Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
CUATRO Y MEDIO | AGIRRE 22-20 PEÑA II

Agirre, txapeldun

Mano el navarro se proclama campeón del cuatro y medio de promoción al vencer al guipuzcoano peña ii en un vibrante partido

Iñaki Porto - Domingo, 12 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Asier Agirre, con la txapela de campeón.

Asier Agirre, con la txapela de campeón. (IÑAKI PORTO)

Galería Noticia

  • Asier Agirre, con la txapela de campeón.

“Tenía claro que iba a ser una final apretada, me duele quedarme sin txapela por dos tantos” “Esto va para mis amigos, mi familia, mi abuela, la gente que ha estado en los malos momentos”

Agirre 22

Peña II 20

Duración 53.10 minutos.

Saques 5 de Aguirre (1 falta) y 6 de Peña II (1 falta).

Pelotazos 235.

Tabtos 9 de Agirre y 9 de Peña II.

Errores 4 de Agirre y 7 de Peña II.

Marcador 0-6, 7-6, 7-7, 8-7, 8-8, 11-8, 11-9, 14-10, 15-14, 17-15, 18-16, 19-18, 19-19, 21-19, 21-20, 22-20.

Incidencias 1.000 espectadores en el Labrit.

Mikel Pérez

pamplona- El pamplonés Asier Agirre venció 22-20 al tolosarra Peña II en el frontón Labrit de Pamplona y se adjudicó la txapela del Cuatro y Medio de promoción y un puesto en la edición de Primera del año que viene.

Había mucha expectación por ver a dos de los pelotaris que más prometen en el panorama actual de la pelota, por un lado el rochapeano Asier Agirre (11/06/1995), y por otro lado el tolosarra Jon Ander Peña (18/07/1997). Ambos jugadores habían sido finalistas previamente en un torneo de la segunda categoría, en este caso el Parejas. Agirre llegó en 2015 y Peña II este mismo año y ambos sucumbieron ante sus rivales. Dos pelotaris que se conocían a la perfección, ya que en la liguilla se vieron las caras con positivo resultado para el navarro.

Pero el partido de ayer no era un partido más. El joven guipuzcoano dejó claro desde el primer momento que no pretendía amedrentarse ante la afición del Labrit, la cual apoyaba mayoritariamente al navarro, y comenzó jugando a un gran nivel logrando un parcial de 0-6. Agirre, por su parte, comenzó el partido algo nervioso y no se le veía cómodo del todo en la cancha. Pero el rochapeano sacó la casta que le caracteriza y empezó a hacer su diabólico juego, ese que tanto hace sufrir a sus rivales, para igualar el partido tras una gran remontada. El navarro dejó claro que es del número tres hacia adelante donde mejor se defiende, y tras conectar varias dejadas, fue en el tanto 11 donde dejó clara la clase que atesora, mandando un limpio derechazo al ancho, dejando helado a su rival. El Labrit vibraba con el joven pamplonés que se iba hasta el 14-9 en el marcador. Hubo también momento para la polémica tras un derechazo de Agirre que Peña interpretó que había pegado en la chapa, pero el juez decretó que había sido buena, y entonces fue cuando el tolosarra sacó su carácter y empezó a jugar a un grandioso nivel igualando la contienda a 18. Dejó claro que es capaz de lo mejor y lo peor. Cuando calma sus nervios es un pelotari temible.

Agirre tenía claro que no debía dejarse llevar por los nervios, y calmó un poco su juego. Esto, sumado a algún fallo de Peña, llevó el marcador hasta el 21-20. Aplaudía a rabiar el Labrit ante el último saque del ídolo local. Restó bien Peña, pero un increíble dos paredes de Agirre dejó la txapela en Pamplona. Y fue entonces cuando el Labrit se vino abajo, un emocionado Agirre miro hacia la grada agradeciendo a los suyos el apoyo. Y por fin se puso la ansiada txapela. Después de un camino lleno de baches tras las lesiones de 2015, el navarro ha vuelto para quedarse, o irse mejor dicho, en este caso, a la edición de Primera del año que viene.

Agirre se mostró muy emocionado tras finalizar el encuentro y dedicó el triunfo a sus amigos y familiares. “Esto va para los que han creído en mí, y sobre todo para mi abuela, que ha tenido un accidente”. Por otra parte, Peña II demostró que también sabe perder y admitió que había sido un partido durísimo: “Tenía claro que había que luchar hasta el final, es una pena, pero hay que seguir”.

Herramientas de Contenido