La bacteria fastidiosa, en el punto de mira

La bacteria Xylella fastidiosa afecta a cultivos leñosos. Conocida popularmente como el ‘ébola de los olivos’ llegó en junio a la Península. En Navarra hay cerca de 27.000 hectáreas de vid, olivo y almendro susceptibles de ser atacadas por esta enfermedad que propaga una cigarrilla.

Un reportaje de Sagrario Zabaleta Echarte Infografía Itxaso Mitxitorena - Domingo, 29 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

los científicos calificaron a la bacteria Xylella de “fastidiosa” porque les resultaba complicado identificarla. A finales del siglo XIX se describe por primera vez en California y hasta 2013 no se detecta en Europa, exactamente en Puglia, en el tacón de la bota de Italia. Algunos medios de comunicación han acuñado a esta bacteria como el ébola de los olivos -término que tiene sus detractores ya que el Xylella no pone en riesgo vidas humanas como el ébola que se trata de un virus-.

La Xylella fastidiosa, propagada por insectos vectores como la cigarrilla Philaenus spumarius, ataca a los cultivos leñosos, causa un decaimiento rápido y generalizado de la planta, y seca hojas y ramas hasta provocar su muerte. “La Xylella fastidiosa se puede calificar de enfermedad extremadamente agresiva por su forma de arremeter contra el cultivo y los efectos que origina”, explica Rubén Palacios, director del Servicio de Agricultura del departamento de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra.

De esta bacteria, que puede atacar a 380 especies vegetales, se han identificado seis cepas, de las que cuatro se han encontrado en Europa: la fastidiosa, que actúa principalmente en la vid, el almendro y alfalfa;la pauca, que afecta al olivo, naranjo y cafeto;la multiplex, que perjudica a prunus y quercus;y la sandy, que agrede a adelfas.

Esta bacteria obstaculiza el flujo de la savia en la planta hasta ocasionar su muerte, y como el cultivo enfermo no suele presentar síntomas, siempre dificulta su detección.

De esta forma, todavía no se ha descubierto la fórmula que pueda combatir esta enfermedad, por lo que actualmente la estrategia se basa “en la detección precoz y en la eliminación del insecto vector y del material vegetal en un radio de cien metros de los árboles perjudicados”. Aunque Palacios también manifiesta que “los únicos productos que se usan en los planes de contingencia para la erradicación son insecticidas. Con ellos, se puede acabar con el insecto, ya que si su presencia se reduce, el riesgo de propagación de la enfermedad sería muy discreto”.

Del siglo xix al xxiTras descubrirse en California en 1892, esta bacteria viajó a Europa en 2013 -121 años después-. En Italia arrasó un millón de olivos;y escasamente transcurrieron tres años cuando saltó a las Islas Baleares a finales del año pasado, y solo uno para llegar a la Península.

El pasado junio, la Generalitat Valenciana notificó al Ministerio de Agricultura el primer caso de presencia de la bacteria Xylella fastidiosa en almendros de la comunidad. “Hace 50 años probablemente el paso de las Baleares a la Península hubiese necesitado más tiempo. Pero ahora resulta inmediato, porque nos movemos en un mercado global, con un elevado trasiego de material vegetal, en el que no se puede abarcar el control absoluto de toda la mercancía”, detalla Rubén Palacios.

El director del Servicio de Agricultura remarca que ante la presencia de esta bacteria en las Islas Baleares y en la Península se han puesto en marcha “protocolos de actuación de cara al control de movimientos y restricciones en determinadas zonas”. Aunque también insiste en que “lamentablemente antes o después Navarra verá cómo se acerca esta bacteria”.

el número de hectáreasEl insecto Philaenus spumarius transmite la bacteria a especies leñosas como la vid, olivos o almendros, entre otras. “La posibilidad de que llegue a la Comunidad Foral no se descarta. Y es que la enfermedad tiene en los vectores una fácil dispersión, y tanto estos insectos como el material contaminado pueden venir de zonas infectadas, que todavía no han sido detectadas”, señala Rubén Palacios.

El departamento de Desarrollo Rural forma parte del Comité Fitosanitario Nacional, en el que participan todas las comunidades autónomas, con la coordinación del Ministerio de Agricultura. “En este foro, las comunidades compartimos información y analizamos a tiempo real las zonas en las que ya existe un problema cierto, como en las Islas Baleares o en la Comunitat Valenciana”, aclara.

