Kiti Manver actriz

“Una persona que no ha sentido el amor de verdad, además de al teatro, necesita ir al psicoanalista”

El Teatro Gayarre de Pamplona acoge hoy la representación de la obra ‘Sensible’ a partir de las 19.00 horas. El precio de las entradas es de 8, 12 y 16 euros

Fernando F. Garayoa - Miércoles, 1 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Kiti Manver, ‘abrazada’ por Chevi Muraday.

Kiti Manver, ‘abrazada’ por Chevi Muraday. (CEDIDA)

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Kiti Manver, ‘abrazada’ por Chevi Muraday.

PAMPLONA- Sobre la actriz Kiti Manver, bregada en mil batallas, recae el peso principal de Sensible,un obra centrada el amor... especialmente intenso.

Como espectador, ¿necesitas haber estado enamorado de forma especialmente intensa para disfrutar y entender esta obra?

-En mi caso, si no hubiera estado enamorada alguna vez en mi vida, con 64 tacos que tengo ya, ¡vaya vida más triste! Si has conocido un gran amor siempre es mejor para esta función, y yo he tenido esa fortuna. Como espectador, no necesariamente necesitas haber estado enamorado para entender la obra porque seguro que has vivido en la propia piel historias del estilo a la que contamos. Pero una persona que no ha sentido el amor de verdad, creo que, además de al teatro, necesita ir a un psicoanalista porque se está perdiendo la sal de la vida.

Este amor que se presenta en Sensible no es normal, ¿o sí? ¿O todo amor que se precie debe ser extremo, al menos en alguna de sus fases?

-No tiene por qué ser extremo, de hecho, creo que, a veces, hay que guardarse porque hay amores extremos que te llevan a sitios terroríficos, y con el cuento de “yo te quiero mucho” te pueden arrastrar a un vida que es una barbaridad.

Aunque Chevi Muraday tiene una pequeña parte de texto, ¿cómo ha trabajado la comunicación Kiti Manver con el bailarín y coreógrafo, ya que ésta se realiza desde campos escénicos diferenciados?

-La verdad es que ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida... Pero ha sido hermosísimo. Creo que una de las cosas buenas que te pueden pasar cuando ya tienes unos años, y un bagaje en el oficio, es que te toque un tipo de historia así, en la que una vuelve a ponerse como si fuera una niña chica, en plan: “¿Esto cómo se hace?”. Ha sido complicado porque el espacio es el mismo para los dos personajes, y yo no veo a Chevi, pero él sí me ve a mí. Y tener a una persona al lado creando unas imágenes súper sugerentes, hacía que, al principio, me costara muchísimo concentrarme, hasta el punto de que le decía, en broma: “¡Pero vas a estar todo el rato enredando aquí al lado!”. Y se tronchaba. Cuando en los ensayos, a veces, hacía trampa y le miraba, la verdad es que era maravilloso ver las cosas que hacía. Ha sido complicado para la concentración pero hoy en día ya me he pegado a él y es muy bonito.

El baile y la palabra son dos formas de expresión distintas. Al margen de que una u otra le resulte más cómoda, porque a Kiti también le ha tocado algo de movimiento, ¿cuál ha encontrado que resulta más efectiva?

-Desde que Juan Carlos Rubio vio bailar a Chevi tenía mucho interés en juntarnos a los dos en un espectáculo. Y creo que ese ha sido el hallazgo, juntar dos disciplinas tal y como lo ha hecho, alcanzando un equilibrio.

Con un recorrido ya notable y exitoso, ¿cómo siente que ha evolucionado su personaje, porque sumergirse en un amor tan intenso, función tras función debe, al menos, dejar tocados sus propios recuerdos, lo que influirá, quiera o no, en las siguientes representaciones?

-Cuando haces funciones que llegan a un extremo emocional tan importante, la verdad es que acabas y te pegas unos suspiros enormes, al margen de que, aunque tenga poco glamour decirlo, te comerías una vaca, porque necesitas reponer enseguida. Pero sí que te deja con la congoja durante un rato. Por otra parte, los personajes y las obras van creciendo siempre, es lo suyo;si piensas que el día del estreno ya lo has hecho todo es que eres muy torpe de cabeza. Los montajes se van agrandando, completando, porque el público es el espejo donde encuentras un frase concreta y te das cuenta exactamente de cómo debía ser. No son cambios radicales, son pequeñas cositas que se van construyendo día a día y que forman parte de nuestro trabajo. Lo único que hay que hacer es estar muy concentrado y sano mentalmente porque son obras que requieren muchísima dedicación y concentración para que las emociones puedan subir.

Ahondando en su personaje, ¿podríamos sacar como moraleja que el peligro del amor es la cabeza, no el corazón?

-Sí, claro... El corazón, él solo, hace tucutún... Pero la mente es peligrosísima, de hecho, científicamente ya se está estudiando cómo es capaz de reproducir situaciones que no están pasando;y las personas son capaces de vivirlas como si estuvieran sucediendo. Si además, mezclas eso con el corazón, el deseo físico y con esa cosas tan tremenda y desmadrada que es el amor, te puedes volver loco... de amor. Que por otra parte, es bastante normal. Pero, en la vida, hay que sopesar, y no ser tan excesivo como mi personaje.

Aunque hablamos de un texto de finales del siglo XVIII, ¿el espectador va a notar que está escrito por una mujer?

-Hay algo, sí... Además, a Juan Carlos le gustó muchísimo porque era de una mujer. Es cierto que el original era de la época romántica, pero a él le gustó precisamente esa capacidad que tiene la mujer, en este caso Constance de Salm, de poner en 24 horas un sinfín de emociones y estados y anímicos que van del pensamiento, al corazón, pasando por lo físico, el llanto, el odio, el rencor, la fragilidad... Es una barbaridad. Ahora los chicos dicen en broma eso de “no me pidas tantas cosas que soy hombre”;pero es cierto que la mujer tiene la capacidad no solo de hacer varias cosas a la vez sino de fluir por una especie de catarata de emociones diferentes. En este sentido sí se nota que el original es de Constance de Sal, aunque la dramaturgia de Juan Carlos la ha actualizado trayéndola hasta los años 50 o 60.

Esa catarata de sensaciones ofrece un recorrido paradigmático por todas las sensaciones que provoca el amor, un sentimiento al que, finalmente, parece casi afrontar como un particular perro del hortelano, ni come ni deja comer, ni contigo ni sin ti...

-Como eres de malo (risas)... Debes tener en cuenta que para esta mujer casi es su última oportunidad de sentir. Tiene una frase maravillosa que dice: “Yo era una mujer madura, sensata e independiente... hasta que te vi y todo desapareció”. Es decir, está en una situación en la que no tiene 30 o 40 años, sino que se ha enamorado de un joven al que “doblo generosamente la edad”, dice ella. Pero también se ríe de sí misma porque tiene mucho sentido del humor, ella sabe lo que está pasando pero no quiere dejar de hacerlo. No puede ni quiere evitar todo ese maremagnum de sensaciones.

las claves

“Sensible’ ha sido el trabajo más difícil que he hecho en mi vida... Pero ha sido hermosísimo”

“Mi personaje también se ríe de sí misma, sabe lo que está pasando y no quiere dejar de hacerlo”

“Las mujeres, además de hacer varias cosas a la vez, pueden fluir por una catarata de emociones diferentes”

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