Crítica Constructiva Medioambiental

Recorridos, marcas y basuras

por Juan L. Erce Eguaras - Sábado, 28 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Las actividades humanas turísticas y deportivas al aire libre han experimentado un auge muy importante en las últimas décadas, y sobre todo en los últimos años. Este fenómeno, casi siempre importado de otros países más desarrollados, se debe a varios factores. En general obedecen a la propia evolución económica de las sociedades, que pasan de experimentar el éxodo rural a una vuelta a las áreas no urbanas, pero desde otra perspectiva. Cuando se alcanza un grado de madurez desde la óptica tradicional del desarrollo mercantil, sostenible o no, se ofertan los espacios naturales al consumo público. Es una forma más de conseguir ingresos y dinamizar el mundo agropecuario, que dentro del sistema se ve deprimido al no ser ya suficientes los medios tradicionales de subsistencia.

Así se dispone de un nuevo marco de entretenimiento en la Naturaleza, con mayor o menor conciencia de su valor y debido respeto, que en Tierra Estella siempre ha mantenido un nivel de conservación más o menos aceptable. Sin embargo, la masificación y la ignorancia crean efectos perniciosos muy difíciles de evitar, salvo después del impacto que se origina y la consiguiente degradación, cuando ya es tarde para recuperar el estado original del entorno.

En nuestra Merindad, y en Estella-Lizarra, se suceden de forma continua a los largo del año una serie de actividades, competiciones deportivas y eventos públicos. Estos hechos crean unas consecuencias que se traducen entre otras en la proliferación de recorridos de todo tipo, con sus consiguientes señalizaciones. Es constante el abandono de cintas de marcaje, carteles, pintadas, residuos y erosión, incluso en los casos en los que los organizadores y participantes son más cuidadosos.

Ejemplos hay muchos para quien frecuente el monte. Puedo citar Krezmendi, Peñas de Echávarri, la misma sierra de Urbasa;o San Lorenzo y los Pinos de Santa Bárbara en Estella-Lizarra. En todos estos lugares, antes gratos de visitar, hay ahora una abundancia prolífica, abusiva, de pintadas de todo tipo y color: en árboles, piedras, suelo, etc. Algunas son de tamaño escandaloso, como las flechas verde claro de los pinos de detrás de Cordeleros, o las rojas, azules y amarillas de la margen derecha de la cabecera del Urederra-Eskarlakieta. Lo mismo sucede con decenas de cintas de plástico abandonadas, que quedan colgando de árboles y arbustos;o con los restos sólidos: latas, envases de bebidas y comidas, pilas, vendas, zapatillas, cartuchos, heces humanas y papeles. Por si fuera poco se producen erosión incontrolada y contaminación química, acústica y visual, a las que contribuyen el tránsito continuo de motos, quads y vehículos todoterreno.

Si sumamos todos estos factores negativos, que se han extendido prácticamente por toda la geografía, y tenemos aún en cuenta que el fenómeno va en aumento, el resultado de la ecuación parece más que preocupante e insostenible.

Si al menos se pusieran los marcajes de los recorridos de forma responsable y provisional, uno o dos días antes de las competiciones, y se retirasen del mismo modo... Si no se pintase con la inconsciencia que se hace, tirando de spray como si fuéramos los amos del mundo, confundiendo con más y más marcas, sin respeto por la flora y los monumentos naturales… Si no se anduviera invadiendo los montes con todo tipo de vehículos, arrojando latas, neumáticos, botellas, coches, muebles, ropa;y dejando los excrementos humanos, papeles, tampones, compresas, condones y toallitas al aire sin ningún pudor... Muy por el contrario, mi experiencia me demuestra que no es así y que la degradación avanza al ritmo del calentamiento global. Se incrementa con menos lluvias y más días de buen tiempo para ir a en masa a perturbar a la Naturaleza.

Quiero aprovechar este espacio para hacer un llamamiento a los desaprensivos que arrojan residuos en masa, en concreto en la zona de Inzura: carretera, alrededores, ermita de San Blas, pinares…, para que dejen de hacerlo. También a los organizadores de actividades, para que se responsabilicen y quiten todas las cintas y carteles. A las empresas encargadas del mantenimiento de la carretera de Estella a Urbasa, para que no sólo corten la hierba, sino que recojan de paso los parachoques, tapacubos, bolsas de basura, latas, botellas, plásticos, cajas de cerveza, etc. que engalanan las cunetas, que ya se asemejan a las de los países del tercer mundo.

¿Qué nos está pasando? ¿nos estamos volviendo locos? ¿preferimos vivir entre basura en vez de seguir gozando de nuestro envidiable entorno? Gracias a quienes habéis limpiado el río Ega, a la plataforma Salvemos Montejurra, al Grupo Ecologista de Estella, al Club Montañero de Artaza y a todas las entidades y ciudadan@s que contribuís a frenar el avance de la degradación. Vuestra labor no tiene precio porque es de un valor incalculable.