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27 años de compromiso con la sostenibilidad de Valdizarbe

Oscar Rubio, técnico de medio ambiente de la Mancomunidad de Valdizarbe, se despide de un puesto en el que reconoce haberse sentido “valorado”

Ainara Izko - Sábado, 4 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Fotografía de Oscar Rubio, técnico de medio ambiente de la Mancomunidad de Valdizarbe.

Fotografía de Oscar Rubio, técnico de medio ambiente de la Mancomunidad de Valdizarbe. (AINARA IZKO)

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Fotografía de Oscar Rubio, técnico de medio ambiente de la Mancomunidad de Valdizarbe.

“El mayor agente educativo en las casas son los niños y niñas”

TAFALLA- Cuando hace 27 años, Oscar Rubio Unzué, de 53 años y natural de Pamplona, entró a trabajar como peón de residuos en la Mancomunidad de Valdizarbe, labor que desempeñó durante 14 años, nunca hubiera imaginado que acabaría siendo uno de los pilares fundamentales de la entidad. Inconformista nato, se licenció en Sociología por la UNED ya de adulto, obteniendo a posteriori varios másteres en Gestión Ambiental y Gestión de Residuos , lo que le llevó a ocupar el cargo de técnico de medio ambiente (durante más de una década), que ahora deja para irse al Consorcio de Residuos de Navarra. Le sustituirá, en un área de influencia formada por 12 municipios en los que residen 11.500 habitantes, Silvia Ruiz de Larramendi.

“Viendo la cruda realidad de los residuos, de su generación en una sociedad basada en el consumo y de lo que supone su recogida, en mi fuero interno veía que era fundamental la participación ciudadana y que hacían falta programas de educación. Por eso, en 2004 propuse trabajar con colectivos, sociedad y centros escolares. Me dieron un año de prueba, que fue 2005, y empezamos por el compostaje escolar. Así, hasta hoy”, resume. La mancomunidad, por su parte, supo ver desde el principio que “el mayor agente educativo en las casas son los niños y las niñas”, y apostó por un ambicioso programa de educación ambiental que actualmente aglutina a 1.200 escolares de Artajona, Larraga, Mendigorría, Puente la Reina-Gares, Berbinzana, Obanos o Miranda de Arga. Ese ha sido, precisamente, uno de los mayores éxitos de Rubio, haber logrado el compromiso “ineludible” de las direcciones de los centros a la hora de integrar en su currículo ciertas actividades (relacionadas con el ciclo integral del agua o los residuos) promovidas desde la propia mancomunidad.

Asimismo, se siente especialmente orgulloso de haber podido implicar a los pueblos en la celebración, de carácter anual e itinerante, de la Fiesta del Medio Ambiente (cuya primera edición tuvo lugar en 2006). Destaca, en la misma línea, otros proyectos como las huertas escolares o los calendarios, realizados todos ellos gracias a la implicación vecinal. Y es que si de algo puede presumir Valdizarbe es de haber podido suplir la falta de recursos de la mancomunidad con “ilusión, altruismo, voluntariedad y muchas ganas”, reconoce el técnico.

Mención aparte merece la iniciativa Hagamos piña con Artajona/Egin dezagun bat Artaxoarekin a través de la que se ha concienciado a más de 500 escolares de las consecuencias que tienen incendios forestales como el ocurrido en 2016 en la Zona Media, que arrasó 3.500 hectáreas y que causó un gran “impacto emocional” en la población. La intervención del alumnado ha consistido en plantar en la zona afectada 1.200 fresnos, arces, cerezos o encinas. Este curso, por su parte, se hará “una instalación artística con madera quemada, de la mano de Patxi Aldunate, en la que se grabarán varias poesías, una por centro, relacionadas con este tipo de actuaciones contra la naturaleza”, adelanta. De forma paralela se elaborará un vivero en cada centro y, a partir del mismo, se creará El bosque del futuro .

Preguntado por los cambios que ha experimentado la sociedad a la hora de afrontar los nuevos hábitos relacionados con el reciclaje, Rubio se muestra tajante. Recuerda que “el residuo ha pasado de denominarse basura a ser un recurso”. En este sentido, indica que “hemos llegado a un nivel tal de consumo, que la sociedad está interiorizando que no puede esquilmar de la naturaleza todas las materias primas porque se van a acabar”. A nivel de Navarra, el gran reto es “la recogida masiva de materia orgánica”. Que la sociedad sea capaz de “separar con calidad casi la mitad de los residuos que generamos en los domicilios para poder aprovecharlos. Y eso está muy entroncado con la economía circular”. Este ha sido, en definitiva, su trabajo, “animar a la participación social en la gestión de residuos como un eje fundamental”. Y es que “puedes hacer políticas públicas y normativas, pero lo fundamental es llegar a la sociedad”, expone.

Rechaza, además, ciertos “típicos-tópicos” como el que asegura que la separación en los hogares quita puestos de trabajo, cuando es todo lo contrario, “se genera más empleo en las plantas de separación”. Ahora, avanza, que se está muy cerca de dar “un paso de gigante” con la nueva Ley de Residuos que “penaliza el vertido”. Se trata de un cambio “fundamental” que calará en la sociedad poco a poco, como todo cambio social, similar al “cinturón de seguridad a la hora de conducir o al tema del tabaco”, comenta. “Los niños y niñas de ahora van a gestionar la herencia ambiental y es importante que hagamos el esfuerzo en dejársela lo mejor posible”, reitera.

En cuanto a la reforma del mapa local, reconoce haber vivido su debate con “desasosiego” e “inquietud” porque en algunos proyectos la Mancomunidad de Valdizarbe se quedaba “fuera” y en otros “dentro”. Como trabajadores instaban a que se mantuviera, al entender que tiene “identidad más que suficiente para ello. Y ahora parece que los tiros van por ahí” aplaude. “Se está trabajando en unificar servicios en una comarca que ampliaría su zona de influencia, algo que nos alegra”, valora.

Por último agradece el trato recibido en Valdizarbe, donde se ha sentido “querido, valorado y apreciado” y “recibir el cariño de la gente es fundamental para trabajar con ganas”, concluye.