Mikel Urdangarin cantautor

“En la música son fundamentales los momentos en los que la intuición se sobrepone a lo planificado"

El músico presenta hoy su último trabajo, ‘Margolaria, en la sala Zentral a las 21.00 horas, con entradas en taquilla al precio de 12 euros

Ana Jiménez Oskar Martínez - Sábado, 28 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un compacto de ‘Margolaria’.

Un compacto de ‘Margolaria’. (DNN)

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Un compacto de ‘Margolaria’.

pamplona- Dice no contar ni fechas ni discos, pero en este 2017 Mikel Urdangarin suma ya veinte años en la carretera y los ha cumplido con un nuevo trabajo: Margolaria. Son diez temas que el cantautor interpretará, junto a otros, hoy en Zentral, en un encuentro con “aquellos que continúan en este tren” que es la música.

Margolaria, el tema que da nombre al trabajo, habla sobre el proceso creativo y la creación. En ese sentido, ¿cómo ha sido pintar este disco?

-Pocas veces había salido de un disco con tal sensación de haberme vaciado. Fue un proceso muy intenso, quizá también es difícil vivirlo de otra manera. Han sido fases diferentes. Algunas músicas tienen unos tres años, otras son más cercanas a la fecha de grabación. En cuanto a las letras, las escribí todas en diciembre de 2016, el mes previo a entrar a grabar, porque quería recoger mis inquietudes de ese momento exacto. La dinámica de estudio fue intensa, pero agradable;disfrutamos del estudio, que no siempre ocurre... Grabamos en formato de directo, si bien separados en cabinas, tocando todos juntos, y algo cercano a lo que puede sonar un directo. Tengo una gran complicidad con la banda que me acompaña y uno de los fuertes es la capacidad de saber escucharse el uno al otro, de remar conjuntamente en pos de un objetivo claro: la canción. He vivido una sensación plena, de sentir que incluso aquella gama de colores que había previsto para cierto tema, se ve superada por la magia que ocurre en el estudio. Es la magia que te brinda la música, que aún siendo algo matemático, se te escapa. Esos momentos en los que la intuición se sobrepone a lo planificado me parecen fundamentales para la música y esto ha ocurrido en varios pasajes del disco.

¿Por qué decidió poner límites en el calendario -el mes de diciembre 2016- a la escritura de las letras?

-Cuando encaro el temario de un disco busco reflejar el pensamiento y aquellas inquietudes que voy a cantar, pero de ese momento. Me pregunto: ¿a qué te apetece cantar y cómo lo quieres decir? Si bien las preguntas las hago en diciembre, hay un ciclo de composición, sobre todo de la música, en el cual te acompañan sensaciones, imágenes y colores, que viene masticado;son tonos que deciden un poquito por donde van a ir los temas. Obligarme a componer todo en un mes hace que las letras se contaminen las unas de las otras, por escribirlo en un momento muy puntual y encorsetarlo así. Quería recoger quién era Mikel y cuál era su pensamiento en ese momento de mi vida.

¿Y qué Mikel, pensamientos y sensaciones encontró en esta mirada interior realizada en diciembre?

-Estoy en un momento que no puedo escribir sobre cualquier cosa, no puedo banalizar. Aquello que vaya a escribir tiene que tener un peso importante en mí, pensando además que lo cantaré bastantes veces, y que, a ser posible, tiene que ser duradero en el tiempo, si bien eso no lo decide uno en el momento... Y de una manera casi inconsciente, si repasas las letras, la palabra libre se repite muchas veces. No tenía ninguna intención de cantar a la libertad de una manera conceptual;la libertad es un concepto inabarcable. Me alejo de cantarle a la libertad de un modo panfletario, o cerca del eslogan. A mí me preocupa, por ejemplo, cómo encarrilo mi vida, o cómo puede vivir la libertad un individuo de una manera sincera y sin engañarse. Y de esa preocupación, sin querer, salen las evocaciones que te alimentan y se repiten en varios temas. Sé que es una dificultad enorme, puedes cantar a la libertad, pero a la hora de vivirla y disfrutarla... Puede ser doloroso. La libertad a veces lleva una contradicción consigo misma: en ese lugar en que te puedes considerar una persona libre, quizá no haya comodidad, o tal vez haga mucho frío. En mi caso a veces veo la libertad y la soledad muy cerca la una de la otra, y quizá uno se da cuenta de que eso que cantas no es tan lindo. En cualquier caso, reivindico ese frío si consigo lleva el hecho de conocerte a ti mismo, de afrontarte.

Estos días, precisamente, la libertad ha estado en entredicho, tras hechos como los de Catalunya...

