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La situación de Puigdemont amenaza con desestabilizar al Gobierno de coalición belga

El primer ministro decreta el silencio en su Ejecutivo después de que varios ministros se manifiesten a favor de las reivindicaciones catalanas

Martes, 7 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

pamplona- El presidente del partido soberanista flamenco N-VA, Bart De Wever, ha dado apoyo al ministro del Interior de Bélgica, Jan Jambon, de su mismo partido, después de que este criticara la política catalana del gobierno español y haya sido replicado con insultos por el eurodiputado del PP Esteban González Pons. De Weber ha contestado que “por su historia, al PP más le valdría callar”, ha dicho en la web del canal de televisión VRT. La presencia en Bélgica del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y de cuatro exconsellers puede desestabilizar el Gobierno de coalición logrado con muchos esfuerzos por el primer ministro Charles Michel, a tenor de las reacciones encontradas entre los miembros del Ejecutivo belga.

Todo parece indicar que Puigdemont ha abierto la caja de los truenos, a pesar de que el propio Michel ha pedido que sus ministros dejen de hablar sobre la situación catalana y sobre la gestión en España de esa crisis, pero sin éxito. La disciplina dentro del Ejecutivo belga brilla por su ausencia, especialmente porque el primer ministro pertenece a una fuerza minoritaria y francófona y el partido mayoritario en el país, el N-VA, es nacionalista flamenco y ve con buenos ojos a los nacionalistas catalanes.

La coalición de Gobierno la componen cuatro partidos de centroderecha, pero que sean todos de la misma ideología se ha demostrado que es insuficiente para preservar la paz interna que desea Michel. Después de cuatro meses de negociaciones, Charles Michel, presidente del partido liberal francófono MR se convirtió en octubre de 2014 en el nuevo primer ministro de un Ejecutivo formado también por tres formaciones flamencas (los nacionalistas del N-VA, los democristianos del CD&V y los liberales Open VLD).

El caso Puigdemont logró colarse en la política belga incluso antes de que el político catalán llegara a Bruselas, ya que el secretario de Estado de Asilo e Inmigración, Theo Franken, ya le ofrecía a Puigdemont la posibilidad de pedirlo en Bélgica, lo que acarreó la intervención de Michel, quien dijo que su Gobierno no iba en esa línea.

Cierto o no, es evidente que el traslado a Bruselas de la crisis catalana ejerce presión tanto en las relaciones con España como entre los partidos coaligados en el Gobierno belga y de hecho es muy probable que Charles Michel aborde esta cuestión en el Parlamento Federal antes de que finalice esta semana.

Cuando se cumplen ocho días de la llegada de Puigdemont a Bélgica las reacciones se suceden día sí, día también y ayer mismo el presidente de la N-VA, Bart De Wever, apoyó al viceprimer ministro y ministro del Interior, Jan Jambon, también de ese partido, por sus declaraciones sobre la crisis catalana y la gestión de la misma por parte de España. Jambon, en declaraciones al canal VTM el domingo, se mostró crítico con el Gobierno español, al que acusó de ocupar el lugar de un Gobierno catalán “encarcelado” y “elegido democráticamente”. Y tuvo también palabras duras para la UE por no pronunciarse sobre este asunto al afirmar que “me pregunto a qué espera Europa para pronunciarse. Si lo mismo pasara en Hungría o Polonia, habría reacciones”, consideró.

El ministro belga de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, lamentó que miembros de su Gobierno “estén haciendo comentarios” sobre el tema catalán “cuando ese no es su papel” y advirtió de que “el alboroto sobre este asunto excede los límites” de Bélgica, en declaraciones a la radio belga RTL. En parecidos términos se expresó la ministra belga de Energía, Marie Christine Marghem, quien defendió a la Justicia española al indicar que “está funcionando con los principios democráticos”, y añadió que “en ningún caso Bélgica puede mezclarse en los asuntos de un país soberano y democrático”.

Sin embargo, el presidente de la región de Flandes, Geert Bourgeois (N-VA), dijo a la cadena pública de televisión VRT que le preocupa el “silencio de la UE” respecto a la situación en Catalunya y agregó que “la solución es el diálogo”. - D.N.

las claves

Catalunya, mañana en el Parlamento belga. El primer ministro de Bélgica, Charles Michel, responderá mañana a varias preguntas de los grupos parlamentarios sobre el contencioso catalán y el refugio en Bruselas del president Carles Puigdemont.

Separación de poderes e interés social. Los medios belgas dan por hecho de que el primer ministro no se pronunciará sobre los trámites a la Justicia belga, porque en aquel país la separación de poderes está muy delimitada. El debate sin embargo aparecerá en la comisión de interio, después de que prácticamente cada día es portada en los diarios del país.

Internacionalización de la cuestión catalana. Puigdemont ha remarcado repetidamente en entrevistas que su contencioso no tiene nada que ver con Bélgica, y que está en Bruselas porque es la capital comunitaria.

la frase

Bart De Wever “Lo que pasa en España es intolerable”

El presidente del partido soberanista flamenco N-VA dio su apoyo al ministro del Interior belga, Jan Jambon, de su partido, después de que este criticara la política catalana del Gobierno de Rajoy y fuera replicado con insultos por el eurodiputado del PP Esteban González Pons. De Weber dijo que “por su historia, al PP más le valdría callar: mucha gente de ese régimen aún es responsable dentro de ese partido, que parece que no sacar lecciones de su pasado”.

el apoyo

200 alcaldes viajan a Bruselas

Denuncia. Unos 200 alcaldes de Catalunya viajarán hoy a Bruselas para denunciar lo que consideran “persecución judicial e ideológica al gobierno catalán” cesado, por parte del Estado español, en un acto convocado por dos asociaciones municipalistas. El acto ha sido convocado por la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y la Asociación Catalana de Municipios (ACM) bajo el lema de Catalan mayors in support of the Government of Catalonia (Alcaldes catalanes en apoyo del Gobierno de Cataluña), en el Centro Cultural Bozar de Bruselas. Sobre cientos de alcaldes pesa una querella por colaborar con el 1-O

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