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Osasuna se entrega y no remata

empate sin goles en el sadar | el equipo rojillo se esfuerza ante el granada, pero dispara una sola vez entre los tres palos y se queda con un punto ante un buen rival, el nuevo líder de la categoría

Javier Saldise / Patxi Cascante/Mikel Saiz - Lunes, 6 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Lucas Torró golpea el balón de cabeza ante dos defensas del Granada.VER GALERÍA

Lucas Torró golpea el balón de cabeza ante dos defensas del Granada. (Mikel Saiz)

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Lucas Torró golpea el balón de cabeza ante dos defensas del Granada.

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  • Partido Osasuna - Granada en el Sadar.
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pamplona- Osasuna se vio empujado a repartirse los puntos con uno de los rivales de altura de esta Liga y dar por bueno el empate en El Sadar ante el Granada. Eso dice el final frío de la historia de un encuentro en el que no hubo dudas acerca de la entrega de los rojillos -hasta el último suspiro buscando el área rival-, pero en el que se echó en falta algo más de iniciativas para el ataque, náufragos los atacantes de opciones para probar al meta rival.

En un día con pocas luces en esta faceta -la de tirar, rematar, buscar el camino entre los defensas-, el desarrollo del juego propició un desenlace en el que quizás se le debe dar más valor a lo que se suma que echar de menos a lo que se ha perdido. Con una producción ofensiva minúscula -un solo disparo entre los tres palos- y mucho esfuerzo desparramado sobre un terreno que exigía espíritu y brega -El Sadar aguantó una lluvia que nunca paró-, tampoco se le deben hacer ascos al botín menor frente al nuevo líder del torneo, que también se debe tener en cuenta en el recuento.

Osasuna quiso ser el de siempre, con poderío en las acciones a balón parado y cantidad en el suministro desde las bandas, pero no hubo chispa en los últimos metros ni tampoco habilidad para filtrar pases que comprometieran a un contrincante bien armado. Diego Martínez también volvió a demostrar que tiene más o menos repartido el cupo de confianza entre un grupo de futbolistas muy definido y que con estas armas va a acometer el campeonato por el momento.

Osasuna se quedó con un punto, aunque ayer también sembró sensaciones contradictorias. El conjunto navarro sigue sin perder, lleva once jornadas consecutivas en este modo invencible, pero encadena cuatro partidos seguidos sin conocer la victoria. La racha menos productiva de la temporada, que ralentiza la marcha del equipo en la lucha enconada con los mejores, tampoco le aparta sin embargo de la pelea por el ascenso y, por el contrario, le reivindican como ejemplo de regularidad, un plus en este campeonato en el que abundan los sustos y las trampas -eso dice una ojeada a la jornada de los otros aspirantes-.

El Granada es uno de estos rivales que ha ido subiendo el listón de la exigencia que se están encontrando los rojillos en las últimas jornadas. Un equipo que, como recién descendido, mantiene la vitola de candidato al retorno a Primera, a lo que ha añadido un devenir silencioso desde el arranque del torneo, en línea claramente ascendente. Sin recibir más piropos de la cuenta y apretando el paso en las últimas jornadas, los andaluces se han colocado los primeros, en un visto y no visto. Con semejantes bríos en los dos contendientes, el partido respondió a un bloqueo de virtudes y una anulación de cualquier intentona. En el primer tiempo, ni Osasuna ni Granada encontraron el modo de causarse daño y bastante hicieron con intentar competir lo mejor posible bajo el aguacero, con pocas ideas, sin crear ocasiones de gol y acumulando imprecisiones como aspecto destacado en sus expedientes.

Había que tener muy buenas ideas para darle la vuelta al discurrir de un partido en el que, pese al mayor mando de Osasuna, el Granada fue encontrando respiros y resquicios para aparecer en la contienda. El conjunto andaluz se permitió sacar la cabeza mediada la primera mitad y ofrecer algunos lanzamientos lejanos para que Sergio Herrera desentumeciera músculos tras tanta inactividad bajo el chaparrón. De Javi Varas, en la otra portería, no iba a haber casi noticias en todo el encuentro. El meta realizó un buena intervención a un disparo de David Rodríguez, el único entre los tres palos de los rojillos, y el rechace lo finiquitó a gol en fuera de juego Oier. No hubo nada más de suspense por parte de Osasuna.

Los dos equipos no volvieron tras la reanudación de forma muy distinta a como se marcharon. Osasuna prosiguió con su laborioso trabajo sin rematar entre los tres palos, perdido en la antesala del área o bombeando sin mucho peligro -Lucas Torró sí cazó fuera un cabezazo en esta faceta-, y el Granada, estirándose por el flanco izquierdo, empeñándose en probar en alguna ocasión a un Sergio Herrera insuperable -Machis, a la carrera, fue el que más interés puso en esta faceta-.

Entregados, pero bloqueados, sin crear oportunidades claras, sin puntería, así se fue marchando el partido en el que Osasuna nunca llegó a temer por al resultado. Debajo de la tromba, cada cual encontró lo que quiso: los equipos, un punto cada uno;los aficionados, motivos para la confianza o la decepción. Así son estos partidos con mala cara.