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Su ídolo es Juan Martínez de Irujo

La fe de Peio Etxeberria

El delantero de zenotz, valiente y agresivo, comenzó su carrera profesional el pasado viernes en Larraintzar con derrota

Un reportaje de Igor G. Vico - Viernes, 10 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Peio Etxeberria, en la pared izquierda del frontón de Tolosa, durante un entrenamiento.

Peio Etxeberria, en la pared izquierda del frontón de Tolosa, durante un entrenamiento. (Foto: Javi Colmenero)

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APeio Etxeberria (Zenotz, 1998) no le lanzó una sonrisa la fortuna en su debut en el profesionalismo. El pelotari navarro comenzó su carrera bajo el emblema de Aspe con derrota el pasado viernes en el frontón de Larraintzar. Peio compartió gerriko con Beñat Rezusta ante Julen Retegi y David Merino. El dueto colorado no tuvo piedad y el de Ultzama encajó un 22-8 para dar el pistoletazo de salida a los dos años de contrato que tiene firmados con la promotora de Eibar.

La noticia del debut del puntillero con Aspe dejó a Etxeberria “sorprendido”. Le llegó la llamada el 16 de octubre, en su cumpleaños. Si bien había disputado el Torneo ETB-LEP.M de promesas con Asegarce, finalmente se decantó por la promotora de Eibar. “No me esperaba que me dijeran para debutar y me llevé una gran alegría”, desgrana el de Zenotz, quien revela que “antes de firmar estaba entrenando con las dos escuadras, según la que me llamaba. Me decidí por Aspe, pero me he sentido muy bien con las dos”.

De cualquier modo, Etxeberria cumple un sueño al alcanzar el profesionalismo. Desde los quince años se ocupó de medio centenar de cabezas de ganado vacuno de la empresa familiar. Fue complicado llevar todo: pelota y trabajo. Ahora se le abre un otro horizonte. “Cuando eres un niño, sueñas con hacerte profesional y estar con los mejores. Cuando llega, choca”, desgrana. En el valle de Ultzama, Peio reconoce que se habló “mucho” antes del debut. “En estos pueblos pequeños, ya se sabe... En cualquier sitio me lo comentaban”, señala. Así las cosas, a pesar de la responsabilidad, Etxeberria analiza que la presión se instaló “hasta dar el salto”. “Una vez que te dan esta oportunidad, hay que aprovecharla y disfrutarla. Tengo que intentar hacer lo que sé en el frontón”, analiza. De hecho, considera que fue “más duro” el torneo de promesas de junio. “Me supuso más presión. Este es un camino para tomarlo con calma. Pase lo que pase en los primeros partidos. Son etapas que hay que ir quemando. Lo que importa es ir partido a partido”, desbroza.

Cuando acaba de comenzar su camino en el ruedo de la pelota a mano profesional, el sensato delantero valora que sus objetivos son “entrenar mucho y seguir mejorando poco a poco”. Del campo aficionado al de pago agrega que el cambio más sustancial es “la velocidad y el material”. “Personalmente, me gusta la pelota que anda”, declara Etxeberria.

Un pelotari valiente y agresivo Si bien en el debut no tuvo oportunidad de brillar, Etxeberria se destaca como agresivo y valiente. “Me gusta entrar al remate. Algunas veces me sale mal, pero prefiero que no se quede sin intentarlo. Desde crío me gustaba entrar de aire. Eso ha ido a más con la edad. Cuando vas creciendo quieres ser más protagonista”, relata el de Zenotz. En el retrovisor se erige Juan Martínez de Irujo como su “referencia”. “Siempre quieres ser como tu ídolo o intentarlo”, agrega el navarro. Tiene fe.

En su evolución hacia el nivel de los profesionales, Etxeberria confiesa que está haciendo más hincapié en “la defensa en el ancho con la derecha”. Y es que, aunque el delantero es “zurdo”, aclara que se desempeña bien con las dos manos. “Utilizo la izquierda para comer y esas cosas, pero desde pequeño me enseñaron a golpear con la derecha y lo hago igual. Soy ambidextro en la cancha”, concreta el navarro, quien recita que “la época en aficionados me ha enseñado que hay que luchar y que no hay nada fácil. Los sénior juegan mucho. Los hay como Eneko Yoldi que te hacen madurar. Juegan mucho. Hay que sufrir cada tanto”.

Etxeberria se encontró con el frontón “lleno” el día de su debut. “Quería que el día pasara lento, para disfrutarlo más”, cuenta. “Antes me ponía muy nervioso en los partidos importantes. Me salía un nudo. Ahora, más o menos, estoy aguantándolo bien. Igual te llenas un poco antes de la emoción. Esto, al final, da alegría, porque hay mucho trabajo detrás. Hay ganas de demostrar y de hacer las cosas bien”, finaliza el de Zenotz.

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