Desarrollo Rural está llevando a cabo muestreos aleatorios en superficies que cultivan estas especies leñosas

El departamento está trabajando con viveros para formarlos y para controlar los movimientos de material vegetal de riesgo

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El Gobierno de Navarra ha iniciado muestras aleatorias en cultivos;está trabajando con viveros y ha distribuido dípticos informativos para los agricultores. Actualmente, la Comunidad suma casi 27.000 hectáreas susceptibles de poder ser atacadas por esta bacteria: casi 18.000 de vid, casi 6.000 de olivos y unas 3.300 de almendros. “Aunque todavía esta bacteria no ha atacado en viñas, los investigadores en el laboratorio han comprobado que pueden ser una especie hospedante de la enfermedad”, especifica Rubén Palacios. Estas casi 27.000 hectáreas se distribuyen entre Pamplona, Tierra Estella, Zona Media y la Ribera.

las pruebasEl departamento de Desarrollo Rural ha identificado las superficies con cultivos leñosos como vid, almendros y olivos, y los viveros y garden center (establecimientos de floristería) para “llevar a cabo muestreos aleatorios con el fin de poder tener un conocimiento de la situación”, cuenta el director del Servicio de Agricultura. “Hasta la fecha ningún análisis ha dado positivo para la tranquilidad del sector”, reitera.

Desarrollo Rural califica el trabajo que se está realizando de “complejo”. Palacios recuerda que “Navarra suma unas 18.000 hectáreas de viñedo, cerca de 6.000 de olivo y unas 3.300 de almendro, además de otras especies que aunque tienen menor presencia son propensas a albergar la enfermedad”. Añade que también existen “especies sensibles en el ámbito forestal que muestrea y analiza Medio Ambiente”.

El departamento de Agricultura está formando a “los viveristas de Navarra que trabajan con material de riesgo” y está controlando “los movimientos de vegetales”.

Los viveros disponen de un pasaporte fitosanitario para garantizar que todos los materiales que transportan cumplen las normativas en cuanto a enfermedades de cuarentena. “Este pasaporte puede expedirse correctamente para todas las enfermedades controladas;pero no para aquellas nuevas que no se dominan. Por ese motivo, a veces, el traslado de un material vegetal puede cumplir todos los requisitos exigidos, pero al mismo tiempo portar la nueva enfermedad oculta: se asemeja al polizón de un barco, que se cuela sin ser visto”, ejemplifica Palacios.

Los viveros tienen más riesgo de poder llegar a transportar en un momento determinado la bacteria Xylella fastidiosa, porque “mueven más material vegetal”, manifiesta el director del Servicio de Agricultura. “Les estamos informando de manera permanente de la situación y se realizan controles exhaustivos de sus instalaciones y operaciones”, resalta. Sin embargo, hay que controlar tanto los viveros -actividad vinculada al sector primario- como los garden center -asociados a la ornamentación-.

“Los viveros como desarrollan una tarea económica relacionada principalmente con la agricultura están más controlados por el departamento, pero un garden center con una planta exótica, por ejemplo, también puede traer la enfermedad”, explica. Palacios rememora el problema que causaron en Navarra las plantas de adorno que se colocaban en viviendas y que portaban el fuego bacteriano, una enfermedad que ataca a manzanos y perales.

para agricultoresEl departamento de Desarrollo Rural también quiere mantener informado a los agricultores sobre la Xylella fastidiosa y para ello el año pasado editó dípticos. “A través de ellos, pretendemos familiarizar a los profesionales con los síntomas de la enfermedad, y así en un momento dado, que puedan identificar la enfermedad y avisar a las autoridades”, define. El departamento suele utilizar dos vías para la distribución de este material informativo: la empresa pública Intia y la Unión de Cooperativas Agrarias (UCAN).

investigaciónActualmente se están llevando a cabo trabajos de investigación sobre sistemas de teledetección temprana de la infección por esta bacteria, además de la cuantificación de los daños en zonas extensas. Además, se está desarrollando y experimentando con tecnología para determinar la presencia de la bacteria en determinadas condiciones controladas;y paralelamente se trabaja para desarrollar modelos basados en parámetros climáticos para la estimación del riesgo potencial del establecimiento de esta enfermedad en un área geográfica concreta.

Desde que se produjo la primera detección en Italia, los investigadores están inmersos en dos proyectos europeos. Sin embargo, “aunque se trabaja intensamente, estamos lejos de tener un conocimiento de la enfermedad que posibilite su control y erradicación”, dice. En España también se están realizando proyectos de desarrollo de estrategias de erradicación, contención y control.

A pesar de la gravedad de esta enfermedad, Palacios quiere recordar que “en partes de América del Norte y del Sur está presente desde hace muchos años;y a pesar de ello, han podido salir adelante y desarrollar una agricultura competitiva”.