Los moralizantes

Iñaki Asín Rodríguez - Viernes, 27 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Otra palabra para el lenguaje de los políticos, aporofobia.

Miedo a quedarse sin blanca, peligroso contagio de ruina, desamparados ante la sociedad hostil. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues que no hay relaciones institucionales para los sin perras, ni sentir popular, y mientras no vivan en mi comunidad ni cerca de ella, mejor para mi psicoanálisis.

Un niño del colegio de San Ildefonso, más que cantó comentó que el premio había sido muy repartido, pero qué abundancia de pijadas hay que leer en la prensa provincial. No hay valor de ley para exponer que los pobres siempre han sobrado en el mundo, la carne y el diablo, el rico acomodado proviene de una familia sobrada. Ser pobre de espíritu es algo maravillosamente positivo e increíblemente beneficioso para nuestra vida, porque de ellos es el reino de los cielos.

Yo no me siento igual a los demás, creo que la lucha de clases no sirve para acabar con el clasismo, un gobierno con más títulos de crédito que la películaLos cuatro jinetes del Apocalipsis, prosperidad, garantías, innovación, institutos de igualdad, convivencia, relaciones ciudadanas, derechos sociales, políticas también sociales....

Todo esto genera otras castas sociales más represivas y excluyentes, y provoca más miseria y desigualdades, quiero decir, hipocresía y cinismo al por mayor.

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