actuación en el programa llegó por sorpresa pero, ¿por qué viajó a Madrid?

-Me llamaron de producción para que fuese a acompañar a mi amiga Natalia Lacunza, que también participó. En una de las entrevistas antes de que ella cantase, uno del programa me dijo: “Lee esto que hemos preparado para Natalia”. Me dieron una tablet y en ese momento estaba más pendiente de hacerlo bien porque me estaban grabando que de lo que ponía en la pantalla. Cuando lo leí tardé en reaccionar y en darme cuenta de que estaba dentro.

A Madrid le acompañaron sus padres y su hermana. ¿Ellos sabían que estaba dentro del programa?

-No, solo lo sabía mi padre, que fue quien engañó al resto para que viniesen. A mi madre y a mi hermana les daba apuro ir, porque como yo no iba a participar les daba pena. No sé como lo hizo, pero les convenció. Tengo suerte de que me apoyen siempre y confíen en mí.

Fue un comienzo especial. ¿Cómo vivió usted el resto de la experiencia?

-Estuve tres días en total. El primero fue el día en que Natalia hizo su audición, el segundo día fue cuando ensayé y el de mi audición. El peor día fue el de los ensayos. Lo recuerdo como una montaña rusa de emociones. Para mí fue un palo enorme que no cogiesen a Natalia. Era todo muy contradictorio. Yo, que no iba a participar, al final sí lo hice, con mi amiga no se volvió nadie... No me había mentalizado para como paso. Ha sido una locura,

¿Ha sido duro?

-Yo creo que es un programa en el que tienes que estar mentalizado, tener mucha confianza en ti, en lo que haces y tener la autoestima muy alta. Que no te traicione, sobre todo, la cabeza. Allí te encuentras con gente que tiene unas tablas en este mundo increíbles, con mucha experiencia. Nosotras fuimos un poco a lo loco, algunos ya habían participado en otros programas antes, otros se habían preparado solo para el programa... Me he dado cuenta que es importante la experiencia en La Voz, porque vas con lo que tienes y solo tienes una oportunidad para demostrarlo.

Cuando llega esa oportunidad de demostrarlo y ve que nadie se vuelve, ¿cómo se vive?

-El problema es que mientras actúas no escuchas el botón si alguien lo pulsa. Entonces, si tu cantas con los ojos cerrados como yo o estás mirando a otro lado y no a ellos, no te enteras de que se giran. Lo que me pasó a mí es que un segundo antes de terminar de cantar abrí los ojos y vi que no se había girado nadie. Acabé de cantar y me fijé en el público, pero les vi hacer señas y vi que se había girado Malú.

Se volvió ella pero, ¿tenía alguna otra preferencia?

-Mi ranking era: Pablo, Malú, Manuel Carrasco y Juanes. Pablo es músico, compositor, sabe muchísimo de música. Malú vocalmente es a quien más me parezco así que estoy muy contenta. No he pasado mucho tiempo con ella, pero es muy maja y cercana, además de dar muchos consejos. También estuve con Niña Pastori, que es una de las más divertidas.

¿La Voz es mucho más de lo que la audiencia ve?

-Es mejor. Es muy muy poco lo que la audiencia ve, detrás hay tanto que no se conoce... Es una experiencia que te enriquece mucho personalmente. Profesionalmente también, claro. Me llevo hasta a gente que trabaja allí. Cuando se acabe me va a dar más pena no compartir momentos con la gente que el dejar el concurso.

No deja de ser eso, un concurso. ¿El ambiente entre los compañeros es bueno?

-Tenía un poco de miedo en ese sentido. Pero es todo lo contrario. Pocas parejas de batallas han tenido problemas. Sí que es verdad que alguno actúa de divo y va a lo suyo, pero no es lo normal. Yo he hecho muchos amigos, hemos pasado muchas horas juntos detrás de cámara y eso es lo que yo me llevo, los compañeros y los trabajadores del programa. Algunos se han convertido en amigos para toda la vida. Yo es que soy muy sentimental para estas cosas.

Este año Navarra está presente en La Voz pero también en OT. ¿Como ve Amaia Romero en el concurso?

-Con muchas posibilidades para no verla por Pamplona en lo que dura el concurso. Le va a ir muy bien, tiene una voz preciosa. Somos muy amigas, cantamos juntas en la Big Band del Conservatorio. Hicimos los casting a la vez en cadenas distintas. Muy gracioso.

las claves

“Ha sido todo una locura. Era la tercera vez en mi vida que cantaba con micrófono. Hace un año no lo había hecho nunca”