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Peio Mendía Baigorri presidente del colegio de admnistradores de fincas

“Hemos tenido a gente a la que han desahuciado y que no debía ni un euro a su comunidad”

El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Navarra desvela que la tendencia a la baja de la morosidad se observa en el día a día de los vecindarios, pero los hay ya impagables

Lunes, 6 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Peio Mendía.

Peio Mendía. (Foto: D.N.)

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Peio Mendía.

pamplona- ¿Se percibe en el día a día de las comunidades que baja la morosidad a nivel global?

-Antes de la crisis había una inercia social y económica. Había una actividad importante, todo el mundo quería hacer obras, reformar fachadas, cambiar puertas, y toda esa actividad se paró de golpe con la crisis y se dejó de hacer de todo, también por falta de subvenciones, pero se cerró el grifo tanto en comunidades endeudadas como en otras cuyas viviendas estaban pagadas hace años. Ahora, la inercia ha vuelto a cambiar.

¿Disponen las comunidades de suficientes herramientas para reclamar esas deudas?

-Siempre ha habido morosos pero con la crisis apareció un perfil nuevo de moroso, aquel que no podía pagar la hipoteca y que se había endeudado hasta arriba con esos créditos de bienvenida que ofrecían las entidades y que concedían hasta el 110% de la hipoteca, para el coche y los muebles. Fue en esos años cuando las comunidades empezaron a recurrir a los juicios monitorios, un procedimiento rápido para reclamar deudas, donde al deudor se le exige el pago, y si no se oponía, se le condenaba directamente. El problema es que tampoco pagaban durante la ejecución del procedimiento judicial y no se embargaba nada. Eso ocurría porque nos encontrábamos muchos perfiles insolventes. El cambio de tendencia se nota en que de esos juicios monitorios antiguos, que datan de hace varios años y en los que no se había obtenido nada, hay morosos que fueron demandados y que vienen ahora a negociar porque tienen trabajo y solvencia. Además, saben que si empiezan a tener liquidez y hay una ejecutoria pendiente del juzgado, se les va a embargar y, antes de eso, negocian.

¿Hay un patrón del moroso?

-Por lo general sí, pero hay varios tipos también. Entre los morosos dominan aquellos que tienen un desorden económico y social, otros que nunca tienen intención de pagar y los que simplemente por circunstancias se quedan sin dinero para pagar. Pero incluso nos han llegado casos de personas que sin adeudar ni un recibo, han dejado de pagar al banco y lo han embargado. Y esa gente no debía ni un euro a la comunidad. No diré que son frecuentes, pero conocemos más de cinco y diez casos en los que eso ha ocurrido. En las comunidades con morosidad se crea una tensión contra el moroso, a veces por no salir en la lista o por no avergonzarse ante el vecino, que esa persona prefiere pagar que pasar vergüenza por no tener dinero para hacerlo.

Aún así, el moroso de siempre, el endémico, sigue presente.

-En general las deudas descienden porque hay gente que quiere negociar, que pacta cuotas más pequeñas para que al menos su deuda no crezca, y eso ocurre a día de hoy en bastantes comunidades. Y luego hay gente que ha recuperado ciertas ayudas sociales y también está pagando para ponerse al día. Pero desde luego que hay morosidades que son impagables, en Sarriguren y Buztintxuri, donde un vecino puede acumular hasta 20.000 euros de deuda. Son gente que no tiene intención de pagar, que saben vivir con ingresos sin declarar, en B, y que suponen un auténtico problema. Esos se mantienen y son morosidades endémicas que van desquiciando a las comunidades. La solución es muy complicada. A pesar de que hay sentencias en contra, la ejecución no se consigue. Y eso es bastante común en los barrios que se construyeron antes de la crisis. En los que se han hecho después, Lezkairu y Erripagaña, se observa muchas más solvencia.