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Opinión

A vueltas con el preaval de los candidatos a la presidencia

Por Luis Sarrato Martinez - Sábado, 28 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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El pasado martes 24 de octubre, la Junta Electoral publicó un Comunicado en la página web del Club Atlético Osasuna recordando la obligación de presentar el preaval conforme lo exigen los Estatutos sociales. En ese Comunicado se expresaba inequívocamente que toda aquella precandidatura que quiera convertirse en candidatura y tenga la obligación de avalar, contemplada en los Estatutos del Club, tendrá como requisito indispensable la presentación de un preaval bancario conforme a lo recogido en los artículos 26 y 31 de los Estatutos sociales del Club. Por tanto, hay que tomar como punto de partida lo que dicen los Estatutos, que son la norma cabecera en la organización y funcionamiento del Club y que, además, fueron aprobados por la amplia mayoría de los socios compromisarios el 23 de marzo de este año. Los Estatutos establecen claramente que será un requisito indispensable por parte de la candidatura presentar un preaval bancario de cualquier entidad de crédito, banco o caja de ahorros registrada en el registro de entidades del Banco de España, garantizando como mínimo un 15% del presupuesto general del Club vigente en el momento de presentar la candidatura. Asimismo, los Estatutos recalcan que la presentación del preaval económico será condición indispensable para poder presentar la candidatura ante la Junta Electoral. Pues bien, en consonancia con lo anterior, hay que recordar que la Junta Electoral ya había publicado el pasado 11 de octubre un Comunicado en la web del Club, donde se adjuntaba un modelo prototípico de preaval con el objetivo de que éste sirviera de referencia. Por más que se pretenda inducir a confusión argumentando que es un “aval enmascarado” o un modelo encubierto de aval, la realidad demuestra que no es así. Se trata de un modelo orientativo, comúnmente utilizado en el ámbito futbolístico, al que debe de ajustarse cualquier preaval que sea presentado en período electoral. No es un modelo único o exclusivo, pero lo que resulta fundamental es que cumpla con todos los requisitos legales y característicos de un preaval. Y el modelo publicado cumple con todo ello. En lo que rodea toda esta innecesaria polémica lo que debe quedar meridianamente claro es, por un lado, la obligatoriedad de presentar preaval;y, por otro lado, la obligación de que el preaval presentado cumpla de forma rigurosa y escrupulosa los Estatutos del Club, así como la legalidad vigente.

En lo que se refiere a la obligatoriedad de presentar preaval, una lectura pausada y detenida de los Estatutos no ofrece duda alguna en lo que se refiere al sentido literal de sus palabras. Desde un punto de vista jurídico, no se trata de una opción para los posibles candidatos a la Junta Directiva del Club, ni tampoco es un mecanismo que se haya previsto para obstaculizar la presentación de candidaturas. No. Se trata de un requisito indispensable que los Estatutos del Club prevén y que se deriva de la Ley del Deporte. Es decir, lo que hacen los Estatutos del Club no es otra cosa que recoger una exigencia que ya viene definida por la vigente Ley del Deporte. A su vez, los Estatutos contemplan expresamente la transformación del preaval presentado en aval definitivo dentro del procedimiento electoral en el caso de que resultase elegida una candidatura concreta. Por ello, hay que matizar que los Estatutos no prevén que se pueda presentar un preaval junto con las firmas necesarias para formalizar la candidatura oficialmente, y presentar un aval inmediatamente después de que la Junta Electoral haya levantado acta del resultado de las elecciones en el caso de ser proclamada una candidatura ganadora de las elecciones. Tal posibilidad -indudablemente excéntrica- no está contemplada ni permitida en los Estatutos. Precisamente tomando como punto de partida la obligación de presentar el preaval (que no es discutible), la transformación de ese preaval en aval definitivo solamente tiene lugar en el caso de que salga elegida la Junta Directiva correspondiente. A los demás les será devuelto una vez proclamada como definitiva la candidatura ganadora. Una cuestión que tal vez pueda no ser del agrado de los precandidatos (a excepción de Luis Sabalza, que está exento de la obligación legal de presentar aval) es el coste que pueda entrañar ese preaval. Este tema parece preocupar bastante, lo que no debería ser así, ya que se trata de un coste implícito a la presentación de una candidatura. Pues bien, en un ámbito como el que nos ocupa, el coste de un preaval (que no se haya convertido en aval definitivo) a lo sumo podría llegar a calificarse de “poco importante”. Inexorablemente es el riesgo que corre un precandidato al concurrir a las elecciones a la Presidencia de Osasuna. Así, intentar eludir la presentación de un preaval en base a razones de este calibre no parece que sea un argumento válido ni de peso. Respecto de la obligación de que el preaval cumpla lo dispuesto en los Estatutos sociales y el marco legal, tampoco esta cuestión ofrece duda alguna desde cualquier enfoque que se le quiera dar. Recordemos que los Estatutos del Club son el ejemplo más claro de que las asociaciones deportivas -como así lo es Osasuna- tienen un derecho de autorregulación que a su vez implica el derecho de libertad en su organización y funcionamiento interno, basado, claro está, en los principios de democracia y pluralismo. Por tanto, es lógico y coherente que la Junta Electoral no debe ni puede permitir que se incumplan los Estatutos. En este sentido, la falta de prestación del preaval o su presentación incumpliendo los requisitos establecidos supondría un flagrante y evidente incumplimiento de los Estatutos, en la medida en que se actuaría en contra de lo establecido en las normas rectoras del Club, que son de obligado cumplimiento. Llegados hasta este punto, son inviables las disquisiciones terminológicas o las interpretaciones de los Estatutos que no se ajusten a la lógica jurídica. La literalidad de los Estatutos es clara y no deja lugar a resquicio alguno en su interpretación. Por tanto, ya no es que sea incuestionable la necesidad de presentar preaval, sino que la actual redacción de los artículos 31 y 26 del Estatuto tampoco permite otras interpretaciones jurídicas. Si a la hora de presentar las candidaturas se dispone de las garantías suficientes, ¿qué problema existe a la hora de aportar el preaval tal y como exige la norma? ¿Es coherente tildar de “poco ético” que se exija un preaval previsto en la norma? ¿Es el momento a estas alturas de cuestionarse lo que dicen unos Estatutos aprobados por la mayoría desde marzo de este año y conocidos por todos? Realmente, es el momento de actuar con responsabilidad, rigor y seriedad. Los Estatutos se tienen que cumplir. Porque el cumplimiento de las normas que rigen el Club no solamente contribuye a que las cosas se hagan legalmente bien, sino que además ensalza y dignifica el sentimiento osasunista, que es punto de unión de todos los navarros.

El autor es Abogado y Asesor Jurídico del Club Atlético Osasuna. Profesor (PAD) de Derecho Administrativo UPNA