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OSASUNA la actualidad

La que manda es la junta electoral

el organismo para la vigilancia del proceso, en liza ya por un cruce de notas, tiene las máximas atribuciones

Un reportaje de Javier Saldise - Viernes, 3 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Sabalza, Lafón y Víctor Álvarez.

Sabalza, Lafón y Víctor Álvarez. (D.N.)

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Sabalza, Lafón y Víctor Álvarez.

la junta electoral de Osasuna comienza su actividad principal -y casi esencial- con la recepción de las documentaciones de las precandidaturas y la comprobación de los requisitos presentados para elevar a la condición de candidatos a los aspirantes. Tras el cruce de comunicados con la precandidatura de Juan Ramón Lafón -una polémica que no ha beneficiado a la naturalidad y claridad del proceso y que, tras las acusaciones vertidas por la precandidatura, ha vuelto a poner en primera línea al director general de Sabalza, Fran Canal-, la junta electoral se mete en faena, con el asesoramiento también de dos abogados -contratados al respecto- para afrontar con más garantías técnicas las posibles cuestiones que emanen en los próximos días.

Osasuna intenta evolucionar hacia un club moderno y, unida a esta modernidad, debe dotarse de instrumentos y mecanismos que respondan a la mayor exigencia profesional en estos procesos. La presencia de dos letrados, en principio, tendría que dotar de un punto de vista más profesional a un organismo en el que se mantiene el protagonismo del socio por respeto a la esencia del club. El refuerzo jurídico de la junta electoral también debería redundar en musculatura para evitar presiones.

La junta electoral, que manda mucho, tiene claras sus misiones -están definidas en el artículo 29- y, además de las de emisión de papeletas y demás, entre ellas destacan: “Conocer y resolver las eventuales reclamaciones de los socios en relación con el censo de los que tienen derecho a voto. Admitir y proclamar candidatos. Resolver las impugnaciones que se presenten, tanto en relación a los candidatos como las que pudieran originarse durante el proceso de elección. Decidir sobre cualquier cuestión que afecte directamente a la celebración de las elecciones y a su resultado”.

A sus decisiones, además, se les dota del carácter de veredicto inamovible dentro del ordenamiento del club y sólo revisable fuera, en los tribunales. “Las decisiones de la Junta Electoral tendrán carácter ejecutivo y las eventuales reclamaciones que se interpongan contra las mismas no suspenderán la eficacia de lo acordado”, se afirma en los estatutos del club.

Tanto decide sobre el proceso que lo siguiente que pueden hacer los socios -candidatos- cuando no estén de acuerdo es ir a la jurisdicción ordinaria. Un salto cualitativo lógico para los casos graves, pero que espesa un proceso interno que debe manifestarse de cualquier modo menos convulso o dramático. “ Las resoluciones de la Junta Electoral podrán ser recurridas ante la Jurisdicción Ordinaria”, dice otro de los artículos. Que no pase, sería bueno.

los estatutos

Decisiones ejecutivas. El punto 2 del artículo 29 es concluyente sobre el peso de las decisiones del organismo. “Las decisiones de la Junta Electoral tendrán carácter ejecutivo y las eventuales reclamaciones que se interpongan contra las mismas no suspenderán la eficacia de lo acordado”.

A la justicia ordinaria. El artículo 30 de los estatutos se refiere a las reclamaciones en materia electoral y es el que define el salto desde el reglamento interno del club a la justicia ordinaria. “Las reclamaciones en materia de elecciones se formalizarán ante la Junta Electoral dentro de los tres días hábiles siguientes al de la decisión impugnada, siendo resueltas dichas impugnaciones en el plazo de otros tres días hábiles. Las resoluciones de la Junta Electoral podrán ser recurridas ante la Jurisdicción

Ordinaria”, dice.