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Música

La gran ceremonia del heavy metal

Por Javier Escorzo - Martes, 7 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO DE W.A.S.P.

Fecha: 01/11/2017. Lugar: Casa de Cultura de Burlada. Incidencias: El publico heavy volvió a responder a la cita llenando la Casa de Cultura de Burlada para disfrutar de una banda legendaria: W.A.S.P. Contaron con los finlandeses de Beast In Black como teloneros. En la actualidad, W.A.S.P. está formado por su líder, Blackie Lawless en guitarra y voz, Doug Blair en la guitarra solista, Mike Duda en el bajo y Aquiles Priester en la batería.

añadan otro nombre más a la larga lista de artistas míticos internacionales que han visitado nuestra tierra. En este caso, los estadounidenses W.A.S.P. actuaron ante una abarrotada Casa de Cultura de Burlada. No era para menos;más de tres décadas respaldan la carrera de esta banda, formada en Los Ángeles a comienzos de los años ochenta. Era la época dorada del heavy metal californiano, del que fueron parte sustancial junto a bandas como Guns N’ Roses o Motley Crüe. Como mandan los cánones del género, su andadura ha estado jalonada de tantos éxitos como escándalos y, aunque su cenit comercial quedó atrás hace ya bastante tiempo, el grupo ha seguido publicando material y girando con regularidad, liderados por un incombustible Blackie Lawless. Actualmente se encuentran inmersos en una gira que celebra el vigésimo quinto aniversario de su álbum The Crimson Idol, un acontecimiento que bien merece una conmemoración especial, ya que buena parte de la crítica coincide en considerar este disco como su obra maestra.

El concierto de Burlada, como los del resto de la gira, estuvo dividido en dos partes. Durante la primera sonaron las diez canciones del disco en el mismo orden en el que fueron editadas en su momento. Este tipo de bandas cuida muy bien el aspecto teatral en sus actuaciones, y en la parte trasera del escenario colocaron tres grandes pantallas en las que se proyectó una película que apoyaba con imágenes la historia que narra el álbum. Recordemos que se trata de una obra conceptual, algo así como su Ziggy Stardust particular, que cuenta la historia de una estrella de rock ficticia -Jonathan Stee-, desde su ascenso a la cima hasta su posterior caída, pasando por los excesos y sinsabores que la fama acarrea. En esta parte de la actuación destacaron Chainsaw Charlie, en la que el público acompañó a Blackie en los coros, o la enigmática The gipsy meets the boy, con Doug Blair luciéndose con la guitarra de dos mástiles. The great misconception of me fue la apoteosis final, con sus diferentes ambientes y su cierre atronador.

Pero todavía quedaba la segunda parte del espectáculo, en la que interpretaron temas del resto de su carrera. Fue aquí cuando los músicos saludaron por primera vez al público, ya que en la primera no hubo interactuación de ningún tipo, centrados ellos en la escenificación de la obra. Aquí se soltaron y se movieron con más libertad por el escenario, animando a la audiencia con un sonido más sucio y crudo. Fue el turno de L.O.V.E. machine y I wanna be somebody, de su mítico álbum W.A.S.P. (1984), además de Golgotha, canción que daba título a su último disco de estudio hasta la fecha, publicado en 2015. Por sonido y espectáculo, el concierto fue impecable. Solo cabe reprochar su escasa duración, apenas noventa minutos, y es que en la segunda parte, la dedicada a resumir su carrera, dejaron de interpretar dos canciones que tenían en el set list (The real me y Wild child).

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