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La juez que encarceló a un Gobierno

Carmen Lamela, forjada en Catalunya, está considerada progresista por sus compañeros aunque sus sentencias lo contradicen

Viernes, 3 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Lamela, en una de sus pocas fotografías públicas.

Lamela, en una de sus pocas fotografías públicas.

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Lamela, en una de sus pocas fotografías públicas.

pamplona- Carmen Lamela nunca ha buscado ser un juez estrella, apenas existen más fotos de ella que la que acompaña esta información, pero se enfrenta a uno de los procesos judiciales más delicados de la democracia española. Es la encargada de la querella de la Fiscalía del Estado contra el expresident Carles Puigdemont y sus cesados consellers por rebelión (que puede conllevar hasta 30 años de cárcel), sedición y malversación. Y ha sido la juez que envió a los líderes independentistas Jordi Sànchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium) a la cárcel Todo un huracán jurídico y político cuyos efectos marcarán el futuro de la política en este país.

Lamela, de 56 años y asociada al sector progresista de la magistratura, lleva más de 31 años ejerciendo, aunque fue fichada durante un par de años por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero para un puesto de asesora técnica en el Ministerio de Justicia que dirigía Francisco Caamaño. En opinión de sus compañeros, es “una hormiguita”, discreta y muy trabajadora. A Lamela no se le conoce más vicio que la coca cola y la natación para relajarse.

La primera magistrada en dictar un auto por sedición en democracia -por el que han sido encarcelados los Jordis-, tuvo sus primeros destinos, a finales de los 80, en juzgados en Orihuela (Alicante) y Manzanares (Ciudad Real). Allí instruyó el caso del preso de ETA Mikel Lopetegui, a quien encontraron colgado de la cisterna de su celda en la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real). Lamela calificó el hecho como “claro suicidio”.

Y, posteriormente, recalaría precisamente en Catalunya. Entre 1989 y 1990 ejerció como juez decana en Badalona, en el juzgado número uno de primera instancia e instrucción. El siguiente escalón en su carrera fue la Audiencia Provincial de Barcelona, donde ejerció entre enero de 1991 y febrero de 1993, en plena ebullición por el sueño olímpico.

regreso a madridLa vida de Lamela tenía billete de vuelta a Madrid. Esta licenciada en Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) y que habla francés e inglés, ocuparía una plaza entre 1993 y 1997 en el juzgado de instrucción número 25 de Madrid. Y llegaría un paso más arriba en la Audiencia Provincial de Madrid. En esta carrera como juez, tuvo un parón para ocupar un puesto de asesora en el Ministerio de Justicia, entre 2009 y 2011. En concreto, asesoraba en la Secretaría General de Modernización y Relaciones con la Administración de Justicia.

En algunos sectores la suelen calificar de progresista, pero ella siempre recuerda que era un cargo de carácter técnico el que ocupó. De hecho, en el mundo jurídico algunos dicen que algunas de sus decisiones no son precisamente de carácter progresista.

Tras el cambio de Gobierno, Lamela volvía a la Audiencia Provincial. Pero en septiembre de 2014 era destinada como refuerzo en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. En octubre de 2015, obtuvo en un concurso para magistrados la plaza del juzgado central de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, en sustitución de Javier Gómez Bermúdez nombrado juez de enlace con Francia. En mayo del 2017, fue la menos votada (un voto de los 21 emitidos) para presidir la sala de lo penal de la AN. El Poder Judicial prefirió situar a Concepción Espejel, la magistrada que los integrantes de aquella misma sala habían apartado del caso Gürtel por su proximidad al PP. El pasado septiembre, logró la plaza en propiedad al perder su destino el anterior juez.

Pocos meses después de llegar a la Audiencia Nacional instruyó una causa por sedición y rebelión en relación a una denuncia de Fiscalía contra el Ayuntamiento de Premiá de Dalt (Barcelona) por haber aprobado una moción de apoyo a la resolución independentista del Parlament de 2015. Lamela acordó archivarla al rechazar que los ediles que apoyaron la moción pudieran incurrir en esos delitos puesto que los hechos no podían ser calificados de “violentos”, como precisa el delito de rebelión, “ni tumultuarios”, como requiere el de sedición.

La magistrada ha gestionado otros casos polémicos. Uno de los más conocidos es la trifulca en el bar Koxka de Alsasua (Navarra) entre varios jóvenes y dos guardias civiles. Lamela procesó a nueve jóvenes como partícipes directos en la agresión, perpetrada el pasado 15 de octubre, por terrorismo en concurso ideal con delitos de atentado, de odio y lesiones. Casi un año después, el caso no se ha juzgado y cuatro de los nueve procesados siguen en prisión preventiva

Lamela instruye también casos de corrupción como el que afecta al expresidente del Barça Sandro Rosell, al que envió a prisión el 25 de mayo acusado de quedarse con 6,5 millones de euros de la venta de derechos audiovisuales de 24 partidos amistosos de la selección brasileña de fútbol, que luego blanqueó en Andorra. - D.N.

el dato

Condecorada tras la trifulca de Alsasua. Carmen Lamela fue condecorada por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, con la medalla al mérito policial con ocasión del 2 de octubre, día de los Ángeles Custodios, patrones de la policía española. Un año antes, el 15 de octubre del 2016, le fue otorgada la Cruz de Plata del Mérito de la Guardia Civil, once días después de que se hiciera cargo de investigar una pelea de bar entre guardias civiles y jóvenes en Alsasua, que ella consideró delito de terrorismo.