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Editorial DE DIARIO DE NOTICIAS

Catalunya, cuestión europea e internacional

Más allá de las consecuencias personales para Puigdemont y los consellers que se encuentran en Bruselas, y de la batalla política de esa imagen, la UE ya es consciente del déficit garantista de la alta justicia del Estado español

Viernes, 10 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

pese a la escenificación de un personaje tan políticamente devaluado ya como Juncker en Salamanca -donde le invitaron para recibir un honoris causa-, alentando como pago al premio la estrategia de Rajoy en el conflicto de Catalanunya. lo cierto es que, como advierten los propios periodistas, “Catalunya gana en el exterior por goleada”. Tal y como se habían comprometido desde el mismo momento de su exilio en Bruselas, el president Carles Puigdemont y cuatro de sus consellers -todos ellos destituidos por el Gobierno español en una más que cuestionable aplicación del artículo 155 de la Constitución-, el Govern sigue actuando con una estructura oficial y amplia repercusión política y mediática en el contexto europeo e internacional. El propio Puigdemont, durante las sucesivas entrevistas que ha mantenido en estos días, ha insistido que su intención no era huir de la justicia ni pedir asilo político, sino “defender un Gobierno legítimo frente a una acción ilegal del Estado español” y obtener las “garantías jurídicas” de las que han carecido sus compañeros en el Govern, con el vicepresident Oriol Junqueras a la cabeza, en manos de la jueza Lamela. Puede cuestionarse, sin duda, su decisión desde diversas perspectivas, pero a la vista de los hechos y de las circunstancias que concurren no puede negarse que su estrategia, además de riesgos evidentes, tiene también elementos de interés, y no solo para la situación personal de los acusados. En efecto, los miembros del Govern cesado tienen, como estos días se ha demostrado, en Bélgica garantías de mayor independencia judicial y de menor presión política sobre la justicia. Pero, además, Puigdemont ha conseguido uno de los objetivos que se marcaba con su exilio: la internacionalización no solo de la causa catalana, sino de las respuestas represivas y escasamente garantistas del Estado español tras las actuaciones de la juez Lamela en la Audiencia Nacional. No es únicamente la situación procesal de los acusados lo que se está dirimiendo en estos días en Bruselas, sino la judicialización de la política, la propia independencia judicial y la defensa de los derechos humanos y políticos. Pero, sobre todo, la respuesta a una demanda democrática como la catalana en el seno de la UE. No se trata solo de una cuestión de imagen, sino de la esencia de los principios que inspiran a Europa.

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