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Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Interpretación interesada

El intento del Gobierno español de que la tramitación del Cupo -una gestión burocrática- parezca un guiño para negociar los Presupuestos del Estado es inviable, sobre todo en plena aplicación del 155

Domingo, 5 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

la remisión por parte del Consejo de Ministros español al Congreso de los Diputados el viernes del proyecto de la Ley Quinquenal del Cupo 2017-2021 y el proyecto de modificación de la Ley del Concierto Económico ha dado lugar a algunas lecturas interesadas que intentan reinterpretar lo que es un mero trámite administrativo como una especie de gesto de diálogo por parte del Gobierno de Rajoy que nada tiene que ver con la realidad. Los hechos, más allá de elucubraciones, son que esta formalidad puramente burocrática era una obligación del Ejecutivo español adquirida tras el acuerdo con el Gobierno vasco sobre el Cupo. Es decir, estricto cumplimiento de lo ya pactado. Otra cosa es que el contexto en el que se ha producido, con el Gabinete de Rajoy interviniendo las legítimas instituciones de Catalunya mediante la brutal aplicación del artículo 155 de la Constitución y tras el injustificable y antijurídico encarcelamiento del Govern legítimo, pretenda colarse como una especie de gesto de diálogo que, en realidad, no existe y que se agota en sí mismo. Fue el propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien, a la hora de valorar esta remisión de la ley del Cupo quiso vender su “interpretación política” (sic) para, de manera torticera, intentar contraponer la situación de la CAV y Catalunya y exhibir la idea de que “el Estado de las autonomías funciona”, cuando la realidad palmaria es que se halla en una profunda e irreversible crisis. Es verdad, como dijo el ministro, que los acuerdos son posibles cuando hay “voluntad, lealtad y respeto mutuos”, exactamente todos los ingredientes de los que ha carecido el Gobierno español durante todo el proceso catalán y que le siguen faltando, también, en la CAV, con un Estatuto aún incumplido 38 años después. Si la intención del Ejecutivo de Rajoy era realmente hacer un guiño al Gobierno vasco y al PNV para la negociación de los Presupuestos del Estado -la, al parecer, única urgencia del PP-, no parece que tan burdo intento de presión pueda surtir efecto. La intervención del autogobierno en Catalunya demuestra que Rajoy no ha atendido las demandas de diálogo del lehendakari Urkullu y que a día de hoy tiene socios diferentes para sacar adelante los Presupuestos. En concreto, las siglas que apoyan el 155, Ciudadanos y un PSOE que además de mantener a Rajoy en Moncloa lo erige en president catalán siquiera transitorio. El PNV ha reiterado que no hay negociación alguna ni visos de abrirse. El resto es mero interés partidista.

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