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Cecilia Liñeira jugadora del megacalzado ardoi

“Cuando tu hobby se convierte en un modo de ganarte la vida, deja de ser tu hobby;hay que saber llevarlo”

Una entrevista de Mikel Pérez Fotografía Patxi Cascante - Lunes, 6 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Cecilia Liéira en el pabellón de Ardoi.

Cecilia Liéira en el pabellón de Ardoi.

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  • Cecilia Liéira en el pabellón de Ardoi.

las claves

pamplona- Cecilia Liñeira (Buenos Aires, 10 de mayo 1983) es una exjugadora profesional de baloncesto femenino, que actualmente milita en el Megacalzado Ardoi de Primera Nacional Femenina. Cruzó el charco para jugar en grandes equipos de la Liga 1 Femenina como Obenasa Navarra, el Lacturale Araski o el GDKO Ibaizabal. Llegó a disputar cinco fases de ascenso, ganando tres de ellas, y por ello se ganó el mote de Miss-ascenso.

¿Cuándo supo que conseguiría dedicarse profesionalmente al baloncesto? ¿Y cómo surgió la posibilidad de venir a España?

-Fue después de un Mundial que jugué en Brasil con la selección de Argentina. Me llamaron de un equipo gallego, el Pío XII, y me ofrecieron un contrato para venir. Tampoco vine a la aventura, vine con un contrato.

¿Le costó mucho dejar su país?

-No, lo tenía muy claro. Obviamente echas de menos a tu familia, hay momentos duros. Pero también es verdad que pensaba que iba a estar ocho meses y me iba a volver a Argentina, y hasta ahora.

¿Fue difícil adaptarse a Europa? ¿Cómo fue esa primera experiencia?

-Sí, me costó bastante. Yo era muy joven, tenía 22 años y estaba sola. Era un cambio muy grande para mí, pero yo estaba decidida y tenía las cosas muy claras. Tuve un entrenador muy exigente, es un cambio rotundo de basket.

¿Es muy diferente el tipo de juego y el nivel en Argentina y España?

-Muchísimo. En Argentina es puro físico. No hay el nivel que hay en Europa. Al venir aquí me encontré con aspectos tácticos que yo nunca había tenido.

¿Cómo fue su primera experiencia en Pamplona con Obenasa?

-Fueron tres años muy bonitos. Especialmente el segundo fue increíble, uno de los mejores años de mi vida, ya que conseguimos el ascenso a Liga 1. Lo malo fue el último año cuando descendimos. Fue un momento muy duro.

¿Qué le pareció la afición de Pamplona? ¿Cree que hay afición en general al baloncesto femenino?

-Sí que hay afición, lo que pasa es que hay muchísimos equipos, pero en general hay mucha afición. En los años en el UNB, el Pabellón Arrosadía se llenaba muchas veces.

Ha ascendido con tres equipos diferentes de Liga 2 a Liga 1, ¿cuál ha sido el ascenso más especial de todos?

-Es muy difícil quedarme con uno, todos han sido muy especiales para mí. En el primero con el Obenasa el objetivo era subir. Se construyó un equipo para ascender y siempre era ganar el objetivo. Los otros dos ascensos vinieron de sorpresa, no era el objetivo. Empezamos a ganar partidos y de repente nos vimos en la fase de ascenso. No teníamos ninguna presión e hicimos una gran fase y nos metimos en la final, la cual ganamos. Fue una sorpresa para todo el mundo, no estaba en los planes de nadie.

Después de la época en Navarra, estuvo una larga temporada en el País Vasco, ¿notó diferencia en el tipo de afición?

-Estuve mucho tiempo por allí, la gente nos quería mucho. Nos seguía a todo los sitios, en Araski teníamos una hinchada muy grande. Hay mucha afición, pero es verdad que hay más equipos también jugando en la Liga 1 y Liga 2. No diría que hay más afición que aquí. Lo único que sí que hay son más equipos.

¿Por qué decidió dejar el baloncesto a nivel profesional?

-Me cansé. No era por edad ni físico. Ya no le encontraba la misma satisfacción. Era un esfuerzo, puro trabajo, ya no tenía la misma ilusión que antes. Cuando tu hobby es tu trabajo deja de ser un hobby, ya no sentía lo mismo al salir a una cancha de baloncesto. Pero no me arrepiento de nada, he vivido de lo que me gusta muchos años.

