viaja hasta un mundo interior más inquieto

Juan Ugalde: ‘Obras públicas’ que juegan con la poesía

El Museo Universidad de Navarra acoge desde ayer 27 lienzos creados por el artista bilbaíno, tomando como base fotografías de obra civil del siglo XIX, en jumelage con poemas de Panero.

Un reportaje de Fernando F. Garayoa. Fotografía Iban Aguinaga - Jueves, 26 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Juan Ugalde, a la izda, con dos de las piezas que presenta entrecruzándose delante y tras de sí. A la dcha, las sombras de los espectadores juegan con las ‘obras públicas’ recreadas por el bilbaíno.

Juan Ugalde, a la izda, con dos de las piezas que presenta entrecruzándose delante y tras de sí. A la dcha, las sombras de los espectadores juegan con las ‘obras públicas’ recreadas por el bilbaíno. (IBAN AGUINAGA)

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Juan Ugalde, a la izda, con dos de las piezas que presenta entrecruzándose delante y tras de sí. A la dcha, las sombras de los espectadores juegan con las ‘obras públicas’ recreadas por el bilbaíno.

Si la propuesta es ir a ver una muestra pictórica de obras públicas, la cara de mustio, a no ser que pertenezcas al gremio, nacerá de forma inmediata y abrupta.

Pero, aunque la exposición que desde ayer acoge el Museo Universidad de Navarra lleva precisamente este título, Obras Públicas, la propuesta del artista bilbaíno Juan Ugalde viaja hasta un mundo interior mucho más inquieto, profundo e, incluso, humorístico y poético.

Tomando como base fotografías de obra civil del siglo XIX que atesora en su archivo el MUN, Ugalde las ha ampliado, tratado pictóricamente y, además, tras presentarlas al espectador sostenidas en esqueléticos caballetes arquitectónicos de madera, también las ha envueltocon15 poemas que Leopoldo María Panero incluyó en Así se fundó Carnaby Street;poemas que sostienen literariamentelas paredes de sala que acoge una muestra que se podrá ver hasta el 1 de abril.

Rafael Levenfeld, miembro de la dirección artística del MUN, explicó ayer que “no es casualidad que hayamos programado conjuntamente a Óscar Mariné (cuyo Big Bangse presentó la pasada semana) y a Juan Ugalde, cuya exposición final ha superado con creces el boceto inicial de proyecto que nos presentó. Aunque son obras distintas, son complementarias y ambos artistas inician el despegue de su trayectoria en el Madrid convulso y creativo de los años 80. En el caso de Juan, concretamente, tenemos que hacer referencia a la importancia que tuvo la nueva figuración madrileña de aquella época, con Luis Gordillo como influencia en su despertar del quehacer pictórico”.

Por su parte, Juan Ugalde explicó que esta es la “primera vez que trabajo para un museo en colaboración directa, con un proyecto ambicioso, lo que me ha permitido utilizar fotos de una colección de categoría, con calidad... Y es que yo estoy acostumbrado a buscar imágenes en mercadillos, cajones o en fondos familiares. Así que poder trabajar con este fondo fotográfico ha sido como un éxtasis total. Y, por otra parte, en los últimos años he concebido las exposiciones más como instalaciones, por lo que el trabajo se realiza conjuntamente con el espacio, creando una ambientación particular”. En el MUN, Ugalde ha continuado con este mismo concepto expositivo pero “con una dimensión de sala tan espectacular que al principio casi me hacía preguntarme que hacía yo aquí. Pero luego, de repente, te das cuenta de que es un reto que solo un museo te podía ofrecer, y trabajar de esta manera es un placer;de hecho, con pocos museos se trabaja así, ya que tienden más a muestras retrospectivas o colectivas. Ha sido maravilloso”. En este sentido, el artista bilbaíno, sin disimular su entusiasmo, también destacó el “trabajo de montaje, en el que hemos tendido puentes de forma literal, ya que hemos tenido que construir arcos, con estructuras de madera, dando forma a una escenografía en la que, por un lado, se ven los cuadros individualmente, y por otro, se muestra todo un conjunto”.

Fotografía y poesía. Las fotografías originales que han servido como base para su acción pictórica tienen un tamaño pequeño, “pero al ampliarlas empiezas a ver cosas, no solo el escenario o el paisaje, sino la transformación que ha provocado esa obra pública e incluso los actores, ya que aparece, por ejemplo, gente encadenada trabajando, con los vigilantes a su lado y, un poco más allá, el arquitecto con su familia posando. Esto te da una dimensión que te hace entrar en otro mundo, y como mi trabajo es sacar las cosas de sitio, funciona muy bien”.

Aunque, evidentemente, el centro neurálgico de la exposición son las obras creadas por Juan Ugalde, la misma no se entendería sin el complemento que suponen los poemas de Leopoldo María Panero, que de algún modo abrazan los cuadros y les dotan, o incrementan, la natural ironía y sentido crítico innato del artista bilbaíno. “Los últimos años he estado trabajando con textos en los cuadros, pero en esta ocasión he decidido separarlos;y he elegido el primer libro de Leopoldo María Panero, Así se fundó Carnaby Street (Ocnos, 1970. Reeditado por Huerga y Fierro editores en 1999).Fue el primero que leí, hace muchos años;cuando Panero murió, lo recuperé, porque lo reeditaron...”.

Y Panero, sencillamente, le da el contrapunto perfecto, coloca al espectador frente a la obra con una actitud completamente irreverente, desmedida, sin prejuicio alguno, abierta meramente a la seducción. “El disparate en Panero... algunos son poemas, otros fragmentos, y creo que encajaba muy bien con todo este escenario de obra pública del XIX, el paisaje interior, el exterior, la demencia, la no demencia... Todo bajo la idea de instalación”.

trayectoria

Biografía. Juan Ugalde (Bilbao, 1958) vive entre El Escorial y Berlín. Empezó a exponer en Madrid a principios de los años 80. Sus cuadros de aquellos años eran de colores ácidos y narraciones delirantes, en los que superponía elementos de cómic a diversos realismos. Sus principales exposiciones individuales de entonces fueron en la Galería Buades de Madrid. En 1986 se trasladó a Nueva York, donde permanecería hasta 1989. A su vuelta a España formó junto con la artista Patricia Gadea y el poeta Dionisio Cañas, entre otros, el colectivo Estrujenbank, grupo artístico y de agitación político-social que duró hasta la Expo Sevilla 92. A partir de entonces reanuda su trabajo en solitario y comienza a utilizar fotografías de gran formato en blanco y negro, pegándolas en lienzos y pintando sobre ellas;los temas de este periodo se enfocan en la realidad social y la marginalidad. A esta época pertenecen sus exposiciones “Del bloque a la chabola” (2000), “Desconnecting People” (2003) y “Las invasiones bárbaras” (2005), en la Galería Soledad Lorenzo de Madrid;y la retrospectiva “Parques Naturales” (2004), en el Museo Patio Herreriano de Valladolid. A partir del año 2007, hay una vuelta a la pintura en la que mezcla multitud de técnicas y estilos a través del collage. Entre sus exposiciones recientes más importantes cabe destacarViaje a lo desconocido (2008);SSSHHYYYSS Enajenación y éxtasis(2011) y Pintura y dibujos 2009-2011. Desde 2001, y en paralelo a su trabajo pictórico, comienza a realizar proyectos en vídeo y vídeo instalaciones que van tomando cada vez más importancia, los más destacados son: Abantos sin hormigón(2004), Ciudad Nueva Visión(2005), The Vehicle in Invisible(2008) y el más reciente La vida en los bosques(2013).