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La otra crónica

Si no se puede ganar...

Por Javi Gómez - Lunes, 30 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Decía Alfredo di Stéfano que “el balón hay que echarlo al pasto”. Es una máxima que Osasuna está siguiendo en la mayoría de sus encuentros, pero ayer, con la cantidad de bajas en la zona de creación, al equipo le costó encontrar su manera de llegar al área contraria. Lo mejor, sin duda, la capacidad de sufrir y amarrarse al encuentro que demostró el equipo.

El partido de Tenerife era peligroso. Las bajas de Torres, Mérida y Torró (aunque éste al final jugó unos minutos) serían letales para la mayoría de los equipos de la categoría. No una, ni dos, la baja de tres generadores de fútbol de la talla de los arriba nombrados las tenía que notar el equipo. Diego optó por Fausto y Arzura en el centro y De las Cuevas en una banda. Los dos mediocentros ofrecieron una versión parecida a lo que espera de su juego: brega, entrega y mucha destrucción del juego del rival. El problema llegaba que con balón a ellos les cuesta más y los dos de banda no acabaron de entrar.

Sergio Herrera crece a pasos agigantados, lo que habla muy bien de él y del trabajo que hace Richard Sanzol con los porteros

Por ello, Diego optó por cambiar el sistema, dar entrada a un Unai que se había ganado seguir de titular tras sus actuaciones, y ganar consistencia defensiva. El equipo cometió errores que no son habituales y, por tanto, dio una imagen extraña para lo que nos viene acostumbrando.

Un punto logrado de manera muy diferente al logrado en Zaragoza, por ejemplo, pero que cuenta igual. Y ya son diez encuentros seguidos sin conocer la derrota. Acuérdense de lo que decía el entrenador del ascenso (y que ahora lo lleva a rajatabla en el Albacete): “Si no se puede ganar, mejor empatar”. Ayer parecía complicado lograrlo. Entre como estaba Osasuna, sumado a un estado del césped horroroso, y el rival, todo apuntaba mal. Pero los rojillos tienen arriba tal nivel de pólvora que si David sale dos centímetros más atrás, los rojillos se habrían llevado un gol en su único acercamiento.

Pero el equipo sufrió, luchó y se agarró al encuentro con todo. Mejor empatar. Y eso en un equipo hecho para estar arriba es raro y, por tanto, de agradecer.

Por último, Sergio Herrera ya no parece un portero con pinta de llegar a ser muy bueno, sino que es muy bueno ya. Es un portero que da puntos y eso en Osasuna vale oro. Pero también habría que destacar el trabajo que hacen los que están en la sombra. En este caso el que hace Richard Sanzol, preparador de porteros. Que en los últimos tres años Osasuna haya encajado apenas un 30% de los penaltis que le han lanzado (con Nauzet, Sirigu y ahora Sergio) habla a las claras del gran trabajo que realiza Sanzol. Y luego, en tiempo de elecciones, ¿a ningún candidato se le ha ocurrido prometer ya la renovación para siempre de Herrera? Eso sí que daría votos...

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