¿Por qué decidió volver a Pamplona tras su retirada?

-Estoy estudiando enfermería en la UPNA. Mis dos últimos años en Araski los compaginé con el Baloncesto, todos los días iba y venía a clase, eso fue lo que en parte también me cansó muchísimo y me hizo dejar el baloncesto. Tenía muy buenos recuerdos de la ciudad.

¿Se puede vivir del baloncesto femenino?

-Mientras juegas, sí. No sé, depende la liga y el equipo. Después solo unas pocas. Las jugadoras internacionales de España seguramente sí puedan vivir de esto, el resto de las mortales no. Yo me buscaba cosas para hacer en verano cuando acababa la liga, pero nunca he compaginado el baloncesto con el trabajo, únicamente con los estudios.

¿Cómo surgió la posibilidad de jugar en el Ardoi?

-Otros años, cuando yo estaba en el Araski, venía algún día a echar una mano porque ya conocía a la gente de aquí. Cuando se enteraron de que había dejado el baloncesto a nivel profesional, me llamaron para ver si les podía echar un cable.

¿Se encontró mucha diferencia de nivel entre el nivel de juego de Argentina y España?

-Sí, hay mucha diferencia. Un nivel muy diferente. Pero estoy contenta, el equipo va muy bien.

¿Se plantea seguir jugando a largo plazo?

-No lo sé, no me lo planteo. Hace dos años decidí dejar el baloncesto profesional y centrarme en los estudios y me surgió lo de Araski. Cuando vine aquí y dejé definitivamente el nivel profesional, me surgió lo de Ardoi. No lo sé, no me planteo nada más que no sea a corto plazo. No sé que pasará en un futuro, la verdad.

¿Se ha arrepentido en algún momento de haber dejado el baloncesto a nivel profesional? ¿Lo echa de menos?

-No me arrepiento en absoluto, creo que es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

¿Hacia dónde cree que va el baloncesto femenino? ¿Cómo ve el futuro de este deporte?

-Creo que vamos hacia mejor. Aquí había mucho nivel antes. Había equipos como el Perfumerías o El Ros, venían a jugar las mejores. Luego con la crisis surgieron equipos en Rusia y Turquía que pagaban más y se empezaron a llevar a las mejores jugadoras, pero creo que los equipos españoles están resurgiendo. El Perfumerías tiene muy buen equipo este año, espero que puedan hacer un muy buen papel en euroliga y así conseguir patrocinadores y poder fichar buenas jugadoras.

Se habla mucho en estos tiempos de la enorme brecha salarial que hay entre los salarios de los deportistas masculinos y las deportistas femeninas, ¿cómo está la situación en este deporte?

-Aquí también hay muchísima diferencia. Yo te hablo de ACB y la Liga 1, por ejemplo, donde hay una diferencia bestial. En otras ligas, como LEB Oro o LEB Plata, comparándolas con Liga 2 no creo que haya tanta diferencia. Sí que hay diferencias pero no a ese nivel. Ojalá en un futuro se iguale, pero no lo veo viable. Es como si te digo que en el fútbol masculino se pague lo mismo que en el femenino. Hace poco leí que en Nueva Zelanda se había igualado el sueldo de las jugadoras de los All Blacks. Es algo increíble, ojalá podamos seguir viendo más casos como este, pero no creo que eso pase aquí.

Y por último, ¿cómo es la experiencia de jugar para la selección de Argentina?

-Bueno, tampoco lo vi como algo inalcanzable. Siempre he estado en las categorías inferiores, al final es como un proceso. No es una oportunidad que te llega cuando eres mayor como la de venir a Europa y que yo pude disfrutar.

“Hay una diferencia muy grande entre el nivel de juego que hay aquí y el que hay en Argentina ”

“Me costó bastante adaptarme a España, estaba sola y era muy joven, pero tenía las cosas muy claras”

“No me puedo quedar con ningún ascenso, los tres han sido diferentes y muy especiales para mí”

“Me cansé de jugar a nivel profesional, ya no sentía la misma ilusión que tenía antes al saltar a la cancha”

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