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¿Puede Bélgica dar asilo a Puigdemont?

El ‘protocolo Aznar’, diseñado para evitar que miembros de ETA tuvieran protección en la ue, restringe dar asilo a ciudadanos de países miembros, aunque la última palabra es de cada estado

Martes, 31 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un cuadro con la imagen de Carles Puigdemont junto a una senyera, ayer en un departamento del Palau de la Generalitat, donde no acudió el president, de viaje a Bélgica.

Un cuadro con la imagen de Carles Puigdemont junto a una senyera, ayer en un departamento del Palau de la Generalitat, donde no acudió el president, de viaje a Bélgica.

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Un cuadro con la imagen de Carles Puigdemont junto a una senyera, ayer en un departamento del Palau de la Generalitat, donde no acudió el president, de viaje a Bélgica.

PAMPLONA. El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont tiene previsto convocar hoy a la prensa en Bruselas, dónde se encuentra desde el lunes junto a cinco de sus antiguos consejeros.

El exjefe de la Generalitat prevé comparecer a las 12.30 horas (11.30 GMT) aunque por el momento se desconoce el lugar en el que lo hará, según fuentes próximas al expresidente.

Puigdemont "no tiene intención de esconderse en Bélgica y no ha decidido si pedirá asilo", ha dicho hoy el abogado belga que le asesora desde su llegada este lunes a Bruselas, Paul Bekaert, en una entrevista en la emisora de radio flamenca "Radio 1".

"No ha huido de Barcelona", aseguró Bekaert, quien incidió en que Puigdemont "tiene el derecho" de estar en Bélgica puesto que "no hay nada contra él".

Sobre si Puigdemont pedirá asilo, el abogado afirmó que mantienen "todas las puertas abiertas" pero "nada está decidido todavía", si bien concedió que no está claro que la demanda en caso de presentarse tuviera éxito. "Uno puede pedirlo, pero obtenerlo es otra cosa", dijo.

La posibilidad de que el cesado presidente catalán pida asilo político en Bélgica puede causar daños en la coalición de Gobierno belga y tensar las relaciones diplomáticas con España, que ya han sufrido precisamente por la presencia en el Gobierno de los nacionalistas flamencos de la N-VA, amigos y aliados del soberanismo catalán, y con el trasfondo histórico de la imagen de Bélgica como refugio de etarras en los noventa.

La Justicia belga ha indignado al Gobierno español en numerosas ocasiones al negarse a entregar etarras por desconfiar los jueces belgas de que en España pudieran tener un juicio justo. Una situación que parecía propia de los lejanos noventa pero se volvió a repetir en 2016, con la miembro de ETA residente en Gante Natividad Jáuregui.

Ahora, si Puigdemont pide asilo por el mismo motivo echará sal en una herida que se ha abierto en las relaciones diplomáticas en las últimas semanas, con un ingrediente nuevo: la presencia en el Gobierno federal belga de la flamenca N-VA, que pese a haber aparcado formalmente sus aspiraciones independentistas sigue siendo un socio entusiasta del separatismo catalán. El presidente de Flandes, Geert Bourgeois, ha sido anfitrión de Puigdemont en varias ocasiones.

El viaje a Bélgica de Puigdemont se conoció solo un día después de que el secretario de Estado de Asilo y Migraciones belga, Theo Francken, abriese la puerta a una concesión de asilo político: “No es algo irreal, bien mirado. Se está hablando ya de una pena de cárcel (para Puigdemont). Quedaría por ver hasta qué punto sería justo ese juicio”, añadió.

La oferta de Francken, considerado un duro con los demandantes de asilo, tuvo que ser desautorizada por el primer ministro, el liberal Charles Michel, que afirmó que “el asilo no está en la agenda” de su Gobierno y le pidió a Francken “que no arroje aceite al fuego”.

El Gobierno español optó por no hacer ninguna protesta formal y las palabras de Francken se trataron como las declaraciones de un representante de un partido político. El encargado de responderle fue el jefe de filas del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, que le acusó de vulnerar los Tratados Europeos y los principios de solidaridad entre Estados. Aceptar la petición “de una persona culpable de poner en peligro la integridad nacional de uno de los Estados miembros”, advirtió González Pons, sería una transgresión de los Tratados de la UE, de las normas internacionales de asilo y de los principios de Naciones Unidas.

Además, el Protocolo 24, más conocido en Europa como el Protocolo Aznar porque fue el expresidente español quien lo impulsó en la UE, es un anexo al Tratado de Ámsterdam que restringe, aunque no elimina, la posibilidad de que un Estado miembro proporcione asilo político a un nacional de otro Estado miembro, como sería el caso del destituido presidente.

El texto, aprobado en 1999, parte de la base de que todos los Estados miembros de la UE lo son porque cumplen unos estándares muy altos de democracia y respeto a los derechos fundamentales, que harían incompatible que uno de sus ciudadanos se convirtiera en refugiado: Para serlo hace falta padecer el temor fundado de ser perseguido por razones como la etnia, la raza, la religión o las ideas políticas sin que el Estado ni el sistema judicial puedan o quieran hacer algo al respecto. En concreto, el protocolo tiene un sólo artículo en el que establece que “dado el grado de protección de los derechos y libertades fundamentales por parte de los Estados miembros de la UE, se considerará que los Estados miembros constituyen recíprocamente países de origen seguros a todos los efectos jurídicos y prácticos en relación con asuntos de asilo”.

No obstante y a pesar de Aznar, que aspiraba a que la UE prohibiese a sus miembros asilar a nacionales de otros miembros para que en ningún caso, hubiese terroristas de ETA o afines con protección en suelo comunitario, el texto acabó recogiendo cuatro excepciones bajo las que ahora Bélgica podría dar trámite a una hipotética solicitud de Puigdemont. Se trata de la cuarta de las cláusulas, según la cual, una solicitud de este tipo podrá ser declarada admisible “si un Estado miembro así lo decidiera unilateralmente respecto de la solicitud de un nacional de otro Estado miembro”. Bélgica recibió 220 peticiones de asilo de ciudadanos europeos en 2013 y 2014 y respondió positivamente en 10 casos.

theo francken

Secretario de Estado de Asilo y Migración de Bélgica. El miembro del partido independentista flamenco N-VA, que tradicionalmente ha dado apoyo a las aspiraciones de los partidos soberanistas catalanes, incluso acudiendo durante varios años a la Diada, había escrito en su cuenta de Twitter que “el presidente Puigdemont puede solicitar asilo político” en Bélgica, aunque su manifestación levantó gran polémica en el seno del gobierno de su país, y tuvo que ser corregido.

charles michel

primer ministro belga “no está en el orden del día”

El máximo dirigente de Bélgica tuvo que salir a desmentir al partido que sostiene su gobierno pidiendo a “Francken que no eche más al fuego” en el asunto catalán, y haciendo un llamamiento al diálogo entre las autoridades españolas y catalanas. Además, el comisario general para los refugiados, Dirk Van den Bulcke, afirmó que para conceder el asilo deben existir “señales serias de persecución” o de que “corre riesgos en el país de origen”.