-Desde que tengo conciencia política, entiendo que no hay manera de invocar a la libertad de una manera colectiva si antes uno no la ha vivido de algún modo en su piel. Y ese modo suele ser algunas veces muy personal y único en cada uno. Vivimos un momento en que quieren a un pueblo alineado y alienado, quieren al rebaño formal y se penaliza la discrepancia. El tema de Catalunya ha sacado a flote demonios que algunos intuíamos, que estaban muy cerquita de la superficie, han salido, han brotado y... francamente, da miedo. Tengo absoluta afinidad por el proceso que está viviendo gran parte de Catalunya -porque no se puede generalizar- pero esa gran parte es suficiente como para no darse cuenta que hay un problema, y ese problema necesita una democracia fuerte, que es lo que no hay en este país. La democracia se mide de ese modo, en los grados de libertad, y en este caso, el grado de libertad no es aquel que quisiéramos. Es un choque de trenes: un país que quiere ser democráticamente fuerte, como puede ser Catalunya, que se choca con otro que no quiere progresar ni crecer como democracia. Un país viejo con otro que se quiere reivindicar con otras claves, y que se está dando de bruces con la realidad terca.

Siete de las letras son obra suya, mientras dos están firmadas por el poeta Gerardo Markuleta y en otra rescata unos bertsos de Xabier Amuriza. ¿Cómo llegaron al disco?

-Tenía intención de escribir las letras, pero Gerardo es cabezón y terco, e insiste, y me hace llegar poemas de vez en cuando, cosa que agradezco porque es un gran escritor y poeta... Los dos poemas que me ha escrito son sendos regalos. Si no me creo algo, no lo canto, porque llega un punto que lo que has escrito puede ser mejor o peor, pero te lo tienes que creer. Y ambas letras no solo me las creo, sino que las siento muy cercanas y mías. En el caso de Xabier, hay un punto novedoso con Mendian Gora. Cuando Imanol Larzabal hace famosa esta canción y la transmite al pueblo de forma tan brillante, decide dejar dos versos fuera, y es un asunto que crea cierto pesar en Xabier. Le pregunté si podía hacer una versión de esta canción y me dijo que le alegraría, pero que, por favor, incluyese esos versos que quedaron fuera. Me parecía algo bonito y además me atreví a cambiar la melodía y hacer una versión totalmente diferente. Me parece una de las letras más bonitas que se han escrito. Es un canto a la vida, habla de la muerte, pero para reivindicar la vida y ese grito es muy cercano al espíritu del disco. De algún modo, en el proceso creativo de estas canciones y de Margolaria reivindico el papel de la intuición como timonel.

Este 2017 cumple 20 años de trayectoria, con unos cuantos discos y numerosos conciertos en la mochila. ¿No hay en mente una celebración especial por este aniversario?

-No reparo mucho en el pasado, no suelo contar los años ni los discos... y decidimos no celebrar el 20 aniversario, no me apetecía (risas). Tampoco le quito valor a estar 20 años aquí, no es nada fácil. Te das cuenta de lo difícil que puede resultar sacar proyectos adelante, mantenerte a flote y tener una audiencia a la que cantar... Hay muchos factores que no están en tu mano y que se van sucediendo, o no. Por tu tesón, por suerte, porque algunos se han bajado pero otros han subido a este tren que es la carrera de uno... pues aquí seguimos, pero no me parecía motivo de celebración. Para mí lo importante es que no hemos perdido la ilusión de seguir cantando, y también el hecho de observar que la gente acude a tus conciertos. Vivo la música de una manera muy íntima, la mayor parte del tiempo en solitario, en tu casa y con la guitarra. Lo fundamental es no perder la ilusión, porque sin ella da igual que haya gente o no, la ilusión es fundamental, tener ganas de componer y cantar.

En cuanto al directo en Zentral, ¿cómo ha estructurado la actuación, con banda al completo?

-Voy acompañado de la banda con la que grabé el disco, durante un tiempo largo me gustaría ser lo más fiel posible al formato. Sé que no es ligero equipaje, que es un formato costoso y que tiene su peso y conlleva un esfuerzo, pero la intención es brindarle un tiempo al disco, una oportunidad. En Zentral seremos lo más fieles posibles al disco, sabiendo que va a cambiar bastante, porque hay un montón de pasajes que están sujetos al momento y a la inspiración de cada músico y del grupo en su conjunto. Vamos a presentar el disco de la manera más fiel posible, sabiendo que vamos a ser infieles (risas). También haremos un recorrido por trabajos más antiguos, aunque siempre lo dejo abierto. Normalmente pocas veces cumplo con lo escrito del repertorio, y creo que el sábado -por hoy- será parecido...