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¿Un lunes con dos Catalunyas?

De la palabra ya se ha pasado al papel del BOE y la DUI. Faltan los hechos. Catalunya afronta una semana con un pulso entre dos estructuras paralelas que afecta al menos a cinco ámbitos.

Un reportaje de Txus Iribarren - Domingo, 29 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La bandera española y la catalana, ondeando ayer todavía en el tejado de la Generalitat.

La bandera española y la catalana, ondeando ayer todavía en el tejado de la Generalitat. (Foto: Efe)

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  • La bandera española y la catalana, ondeando ayer todavía en el tejado de la Generalitat.

Tanto el 155 a través del BOE como la República Catalana vía DUI han metido mucho ruido pero son este fin de semana aún papel y palabras. Entre ambas legitimidades y decisiones políticas se encuentran miles de ciudadanos, funcionarios y cargos que este lunes volverán a sus despachos, puestos de trabajo, colegios, hospitales y calles..., donde se puede dar una dicotomía que seguramente el día a día superará, caiga la pelota del lado que caiga en este salto sin red. Aquí van algunas claves sobre temas calientes.

frente judicial

Las querellas de la Fiscalía

¿Despacho o cárcel?

Aunque no se pueden descartar medidas antes, parece que el lunes es cuando se reactivará toda la maquinaria judicial estatal. La decisión final no solo de cesar al Govern sino también de disolver el Parlament añade un elemento competencial nuevo ya que se consideraría que han perdido su aforamiento (salvo los que estén en Diputación Permanente) por lo que no correspondería al Tribunal Supremo sino la Audiencia Nacional. Muchas miradas están puestas en Puigdemont sobre quien penden amenazas que van desde el delito de “usurpación de puesto” (de 1 a 3 años de cárcel) o el de “rebelión”. En este caso estaría castigado con 30 años, pero muchos juristas lo ven difícil porque se debería acreditar que genera actos violentos y la llamada al pacifismo es constante en sus discursos.

Conocidas ya las acusaciones por “sedición” de otros cargos como Trapero (el caso de los Mossos merecería un apartado especial) y los presidentes de Òmnium y ANC, el segundo nivel afectado por los últimos acontecimientos es el de los diferentes consellers del gobierno catalán y en general los 141 cargos de confianza destituidos vía 155 desde Madrid. Varios (unos son diputados y otros no) ya han anunciado su intención de seguir ejerciendo como tales y estudian recursos e incluso, en otro nivel, hay quien ha decidido pasar al contrataque. Así el delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, anunció ayer que estudia denunciar su cese.

En un tercer nivel del punto de mira de la batería judicial se encuentran los propios parlamentarios que votaron la declaración, la mesa del Parlament y la presidenta Carme Forcadell. El aforamiento es clave en lo procedimental pero la decisión de votar en secreto, en blanco...., complican bastante una decisión tajante y la Fiscalía quizá sea más selectiva. Muchos cargos no saben si se sentarán en su sillón o en el banquillo de acusados.

Frente administrativo

Funcionarios en el punto de mira

¿Dos jefes en la oficina?

Un lunes raro en la Administración catalana. La presencia de funcionarios del Estado -nuevo “jefe”- es minoritaria mientras hay 200.000 dependientes de la Generalitat. Estos trabajadores públicos pueden encontrarse a su llegada a la oficina con referencia u órdenes contradictorias: por un lado las indicaciones que vengan desde Soraya Sáenz de Santamaría y los ministros que asuman sectorialmente las consejerías y, por otro, las de sus actuales consellers que no se dan por cesados. Posiblemente en el día a día y en temas menores esta situación ni siquiera llegue a notarse y la Administración continuará con su servicio público habitual, pero en cuadros medios y alta dirección el conflicto puede ser evidente. El Estado también ha amenazado aquí con una batería de sanciones exprés administrativas e incluso penales por “desobediencia” aunque diferentes agrupaciones profesionales (sindicales, colegios de médicos, comunicación, docentes...) ya han antepuesto que, ante el 155, seguirán trabajando para el servicio de la ciudadanía. La Administración es especialista en actuar por inercia.

la calle

Civismo frente a provocaciones

¿Dobles manifestaciones?

Después de la celebración independentista de la tarde del viernes, algunos conatos ultras de la misma noche y en previsión el la manifestación unionista de Societat Civil de hoy, la calle vuelve a ser un escenario donde Catalunya se juega el futuro. El movimiento independentista, a través de sus redes de Òmnium, ANC y los comités de barrio de la CUP han demostrado gran capacidad de control y modulación de sus partidarios que se han manifestado de forma pacífica o con resistencia pasiva. Las grandes marchas constitucionalistas también han tenido un tono similar. Lo mismo en el caso de las huelgas. La mayor tensión ha venido de grupúsculos ultras y de las propias FSE el 1-0. Pero la calle siempre es un factor de difícil control y la tensión la carga el diablo. De ahí el llamamiento independentista de ayer a retirarse para no caer en provocaciones. La nueva etapa de los Mossos es clave.

Los ayuntamientos

El poder local, un plan B

¿Española o senyera?

La preparación de estructuras catalanas para sustituir a las estatales en el caso de una declaración de independencia ha dado para muchas páginas previas y operaciones policiales. Más allá de temas simbólicos pero quizá de otro tiempo como las fronteras, etc... donde se juega la partida es en el tema de las finanzas. Y la nueva Catalunya, intervenida y sin autonomía fiscal, no lo tiene fácil. Los diferentes proyectos de banco público, agencia de recaudación... se han quedado en papel mojado, como papel también son de momento los decretos del BOE para anular cualquier maniobra. Lo que sí tiene carne y hueso son los centenares de ayuntamientos y alcaldes que tuvieron un papel muy protagonista el viernes en el Palau. El independentismo catalán es un movimiento social de abajo a arriba y los municipios son las instituciones más cercanas y capaces de articular un contrapoder constituyente. La guerra de banderas es lo de menos. Sobre ellos hay una acusación por el 1-0, pero no unas elecciones inminentes.

Las urnas

Las elecciones

¿Dos convocatorias?

Es la gran patata caliente para los independentistas tras el fracaso mediador del jueves y el quiebro de Rajoy convocándolas para el 21 de diciembre. Hay mutismo total. Pero un movimiento que ha usado la idea fuerza de volem votar tiene, pese al riesgo de división, complicado mirar para otro lado o defender el boicot aunque no sea el referéndum pedido y sean “españolas”. ¿Convertir unas elecciones autonómicas ya no en plebiscitarias sino en constituyentes? A partir del lunes se sabrá.

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