Cuando el dolor se convierte en arte

Baluarte acoge mañana el espectáculo de denuncia ‘Siria entre amores que matan’ (20.00 h)

Amaia Rodríguez Oroz Patxi Cascante - Viernes, 3 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Garazi y Agustín representan un momento del espectáculo, frente al resto de artistas y organizadores.

Garazi y Agustín representan un momento del espectáculo, frente al resto de artistas y organizadores.

Galería Noticia

Garazi y Agustín representan un momento del espectáculo, frente al resto de artistas y organizadores.

pamplona- ¿Qué hubiera pasado si la supuesta guerra en Siria fuera una guerra entre las artes? Esto se preguntó el productor Raúl Madinabeitia, quien se puso en contacto con una serie de bailarines, músicos y hasta un artista sirio para, entre todos, crear Siria entre amores que matan, un espectáculo que pretende transformar el dolor en un baile, en una nota musical y en un poema para denunciar el holocausto sirio, “para proponer una guerra alternativa, donde solo mata la violencia que tiene el ser humano”. La obra, enmarcada en el ciclo Tránsitos del Ayuntamiento de Pamplona para concienciar sobre la situación de los refugiados sirios, se representará mañana en Baluarte (20.00 horas) con un precio de entrada de 15 euros, que se destinará íntegramente a los refugiados sirios en colaboración con ACNUR. Además, hoy habrá un encuentro con el público en el Auditorio Barañain a las 19.30 horas.

La música de Olivier Messiaen (Cuarteto para el fin del tiempo) cogerá forma en directo gracias al cuarteto formado por Adela Martín (piano), Salvador Contreras (clarinete), Anna Siwek (violín) y Tomasz Przylecki (violoncello), a la vez que los bailarines Garazi Etxaburu y Agustín Alzaga bailan la coreografía de Josu Múgica. Todos ellos estarán acompañados por la actriz Leire Ruiz, que leerá los textos que el artista y refugiado sirio Nemer Salamun ha escrito para la ocasión. “Se trata de un espectáculo para sentir, para dejar que entre y para que la vibración de la música tan especial” de Messiaen -que compuso la obra en un campo de concentración nazi- “toque el sentimiento, la emoción y el compromiso”, subrayó ayer Madinabeitia.

Múgica, que asumió “con gran honor” coreografiar esta obra, se tomó la labor de darle forma a la música del mismo modo que si entrase “en un laberinto para intentar encontrar la salida”. “Cuarteto para el fin del tiempo es una composición difícil y complicada, a la vez que hermosa”, señaló, para destacar que “es la primera vez que se coreografía y, después de mucho esfuerzo, el resultado final ha quedado precioso”, además de asegurar que “llegará al público de una forma especial”.

La pianista Adela Martín se mostró emocionada tras recordar la “comprensión y el respeto” que recibió en los tres viajes que realizó a Siria y sintió que este espectáculo “es un homenaje” a todas las personas que conoció y que le faltó por conocer. “Hoy encuentro el sentido a una vida entera dedicada a la música, que es hacer emocionar”, indicó. Por su parte, la polaca Anna Siwek recordó que sus propios antepasados sobrevivieron al holocausto nazi y que nunca hablaron de ello. Sus descendientes, dijo, “conocieron estos horrores a través del arte en cine o la literatura, y por eso tiene un importancia tremenda lo que estamos haciendo”, subrayó.

Por último, Yolanda Andueza, de ACNUR, recordó que la guerra civil “ha provocado una de las mayores crisis de refugiados, con 6,3 millones de desplazados internos que viven en penosas condiciones sin poder salir del país y 5 millones de refugiados en otros países que viven bajo el umbral de la pobreza”.