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NACIÓ EN 1997

Suspertu atiende a 2.300 adolescentes en sus 20 años de andadura en Navarra

El cannabis es la droga más común aunque solo la consume el 4,3% de los jóvenes

Unai Yoldi Hualde | Iban Aguinaga - Miércoles, 1 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Alfonso Arteaga, Garikoitz Mendigutxia y Sonia Ituráin, ayer en la sede de Proyecto Hombre Navarra.

Alfonso Arteaga, Garikoitz Mendigutxia y Sonia Ituráin, ayer en la sede de Proyecto Hombre Navarra. (IBAN AGUINAGA)

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PAMPLONA- Suspertu, el programa de apoyo a adolescentes con conductas de riesgo y a sus familias, cumple este año su vigésimo aniversario e hizo ayer balance de su andadura en Navarra durante estos años. En total, han atendido a más de 2.300 jóvenes, de los cuales 1.304 han participado en el programa de forma intensiva. Este proyecto nació en 1997 como respuesta a la demanda de ayuda de padres y madres de adolescentes que acudían a Proyecto Hombre, fundación en la que está integrada el programa, preocupados por el consumo de drogas de sus hijos e hijas. Sin embargo, su conducta no reunía las características propias de una drogodependencia, por lo que se precisaba más de una intervención de corte preventivo que terapéutico. “Hemos atendido a más de 2.300 adolescentes y en el programa han participado más de 1.300. Todo esto ha costado cerca de cuatro millones de euros, invertidos por Proyecto Hombre, en prevención”, informó el director de Suspertu, Garikoitz Mendigutxia.

Pese a que el programa está orientado a la conducta de los adolescentes, también los padres y madres reciben formación y asesoramiento. En las dos décadas de trayectoria, el programa ha atendido a más de 2.700 progenitores. En cuanto al perfil, la media responde a la de una pareja con edades entre los 47 y los 50 años, casados, con estudios básicos o medios, trabajadores y residentes en Pamplona. Lejos de la habitual percepción que la sociedad tiene sobre las vidas de los adolescentes consumidores de drogas o con conductas de riesgo, Mendigutxia incidió en que, en el 65% de los casos, el entorno familiar es normal. Tan solo el 24% de estos jóvenes ha sufrido el divorcio de sus padres, o algún problema familiar.

la mayoría no consume Para el análisis de estos datos, el director del proyecto explicó que se han llevado a cabo dos investigaciones, una con adolescentes y otra con progenitores. En cuanto a la primera, se ha realizado en siete centros escolares de diferentes puntos de la geografía navarra para analizar comportamientos de riesgo en adolescentes. “Lo más relevante e importante que se desprende del estudio es que la mayoría de jóvenes no consumen ninguna droga”, señaló Mendigutxia, aunque exceptuó la ingesta de alcohol, que supone “una práctica generalizada”.

La droga ilegal más consumida es la marihuana y, pese a ello, tan solo el 4,3% la consume a diario. Así, el resto de drogas tienen un uso residual que no supera el 2%. Según el director de Suspertu, tampoco hay diferencias de consumo por sexo, aunque sí las hay en cuanto a comportamientos de riesgo, ya que tres de cada cuatro adolescentes que han acudido al programa eran varones.

De esta manera, no hay un gran número de consumidores, sin embargo el empleo de drogas afecta directamente a muchos ámbitos de la vida diaria, además de a la salud. “El 60% de los alumnos que consumen cannabis han repetido algún curso”, destacó, y añadió que esto también está asociado a mayores diagnósticos de trastornos como déficit de atención o hiperactividad.

Tras repasar los resultados, Mendigutxia explicó que la principal conclusión que han sacado es que “los adolescentes que llegan al programa, lo hacen con mucho malestar psicológico”. “Presentan baja autoestima, escaso manejo en la toma de decisiones y muy poca tolerancia a la frustración”, manifestó, pero incidió en que al salir de Suspertu “mejoran notablemente en todas las facetas socio-psicológicas”.

padres muy afectados Por otro lado, la terapeuta familiar del programa, Sonia Ituráin, destacó también “el trabajo intensivo” que realizan con las familias. Para atajar mejor sus problemas han desarrollado una investigación con 373 progenitores que colaboran en Suspertu y en el programa Irusta de Proyecto Hombre Bizkaia. “Se trata de personas que llegan con una elevada afectación psicológica, especialmente las madres”, indicó Ituráin, aunque reconoció que el porcentaje de hombres que acuden al programa “es muy significativo”. En cuanto a la educación de los menores, la terapeuta abogó por un estilo democrático, ya que tiene un efecto protector. “El estilo educativo permisivo acaba ejerciendo un efecto perjudicial para los padres, al no adaptarse bien a las diferentes áreas de su vida”, afirmó.

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