Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Juez de línea

Improvisando

Por Félix Monreal - Lunes, 6 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Chico Flores y Aridane se sujetan en una acción a balón parado.

Chico Flores y Aridane se sujetan en una acción a balón parado. (Foto: Patxi Cascante/Mikel Saiz)

Galería Noticia

  • Chico Flores y Aridane se sujetan en una acción a balón parado.

Escuchando las explicaciones de los directores de los equipos después de un partido entiendes rápido que en el fútbol no queda margen para la improvisación. Entre el scouting, el coaching deportivo y hasta el mailing, si se me permite la broma, los nuevos guías del balompié (el concepto de entrenador ya ha quedado en estos ámbitos trasnochado) convierten en ocasiones un partido en un juego guionizado, frío, carente de momentos de emotividad o sobresaltos, y en el que el desenlace está tan condicionado desde el inicio que puedes apostar al resultado final sin equivocarte. Los adalides del fútbol moderno han alcanzado tal grado de complejidad didáctica y tecnológica que hasta el margen de sorpresa que puede aportar el rival está contemplado en sus manuales. Estos peritos del banquillo están la mayoría tan preparados que destripan noventa minutos de idas y venidas de balón con la misma minuciosidad que un matarife el cuerpo de un cochino. Que si jugar por dentro, que si hacerlo por fuera, la prolongación, la continuidad, el pase de seguridad... He visto programas de análisis futbolero en televisión con explicaciones más complejas que un programa de Punset. Ayer, apenas consumidos quince minutos de este Osasuna-Granada, alguien cercano comentó: “Los dos equipos se conforman con el empate”. Era evidente;había tanto respeto -o llámelo temor o prevención- a perder los papeles en un contragolpe, en un mal despeje o un torpe posicionamiento en una jugada a balón parado que el punto que sumas y los dos que no se lleva el rival anulan cualquier arrebato de improvisación, de hacer un fútbol con menos ataduras, con algún margen a la libre expresión de los futbolistas. De las Cuevas, Quique o Clerc son los más penalizados por el sistema. Si no fuera exagerado, me atrevería a decir que la alineación ha derivado en alienación. Pero es lo que hay en partidos como el de ayer. Y si a alguien no le ha gustado, luego se lo explican en la rueda de prensa.

Ya lo dijo Diego Martínez cuando le inquirieron por qué no realizó el tercer cambio: No era cuestión de alterar el orden establecido en ese momento. ¿Ni para intentar ganar?, preguntó. La verdad es que con el banquillo que eligió tampoco podía buscar alternativas que rompieran ese equilibrio casi memorizado. Para el tercer relevo le quedaban dos centrales, un pivote de corte defensivo y un futbolista cedido con más minutos que aportación práctica al equipo (al menos hasta ahora). Lógico que no metiera a nadie porque poco podía cambiar. Pero tiene más en la plantilla, aunque no les dé cancha...

A esta manera de manejar un partido antes los clásicos le endosaban el término conservadurismo;ahora son aplicaciones analíticas para un contexto delimitado por el influjo del marcador. Sin embargo, en un partido como el de ayer muchos echamos en falta a un Osasuna más racial y menos racional, un Osasuna más dominador y menos mojigato, un Osasuna más invasivo y menos defensivo, un Osasuna ganador y no un Osasuna especulador. Vimos, sin embargo, un equipo que se partía con facilidad y que metía la marcha atrás en las contras. En fin, no sé explicarlo con otros términos más técnicos. Era un partido para demostrar jerarquía y quedó en empate a nada. El fútbol (de ahora) es así. Sin improvisaciones.

Herramientas de Contenido