La aldea global

Dos modos de hacer televisión

Por Txerra Díez Unzueta - Miércoles, 1 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Galería Noticia

en la reciente historia de la televisión de nuestros pecados, hay dos programas que han marcado el estilo de hacer en competencia feroz entre las cadenas que cuentan por su relevancia y audiencia en este negocio millonario y multitudinario. OTy GHson los dos grandes pivotes sobre los que se ha cimentado el éxito de las cadenas emisoras de dos modos diferenciados de hacer tele, de concebir el espectáculo televisual, de producir entretenimiento. Un producto autóctono, Operación Triunfoy uno foráneo, Gran Hermano, representan momentos estelares de gran audiencia y resonancia mediática y social. Ambos productos se asientan sobre escenarios televisivos, la Academia, la casa de Guadalix de la Sierra, donde los encerrados concursantes desarrollan su vida profesional y personal en un cruce de trayectorias, ricas en amores, odios, triunfos, frustraciones de unos muchachos/as que van asentándose en el imaginario de la tele, con casos rotundos como Bisbal, Chenoa o Rosa de España, que se han convertido en actores de sus vidas para ser televisadas. En el caso del reality más crudo de la tele generalista, tenemos a personajes como Beiro, Fresita o Suescun que han desnudado su alma por un puñado de euros. Cierto que GHha exprimido la fórmula en un ejercicio de imaginación loable pero que está tocando fondo ante los malos resultados de audiencia que reclama urgentemente sustitución y descanso en el baúl de los recuerdos. Por su parte, La 1 se ha lanzado a la aventura de recuperar el formato canoro en un intento de plantar batalla a Tele 5 y Antena 3, renovando plató, modo de realización, explosión de luz y color a lo largo de todo el show, que está funcionando en la respuesta del personal. Todo ello conducido por un bisoño presentador, que puede quedarse sin fuelle ante un reto tan grande de minutos y entrevistas casi siempre iguales, casi siempre parecidas.