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¿Alarde militar(ista) en la UPNA?

Viernes, 3 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El 21 de abril de 1987 el Parlamento de Navarra creó la Universidad Pública de Navarra. Son tres décadas de una institución pública que debía haber sido clave en muchos aspectos del desarrollo cultural, social, político y económico de la comunidad foral. Especialmente porque fueron muchas y variadas las fuerzas del inmovilismo político-cultural en Navarra que urdieron en la sombra para que dicho proyecto no cristalizara en la realidad. Fuerzas que siguen presentes, como a la vista está.

Los actos organizados que suelen seleccionarse para festejar dichas efemérides reflejan a su modo el componente político de quienes están en las sombras de dicho entramado. Se trata casi siempre de una selección de actos premeditada, no necesariamente alevosa aunque probable, y pensada con una intencionalidad y rentabilidad ideológica concretas. En el caso que nos ocupa, una selección, suponemos, supervisada por el correspondiente órgano rector de la Universidad Pública. Si no es así, mal síntoma.

Dicho lo cual, no podemos sino mostrar nuestra perplejidad, asombro e incredulidad, al comprobar que, entre los actos organizados para celebrar la creación de la UPNA, se contemple una Jornada titulada Las fuerzas armadas en la Historia del Constitucionalismo español.

¿Fuerzas Armadas y Constitución? Parece en verdad un oxímoron, toda vez que las fuerzas armadas de este país, con excepciones honorables y honrosas, jamás aceptaron el marco constitucional, es decir, que el poder civil estuviera por encima del poder militar(ista). ¿Acaso estas fuerzas armadas franquistas a las que se hace referencia en dicha ponencia aceptaron alguna vez dicho marco de actuación? Solo un detalle que sirve para caracterizar a las Fuerzas Armadas de 2017. No existe ninguna institución del Estado que incumpla con mayor gravedad e intensidad manifiesta el articulo 16.3 de la Constitución. Ninguna institución del Estado como el Ejército, tierra, mar y aire, que se pase por el arco de su macuto el principio de libertad de conciencia y de aconfesionalidad constitucional.

En cuanto al díptico propagandístico del evento, en él se asegura que la jornada corre a cargo de la UPNA, pero, en realidad, lo único que esta ha hecho es dar el visto bueno a su realización, porque el resto de las entidades, ¡abracadabrante!, son de naturaleza militar: “Mando de Adiestramiento, Doctrina de la Universidad de Granada, el Centro Mixto UGR-MADOC, la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Granada, la Comandancia Militar de Navarra” y el Banco Santander.

Añádase a ello la visita inocenteal Regimiento de Montaña América nº 66” y al Fuerte de San Cristóbal.

Recordemos que esta agrupación militar, nacida en 1764, tuvo su momento de mayor gloria cabrona durante la Guerra Civil, cuando estuvo bajo las órdenes del general golpista Emilio Mola, uno de los principales baluartes de Franco. A estas alturas de la verdad histórica es bien sabido que este Regimiento América 66 fue responsable de los crímenes registrados en la localidad asturiana de Valdediós, donde las tropas franquistas violaron y asesinaron a 14 enfermeras, así como a una niña de 15 años y cuatro celadores de un hospital. Los hechos tuvieron lugar la noche del 27 al 28 de octubre de 1937, cuatro días después de acabar oficialmente la guerra en Asturias. Exactamente hace ochenta años.

Para completar este cuadro de suma obscenidad histórica, los congresistas visitarán el Fuerte de San Cristóbal, uno de los símbolos más significativos de la memoria histórica de Navarra. Todo ello después de que el orador de turno les haya adoctrinado acerca de las bondades democratizadoras del franquismo redentor.

Que la polémica desatada en 2014 con motivo de la exposición del regimiento América 66 no haya tenido efecto alguno en los valedores del franquismo se puede entender. Pero resulta imperdonable que la propia UPNA permita que se vuelva a repetir tal ofensa a las víctimas del 36 y del franquismo.

La jornada, permitida y aupada por la UPNA, es decir, por el Gobierno del cambio, tiene la desfachatez hipócrita de ligar dictadura franquista y democracia en cuanto a las fuerzas armadas se refiere, no en vano, una de sus ponencias estrella se presenta bajo el epígrafe: Las Fuerzas Armadas durante el régimen de Franco y la transición a la democracia.

¿Qué pretende dicho enunciado, hacernos creer que la dictadura era una democracia o que las fuerzas armadas, bajo el dominio de Franco, estaban inspiradas por los imperativos del poder civil? Sinceramente, ¿qué pinta una ponencia hablando de un régimen no constitucional cuando era una dictadura?

La jornada rezuma franquismo por todos sus flancos. No solamente por la presencia de oradores pertenecientes al estamento militar que, como cabe esperar, serán demócratas de toda la vida, sino que la UPNA, suponemos que en un rasgo de su gran generosidad y tolerancia intelectual, se permite el detalle de incluir entre el profesorado de la Jornada a Pilar Arregui Zamorano, de la universidad del Opus Dei. No es casualidad su elección. Pilar Arregui es hija de José Antonio Arregui Gil, el último alcalde franquista de Pamplona, entre junio de 1974 y febrero de 1976, nombrado digitalmente para cortar de raíz los aires progresistas del Ayuntamiento de Pamplona introducido por los concejales sociales encabezados por Miguel Ángel Muez.

Aunque se trate de un detalle baladí, no deja de tener su retranca filibustera el constatar que el alumnado que asista a esta jornada recibirá un crédito ECTS. ¿Solo un crédito? ¡Qué racanería! Soportar durante un día semejante ordalía franquista merecería como mínimo cinco créditos.

Sin sarcasmos. Lamentable que el rector como el decano de la Facultad de Derecho de la UPNA se hayan dejado convencer para llevar adelante tal sibilina y solapada exaltación del franquismo que, a estas alturas, parece irredento en algunos casquetes cerebrales.

Respetamos la libertad de cátedra. Faltaría más. Pero denunciamos la libertad de tomadura de pelo de la ciudadanía por parte de quienes hacen y deshacen en ciertos estamentos públicos. Los profesores Alejandro Torres Gutiérrez, catedrático de Derecho constitucional, y Juan Carlos Orenes Ruiz, profesor asociado de esa materia, son muy esclavos de hacer lo que les plazca con su libertad de cátedra, pero nos tememos que la Jornada no es trigo limpio intelectual, máxime cuando dicha organización material y doctrinal viene avalada por el dinero del Ministerio de Defensa y del Banco Santander.

Ciertamente, dicha libertad y dicha cátedra quedan bajo sospecha, instrumentalizadas para fines, como mínimo, espurios. La UPNA, ciertamente, no merece tal escarnio, y menos un acto de esta naturaleza tan poco plural y democrático, para celebrar sus 30 años de vida.

Los autores son Víctor Moreno, Clemente Bernad, José Ramón Urtasun, Ángel Zoco, Carlos Martínez, Txema Aranaz, del Ateneo Basilio Lacort

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