Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

la carta del día

Sentimiento político

Por Benedicto Aguirre Echeverría - Martes, 7 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Con el devenir de los años, en gran parte de la población española se ha generado un grado de frustración como consecuencia de la actitud de buena parte de nuestros gobernantes electos. Al margen de las buenas obras, son excesivos los actos que han generado contrariedad en los ciudadanos.

El gasto desproporcionado, los amaños, el engaño, el robo, el chantaje y la manipulación han sido, y son aún, los principales causantes de los desajustes y, por tanto, del déficit que suscita tanta preocupación en España y en Europa.

Nuestros gobernantes han incumplido también con una premisa indispensable en cualquier gestión que se precie como es la previsión de flaquezas futuras, procurando el ahorro necesario. Así, hasta recién, pocas veces se ha hecho pública la necesidad de cuestionar los efectos que tendrá sobre la economía nacional y sobre el bienestar de la población la inversión de la pirámide poblacional (incremento de pensiones, de gastos sanitarios, de manutención, etcétera).

Mención especial merece el descuido estrepitoso y desproporcionado que se ha tenido con la educación, imprescindible en cualquier economía puntera, hoy decadente sin duda y manipuladora también.

Buena parte de nuestros directivos son gentes de casta simplista, muchos han malversado nuestros haberes, y no pocos pertenecen al linaje de los chorizos. Para colmo, la mayoría, aún hoy, son inmerecedores de sus salarios, bien discordantes con sus conocimientos y también con su valía.

Las faltas de nuestros dirigentes han sido de tanto calado, la gestión ha sido tan nefasta y la justicia ha resultado muchas veces tan injusta, que a nadie debe extrañar el hastío de algunos y también el deseo por ajusticiar a tanto ladrón.

Un ajuste necesario antes y más ahora, que resta por concluir porque falta coraje, por no decir otra cosa, consiste en la reducción necesaria y drástica del número de políticos, jefezuelos, asesores y multitud de cargos intermedios innecesarios, muchos absurdos, de nuestra administración nacional y autonómica, cuyo sustento no beneficia a mitigar el gasto.

Además de todo, a falta de razones históricas, ahora lidiamos con ese incremento de fervor individualista o independentista, donde, en tierra de todos, unos pocos se oponen al resto, guiados solamente por un sentimiento personal, fácilmente contagiable a un sector de población ignorante, que se deja guiar por sus directivos sin tener presentes las consideraciones necesarias que se requieren para valorar la viabilidad de una secesión.

Así queda patente el simplismo extremo de buena parte de nuestros dirigentes, la ignorancia de quienes les admiran y la desidia tolerante de la mayoría.

Herramientas de Contenido