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22 horas de desenfreno universitario

La Carpa Universitaria celebró este viernes su edición de otoño reuniendo a miles de jóvenes con ganas de fiesta. Nuevamente se volvió a incidir en la no discriminación, con un punto de información y el reparto de folletos y pegatina

Un reportaje de Leticia de las Heras. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Durante las primeras horas de la tarde muchos de los asistentes hicieron hambre bailando en la ‘masterclass’ de Zumba. VER GALERÍA

Durante las primeras horas de la tarde muchos de los asistentes hicieron hambre bailando en la ‘masterclass’ de Zumba. (UNAI BEROIZ)

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La Carpa Universitaria no defraudó y volvió a reunir en una nueva edición a miles de estudiantes que disfrutaron de 22 horas continuas de fiesta si amedrentarse por la amenaza de lluvia. Un año más el patinódromo del Club deportivo Amaya rebosó fiesta, música y también alcohol en un evento marcado en rojo en el calendario de muchos estudiantes navarros.

Una de las novedades de esta edición iba a ser La barredora, una atracción en la que los participantes tendrían que sortear un obstáculo móvil, pero el mal tiempo imposibilitó su colocación. En su lugar se instaló otro hinchable de lucha de gladiadores, en el que sobre una peana hinchable tenían que intentar que el contrincante cayese primero sobre la colchoneta. Junto a ella se ubicó un campo de fútbol muy particular, en el que los jugadores competían por el balón metidos dentro de una pelota hinchable. Aunque tuvieron serias dudas en su veredicto, Rubén Garayoa y Mikel Barado coincidieron en que la segunda fue la más divertida. Como bueno estudiantes de Ingeniería Industrial, basaron su respuesta en el principio de conservación del momento lineal, que en este caso se traduce en la diversión de poder chocarse uno contra el otro y salir disparados. Eso sí, sin sufrir ningún daño.

Otro de los puntos fuertes, y que volvió tras varios años sin realizarse, fue la masterclass de Zumba. Este hizo el relevo al tradicional karaoke e hizo bailar a los asistentes que pasado el mediodía comenzaron a llenar las instalaciones, pues pese a estar abiertas desde las 09.00 horas con el campeonato de mus, no contaron con demasiados asistentes en las primeras horas. Muchos de ellos llegaron procedentes de la avenida Baja Navarra y el parque de la Media Luna, donde durante todo el día, pero sobre todo por la mañana, se organizó un gran botellón. Un aspecto que año tras año se repite y genera quejas entre muchos ciudadanos por la suciedad que generan.

Los estudiantes volvieron a emplearse a fondo en decorar sus barras, con temáticas desde lo más tradicional como las enfermeras de Enfermería hasta las más actuales como la de Derecho y ADE, que dedicó su espacio a la popular serie Juego de Tronos. Esta última fue la mejor valorada y contaba con decoración hecha a mano como varios dragones, representaciones en 3D de varios personajes y un photocall simulando el trono de hierro.

Tras la hora de la comida llegó la música en directo con las actuaciones de Flitter, Ayahua’ska y el plato fuerte: Diván du Don. Tras ellos animaron el ambiente hasta el cierre de puertas los DJs Mikel Blanco, Erik Ainzua, Pablito mix y Lucas Pómez.

Contra la discriminación En esta edición desaparecieron los brazaletes morados de pasadas ediciones y en su lugar Talde Feminista de la UPNA colocó un punto morado en el que dar respuesta a las agresiones machistas e informar sobre esta problemática y como enfrentarla a todos los interesados. En este punto se repartieron también pegatinas y chapas en contra de la violencia machista además de condones, que fueron eliminados de las barras debido a problemas surgidos en pasadas ediciones.

Uno de los puntos en los que se ha incidido en las últimas ediciones de este festival es en eliminar de las barras las pegatinas con mensajes machistas o con algún otro tipo de discriminación. A juicio de Alejandro Jiménez y Alberto Marcilla, dos estudiantes con casi diez ediciones de carpas a sus espaldas, se ha mejorado mucho en este aspecto, algo que valoraron muy positivamente. “Las pegatinas son mas respetuosas, otros años había muchas burradas, pero hoy yo no he visto ninguna que sea machista”, comentó Jiménez. “Hay más conciencia y no solo con el machismo”, añadió su compañero haciendo referencia a las banderas arcoiris que presidían muchas de las barras en apoyo al colectivo LGTBI.

Pese a este aumento del respeto, al que también aludieron desde Talde Feminista, aún se podían leer en las pegatinas repartidas por las distintas barras frases como: “Bonitos zapatos, ¿quieres follar?, “Ya sé que no es Navidad pero, ¿quieres pasar una Nochebuena? o “Bailo como el culo pero follo que te cagas”. No todos eran mensajes negativos y, además de las pegatinas concienciadoras repartidas desde Talde Feminista, en las barras había otras con chistes contra la objetivización de las personas como “Ama a quien te quiera por su software y no por tu hardware”.

Botellón fuera de la carpa

más limpieza, pero sigue la basura

Descontento vecinal. Desde que la Carpa se celebra en el Club Deportivo Amaya la suciedad que los jóvenes dejan en los alrededores del recinto es motivo de conflicto. Para solventar estas situación, desde el Ayuntamiento de Pamplona incrementaron las labores de limpieza y colocaron papeleras. Además, este año repartieron bolsas de basura entre los jóvenes invitándoles a tirar ahí sus desechos y a depositarlas posteriormente en los contenedores. Pese a esto, muchos de los asistentes ignoraron esta medida y continuaron dejando basura en el suelo o la echaron en las bolsas pero estas se quedaron tiradas en vez de en los contenedores, que aún tenían espacio. Pablo G., vecino de Burlada, manifestó su descontento por esta situación. “El pueblo está muy cerca de la Carpa y bajan allí a beber, es una vergüenza que dejen todo tirado”, manifestó añadiendo: “A mí no me importa que beban, pero que luego no vomiten en la calle”. María O., que en su época universitaria acudió a varias Carpas cuando estas se celebraban junto al Sadar, apuntó que esto no es algo nuevo. “Antes también se dejaba todo tirado, lo que pasa es que estábamos más apartados y no se veía tanto” aseguró considerando que no es que los jóvenes sean menos respetuosos, sino que la fiesta se celebra en un lugar más céntrico y visible. - L.H.

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