Música

Gozosos pianistas

Por Teobaldos - Jueves, 26 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO DEl ciclo grandes intérpretes

Lucas y Arthur Jussen (dúo de piano). Programa: obras de Beethoven, Schubert, Chopin y Fazil Say. Programación: ciclo de Grandes intérpretes del Teatro Gayarre. Fecha: 23 octubre de 2017. Público: más de media entrada (29 euros con rebajas).

Por el aspecto desenfadado de estos dos hermanos pianistas;por su vestimenta muy a la moda de las tiendas de ropa juveniles -pantalones de pitillo, peinado buscadamente desordenado, chaqueta ceñida-;por el look de una elegancia informal y atractiva muy veinteañera;por el modo de moverse e implicarse en el teclado del piano, Lucas y Arthur Jussen parecen más cómodos en las obras contemporáneas y rítmicas, la que cerró el programa -Night, de Fazil Say, compuesta expresamente para estos intérpretes-, y las propinas -Piazzola (creo), y unas variaciones, muy entretenidas, sobre la música de Mozart-. Pero, es que, además, los luminosos hermanos -por su cabello rubio-, se atrevieron con el gran repertorio clásico, Beethoven, Schubert y Chopin;y salieron airosos;eso sí, un tanto desiguales, en su comparecencia individual, a favor de Arthur, pero, en conjunto, recibiendo ambos una sonora ovación con bravos.

Buen planteamiento del programa: una gran sonata, individualmente, y tres obras para piano a cuatro manos (más las propinas a cuatro manos). En general, las obras a dúo funcionaron muy bien: comenzaron por las ocho variaciones sobre un tema de Count Waldstein, de Beethoven. Ya desde esta obra, mostraron los intérpretes la perfecta compenetración, la homogeneidad en la pulsación del teclado, la continuidad del uno con el otro en el planteamiento y la respuesta;o de la intensidad, sin predominio, de las cuatro manos. Siguió la sonata 31, también de Beethoven, interpretada por Lucas: su versión fue muy hermosa en el scherzo, también llamó la atención la claridad en el comienzo y desarrollo de la fuga;pero, a mi juicio, en los allegros, hubo algo de barullo -con algunas notas voladas- y brusquedad en la pulsación. Yo creo que le pudo cierto descontrol de la intensidad, demasiada fogosidad, por ejemplo, en el final, donde desapareció la mano derecha por incidir en los graves.

Arthur, sin embargo, en su intervención solista con la sonata número tres de Chopin, estuvo mucho más asentado, con un dominio del sonido al servicio de la atmósfera chopiniana: esos recorridos en la parte aguda del teclado, de sensibilidad y limpieza etéreas;el contraste con los momentos más dramáticos -la salud del compositor ya se resentía-;una versión resplandeciente y llena de energía. Otros grandes momentos de la velada nos trajo la versión de la Fantasía en fa menor de Shubert -a cuatro manos-: es una obra maravillosa, y los hermanos la sirvieron, además de con pulcritud, con sentimiento;ambos implicados en la melancolía de fondo que transmite;y sacando partido a las modulaciones, a veces, tan extrañas, del compositor. La Noche, del turco Fazil Say, fue una interpretación también visual: manipulación del arpa del piano, abundante ostinato y oscuridad en una noche traumática;pero, a la vez, muy jazzística y espectacular. En estas obras, los hermanos Jussen, sacan su lado más roquero, se desinhiben más, y se nota que se lo pasan bien. Gozan. Como el público