Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

The end

Por José Luis Úriz Iglesias - Martes, 31 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Hace 18 meses escribía un artículo que titulé de la misma manera que éste. En aquella ocasión me refería a otro instante especialmente negro de la historia de este país (ponga cada cual lo que desee).

Tomaba como base una de las canciones más brutales de toda la historia del rock, The end de The Doors. En ella Jim Morrison se vació física y emocionalmente. ¿Quién no la recuerda ligada al inicio de otra película para el recuerdo como Apocalypse Now de Coppola? La escena en la que Martin Sheen escucha tumbado en la cama de su cuchitril en Vietnam el sonido de las aspas de un helicóptero, mientras mira el girar de un ventilador sujeto a su techo al mismo tiempo que Morrison se desgarra y nos desgarra por dentro, es simplemente inolvidable. Una de las escenas más impactantes de la historia del cine.

¿Qué tiene que ver esa música con la situación política hoy? Puede parecer que nada, pero quizás si Mariano Rajoy y Carles Puigdemont la recordaran, escucharan su letra: “es el fin mi única amiga, el fin de nuestros elaborados planes… el fin de las risas y las dulces mentiras...”, la obra de teatro, o quizás el sainete que estamos visualizando no habría acabado en tragedia.

También si hubieran leído El corazón de las tinieblasde Joseph Conrad sobre la que se basa la película, las reflexiones del coronel Kurtz, en el cine el inolvidable Marlon Brando, les habría servido para entender el inmenso error que estaban cometiendo evitado así este suicidio colectivo, allí y aquí.

También si hubieran reflexionado sobre una de sus frases: “¿Has pensado en las autenticas libertades? ¿Ser libre de las opiniones de los otros? ¿Incluso de tu propia opinión?”

Pero no ha sido así, ni han ha escuchado a Morrison, ni a Brando, ni leído a Joseph, simplemente porque o bien están ya en estado catatónico, o las presiones internas y externas no les han permitido ser ellos mismos, les han impedido ser libres. Estos 31 días de parodia, de engaño, incluso a ellos mismos, no han servido para nada.

Ahora nos encontramos casi en la casilla de salida, conscientes de que este mes de octubre de 2017 no ha servido para resolver el problema, sólo para agravarlo. No ha existido esa directriz básica del psicoanálisis lacaniano, escuchar, mirar al otro, simplemente porque el otro para ellos no existe.

El pasado sábado, en unas jornadas celebradas en el Condestable de Pamplona, en la que diferentes alcaldes mostraban sus experiencias en el camino de la reconciliación y la convivencia, el de Rentería señaló que para resolver los conflictos era necesario ponerse de acuerdo con el enemigo, porque con el amigo no hace falta. Estos días ha faltado entender esta norma básica.

Ha existido un diálogo sí, pero de sordos, y tratándose de machos alfa, debatir sobre quién la tiene más larga tiene sus riesgos. Sigue y seguirá los próximos días esa confrontación, Rajoy con sus 25 cm de 155 y Puigdemont con sus otros 25 de DUI. Mientras la mayoría de la población, de allí y de aquí, los observa perpleja pero con el dolor de que su insensatez ya comienza a afectarles en su día a día.

¿Quién la tiene más larga? ¿Para qué? ¿Para seducir así a dos féminas como Catalunya y España? Pero si a la mujer actual ya no se la conquista con el pene. Exigen bastante más que ese tamaño, solicitan que se las cuide, respete, que se las ame, que se utilice la cortesía, la inteligencia, el humor, el coraje en momentos complejos. Ninguna de esas cualidades las poseen estos dos personajes, conquistadores de pacotilla. Así mal.

Comenzamos ahora un mes de noviembre lleno de incertidumbres. Ver la cara de satisfacción de las gentes del PP al aprobar el 155 y las de los y las independentistas aprobando la DUI, demuestra a las claras que este país, allí y aquí, no necesita más policías, o jueces, necesita más psicoanalistas, más divanes.

De aquí al 21 de diciembre, casualmente el día más corto del año, aquel en el que la noche gana por goleada, habrá nuevos sobresaltos. ¿Se presentarán a ellas o no los partidarios de la DUI? ¿Acabarán aceptando la disciplina del 155? ¿Y los funcionarios y mossos lo harán? ¿Existirán represalias si no lo hacen? ¿Cuántos más engrosarán las filas de nuestros presos hasta ese día? ¿Seguirán las repercusiones económicas negativas?

Muchas preguntas, pocas respuestas, y las que se produzcan posiblemente generarán más sufrimiento. ¿Para qué cabe preguntarse? Salir de esto con vencedores y vencidos puede solucionar a corto el problema, pero a la larga lo enquista y agrava.

Falta sensatez, generosidad, coraje, mirar al otro, políticos estadistas. Sobra enconamiento, mala leche, falta diálogo, sobra sectarismo, ceguera política, falta audacia e imaginación, sobra mediocridad y egoísmo.

Mal rollo...

El autor es exconcejal y parlamentario del PSN-PSOE

Herramientas de Contenido